DICCIONARIO MÉDICO
Fibrilación ventricular
La fibrilación ventricular es una arritmia cardíaca en la que los ventrículos presentan una actividad eléctrica caótica y descoordinada que impide cualquier contracción eficaz. Al cesar el bombeo de sangre, la fibrilación ventricular provoca colapso circulatorio inmediato y constituye la principal causa de muerte súbita cardíaca. El nombre combina fibrilación (del latín fibrilla, diminutivo de fibra, con el sufijo -ación) y ventricular (del latín ventriculus, 'cavidad pequeña'). Designa un estado en el que las fibras musculares de los ventrículos se activan de manera independiente y fragmentaria, generando un temblor eléctrico que en el electrocardiograma se registra como ondulaciones irregulares sin complejos QRS reconocibles ni línea de base estable. A diferencia de la fibrilación auricular, en la que el corazón conserva cierta capacidad de bombeo porque los ventrículos siguen contrayéndose, aquí son precisamente los ventrículos los que dejan de funcionar. El gasto cardíaco cae a cero. No hay pulso palpable, la perfusión cerebral se interrumpe y la pérdida de conciencia es instantánea. La fibrilación ventricular se sostiene por múltiples frentes de onda eléctrica que recorren el miocardio ventricular en circuitos de reentrada inestables. Estos circuitos nacen, se fragmentan, colisionan y se extinguen para reaparecer en otro punto del tejido, todo en fracciones de segundo. Para que ese caos se mantenga hace falta una masa mínima de tejido ventricular (por eso la fibrilación ventricular es muy infrecuente en corazones muy pequeños, como los de recién nacidos) y un sustrato que favorezca la conducción heterogénea: zonas de fibrosis, de isquemia o de cicatriz posinfarto donde la velocidad de propagación del impulso varía de un punto a otro. En la mayoría de los casos existe una cardiopatía subyacente. La isquemia miocárdica aguda, durante un infarto o inmediatamente después, es el desencadenante más frecuente. Las miocardiopatías (dilatada, hipertrófica, arritmogénica) y determinadas canalopatías hereditarias (síndrome de Brugada, síndrome de QT largo) también predisponen a ella. Un grupo más reducido de casos se clasifica como fibrilación ventricular idiopática, cuando no se identifica cardiopatía ni alteración eléctrica de base. Se distinguen dos patrones según la amplitud de las oscilaciones. La fibrilación ventricular gruesa presenta ondulaciones de voltaje relativamente alto, reflejo de un miocardio que aún conserva reserva energética. Con el paso de los minutos, las ondulaciones se aplanan y se convierten en fibrilación ventricular fina, un trazado de muy baja amplitud que puede confundirse con la asistolia si no se examina el registro con atención. Esa transición tiene implicaciones prácticas. La probabilidad de revertir la arritmia con una descarga eléctrica es mayor cuando la fibrilación es gruesa. Una vez que el trazado se ha aplanado, el miocardio está en peores condiciones metabólicas y la respuesta a la desfibrilación disminuye de forma apreciable. Durante décadas se consideró que la fibrilación ventricular era el ritmo inicial en aproximadamente tres de cada cuatro paradas cardíacas extrahospitalarias. Registros más recientes han rebajado esa proporción a cerca del 40 %, en parte porque el acceso más temprano a los desfibriladores permite documentar el ritmo antes de que degenere. La asistolia, que con frecuencia es el estadio final de una fibrilación ventricular no tratada, ha ido ganando peso como ritmo de presentación precisamente porque muchos pacientes llegan tarde al primer registro. No. El paro cardíaco es el concepto general: el corazón deja de bombear sangre de forma eficaz. La fibrilación ventricular es uno de los ritmos en los que puede presentarse ese paro, junto con la taquicardia ventricular sin pulso, la asistolia y la actividad eléctrica sin pulso. Lo que distingue a la fibrilación ventricular del resto es que el miocardio sigue generando actividad eléctrica, pero de forma completamente caótica. En la taquicardia ventricular, los ventrículos laten muy rápido pero mantienen cierto grado de organización eléctrica: el electrocardiograma muestra complejos QRS anchos y, a veces, relativamente regulares. En la fibrilación ventricular no hay complejos identificables. La taquicardia ventricular puede, si no se interrumpe, degenerar en fibrilación ventricular. Sí, si la desfibrilación se aplica con rapidez. Cada minuto de retraso reduce las probabilidades de supervivencia en torno a un 10 %. Por eso la disponibilidad de desfibriladores externos automáticos en espacios públicos y la formación en reanimación básica son medidas con un impacto demostrado sobre la mortalidad.Qué es la fibrilación ventricular
Mecanismo y sustrato
Aspecto electrocardiográfico
Contexto epidemiológico
Preguntas frecuentes
¿La fibrilación ventricular y el paro cardíaco son lo mismo?
¿Qué la diferencia de la taquicardia ventricular?
¿Puede sobrevivirse a una fibrilación ventricular?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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