DICCIONARIO MÉDICO
Paro cardiaco
El paro cardíaco es la detención brusca e inesperada de la función de bombeo del corazón. Cuando ocurre, la sangre deja de circular y la persona pierde en segundos el pulso, la conciencia y la respiración. Es una emergencia médica que resulta mortal en pocos minutos si no se restablece la circulación. No debe confundirse con el infarto de miocardio, que es un problema distinto. El paro cardíaco —también llamado parada cardíaca, paro cardiorrespiratorio o paro cardíaco súbito— es el cese repentino de la actividad de bomba del corazón. El nombre es descriptivo: «cardíaco», del griego καρδία (kardía), «corazón»; «paro», la detención de su función. Al dejar de bombear, el corazón no hace llegar sangre al cerebro ni al resto de los órganos, y el cuadro se instaura en segundos: la persona se desploma, queda inconsciente y deja de respirar con normalidad. Sin pulso ni circulación, el daño cerebral empieza en pocos minutos. Es la confusión más extendida, y conviene deshacerla. El infarto de miocardio es un problema de riego: una arteria coronaria se obstruye y una parte del músculo cardíaco se queda sin sangre y empieza a dañarse. Suele cursar con dolor y, en muchos casos, la persona permanece consciente, con el corazón aún latiendo. El paro cardíaco es un problema de bombeo: el corazón se detiene de golpe y la sangre deja de circular. Un infarto puede desencadenar un paro —es una de sus causas posibles—, pero no son el mismo fenómeno. De hecho, se puede sufrir un paro cardíaco sin haber tenido nunca un infarto. Detrás de un paro cardíaco casi siempre hay una arritmia grave: un fallo en el sistema eléctrico que ordena los latidos. La más frecuente es la fibrilación ventricular, en la que los ventrículos, en vez de contraerse de forma coordinada, tiemblan de manera caótica y no expulsan sangre. También puede deberse a una taquicardia ventricular muy rápida o, en el extremo contrario, a la asistolia, la ausencia total de actividad eléctrica. El origen de esa arritmia puede estar en una cardiopatía isquémica, en alteraciones del propio sistema de excitoconducción o en causas externas. Si el paro no se revierte enseguida, desemboca en muerte súbita cardíaca. No. El infarto es la obstrucción de una arteria que deja sin riego a una parte del corazón; el paro es la detención brusca del bombeo. En el infarto el corazón sigue latiendo y la persona suele estar consciente; en el paro, no. Un infarto puede provocar un paro, pero son cosas distintas. Están muy relacionados, aunque no son idénticos. El paro cardíaco es la detención del corazón; cuando esa detención es inesperada y acaba en fallecimiento, se habla de muerte súbita cardíaca. La muerte súbita es, por así decirlo, el desenlace de un paro que no se ha conseguido revertir. Sí, si se actúa en los primeros minutos. Restablecer la circulación cuanto antes —con un desfibrilador y maniobras de reanimación cardiopulmonar— es lo que marca la diferencia entre la recuperación y la muerte. Por eso los desfibriladores automáticos se han extendido a aeropuertos, polideportivos y otros espacios públicos. Si desea profundizar en conceptos asociados al paro cardíaco, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el paro cardíaco
Paro cardíaco e infarto: no son lo mismo
Por qué se detiene el corazón
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo un paro cardíaco que un infarto?
¿Paro cardíaco y muerte súbita son lo mismo?
¿Un paro cardíaco se puede revertir?
Referencias
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