DICCIONARIO MÉDICO
Parasitaria
Se califica de parasitaria toda enfermedad o infección causada por un parásito, ya sea un protozoo, un helminto o un artrópodo. El término agrupa, bajo un mismo apellido clínico, cuadros tan distintos entre sí como el paludismo, la giardiasis o la sarna, unidos únicamente por el tipo de organismo que los provoca, no por la forma en que se manifiestan ni por su gravedad. La Real Academia Española define parasitario, -ria simplemente como "de los parásitos". Aplicado a una enfermedad, el adjetivo señala su causa, no su localización ni su vía de contagio: basta con que el agente causal sea un parásito para que la infección reciba ese calificativo, con independencia de que afecte al intestino, la sangre, la piel o el sistema nervioso. La categoría convive con otras dos etiquetas que a veces se usan de forma intercambiable, aunque no significan exactamente lo mismo. Parasitosis, según recoge también la Academia, designa tanto la infestación por parásitos como, en su acepción médica, la enfermedad que producen. Infección parasitaria pone el acento en el proceso activo, mientras que infestación suele reservarse para los ectoparásitos que colonizan la superficie corporal. En la práctica clínica, las enfermedades parasitarias se agrupan según el tipo de parásito responsable. Las protozoosis las provocan organismos unicelulares, como el paludismo (Plasmodium), la giardiasis (Giardia intestinalis) o la toxoplasmosis. Las helmintiasis las causan gusanos, ya sean nematodos, cestodos o trematodos, e incluyen procesos tan dispares como la ascariasis o la esquistosomiasis. Las ectoparasitosis, por último, las producen artrópodos que colonizan la piel o el cuero cabelludo. A esta clasificación por organismo se superpone otra, la de la vía de transmisión. Numerosas protozoosis y helmintiasis intestinales se adquieren por vía fecal-oral, al ingerir agua o alimentos contaminados con quistes o huevos. Otros parásitos atraviesan la piel intacta, como el gusano de la anquilostomiasis. Un tercer grupo necesita un vector artrópodo que lo inocule con la picadura, la vía que siguen tanto el paludismo como la leishmaniasis. Y un último grupo, mucho más reducido, se transmite de la madre al feto por vía transplacentaria, como puede ocurrir con la toxoplasmosis, o por contacto sexual. No toda enfermedad infecciosa es parasitaria. Las producidas por bacterias o virus reciben otras denominaciones, aunque desde un punto de vista puramente ecológico también podrían describirse como una forma de parasitismo. La distinción es, sobre todo, una convención médica que agrupa a los agentes causales por su tamaño, su complejidad biológica y el tipo de respuesta inmunitaria que provocan: los parásitos, al ser organismos eucariotas con ciclos de vida complejos, se comportan de forma muy distinta a una bacteria o a un virus. Dentro del propio grupo de las parasitarias existe otra frontera relevante, la que separa las endémicas de zonas con clima cálido y saneamiento deficiente de aquellas que también circulan en países de renta alta. La toxoplasmosis o la criptosporidiosis, por ejemplo, no requieren viaje ni exposición tropical para producirse. Las enfermedades parasitarias transmitidas por el suelo, conocidas también como geohelmintiasis, figuran entre las infecciones más extendidas del planeta. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en torno a 1500 millones de personas, casi una cuarta parte de la población mundial, conviven con alguno de estos parásitos, con una prevalencia especialmente alta en el África subsahariana, China, Sudamérica y Asia. La carga recae de forma desproporcionada sobre las comunidades con menor acceso a agua potable y saneamiento. No todas las enfermedades parasitarias comparten ese perfil epidemiológico. Algunas, como la toxoplasmosis, tienen una distribución prácticamente universal y no distinguen entre países de renta alta o baja; su prevalencia depende más de hábitos alimentarios y del contacto con determinados animales que del clima o el saneamiento. Que la causa un parásito, sea un protozoo, un helminto o un artrópodo. Es una clasificación por origen, no por gravedad ni por el órgano afectado. No siempre. Infestación suele reservarse para la colonización por ectoparásitos, mientras que infección parasitaria describe con más frecuencia el proceso activo causado por protozoos o helmintos, aunque en la práctica ambos términos se usan de forma bastante libre. Depende de cuál. Muchas están asociadas al clima cálido y al saneamiento deficiente, pero otras, como la toxoplasmosis o la criptosporidiosis, circulan también en países de renta alta con independencia del clima. La Organización Mundial de la Salud calcula que unos 1500 millones de personas, casi una cuarta parte de la población mundial, conviven con al menos una geohelmintiasis. La cifra convierte a este grupo de enfermedades parasitarias en uno de los problemas de salud pública más extendidos del planeta, aunque también en uno de los menos visibles fuera de las regiones afectadas. Sí, y no es infrecuente en zonas de alta transmisión, donde coinciden varias especies de helmintos o protozoos que comparten la misma vía de contagio.Qué es una enfermedad parasitaria
Clasificación según el organismo causante
Diferenciación con otras enfermedades infecciosas
Magnitud del problema
Preguntas frecuentes
¿Qué significa exactamente que una enfermedad sea parasitaria?
¿Es lo mismo enfermedad parasitaria que infestación?
¿Todas las enfermedades parasitarias son tropicales?
¿Cuántas personas se ven afectadas por parásitos transmitidos por el suelo?
¿Puede una misma persona tener varias enfermedades parasitarias a la vez?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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