DICCIONARIO MÉDICO

Paludismo

El paludismo, más conocido en gran parte del mundo como malaria, es una enfermedad infecciosa causada por parásitos del género Plasmodium y transmitida por la picadura del mosquito Anopheles. Su rasgo más reconocible es la fiebre en accesos que se repiten a intervalos regulares, cada dos o cada tres días, según la especie responsable. Sigue siendo una de las infecciones que más muertes causa en el planeta, concentradas sobre todo en el África subsahariana y en la primera infancia.

Qué es el paludismo

El paludismo es una parasitosis de la sangre. La provocan cinco especies del Plasmodium, un protozoo que se instala dentro de los glóbulos rojos y los destruye al multiplicarse. La enfermedad no se transmite de persona a persona por el aire ni por el contacto: hace falta que un mosquito vector pique a alguien infectado y, más tarde, a alguien sano. Por eso su mapa coincide con el de las regiones cálidas y húmedas donde ese mosquito prospera.

Los dos nombres de la enfermedad guardan la memoria de cómo se entendía antes de conocer su causa. Malaria viene del italiano mala aria, mal aire, porque se atribuía a las emanaciones de las zonas pantanosas. Paludismo procede del latín palus, paludis, que significa laguna o pantano, y remite al mismo escenario: el agua estancada donde se cría el mosquito. Ninguno de los dos términos acertaba con el parásito, pero ambos señalaban, sin saberlo, el terreno adecuado.

La fiebre que marca el compás

El síntoma que dio nombre a las variantes clásicas es la periodicidad de la fiebre. Cuando los parásitos rompen a la vez millones de glóbulos rojos, sobreviene el acceso febril con escalofríos y sudoración; cuando la siguiente generación termina su ciclo, se repite. Ese reloj interno depende de la especie.

La medicina antigua bautizó los cuadros por el número de días entre accesos, contando de forma inclusiva. La terciana, con fiebre cada dos días, corresponde a P. vivax y P. ovale. La cuartana, con acceso cada tres días, es la firma de P. malariae. Y la forma más peligrosa, la que producía las llamadas fiebres perniciosas, la causa P. falciparum, cuya terciana maligna no respeta un ritmo tan ordenado. P. knowlesi, el de origen simio, completa su ciclo en un solo día, de modo que la fiebre puede repetirse a diario.

Cómo se clasifica

Más allá del ritmo febril, el paludismo se ordena según dos criterios que se cruzan. El primero es la especie causante, que determina la geografía y el pronóstico. El segundo es la gravedad: se distingue entre una forma no complicada, la más común, y una forma grave, definida por la afectación de órganos vitales como el cerebro o el riñón. Esta última se asocia sobre todo a P. falciparum, aunque también puede aparecer con P. vivax y P. knowlesi.

Hay además distinciones que dependen del comportamiento del parásito en el organismo. En las infecciones por P. vivax y P. ovale, formas dormidas en el hígado pueden reactivarse meses después y producir una recaída verdadera sin picadura nueva. En las de P. malariae, el parásito no duerme en el hígado, pero es capaz de mantenerse en la sangre a niveles muy bajos durante años, lo que puede dar lugar a reapariciones muy tardías.

Dónde y a quién afecta

La distribución del paludismo es tropical y subtropical, con la mayor carga en el África subsahariana, seguida del sur y el sudeste de Asia, y de zonas de América Latina y Oceanía. En Europa la transmisión autóctona desapareció hace décadas, y los casos que se registran son en su mayoría importados por viajeros o migrantes procedentes de áreas donde la enfermedad es endémica. El calentamiento del clima y los movimientos de población podrían modificar ese reparto en el futuro.

El peso de la enfermedad recae de forma desigual. Los niños pequeños que aún no han desarrollado defensas parciales frente al parásito, y las mujeres durante el embarazo, son quienes sufren las consecuencias más serias. En las zonas de transmisión intensa, la exposición repetida genera una inmunidad incompleta que atenúa los cuadros en los adultos, pero que se pierde si la persona pasa un tiempo fuera de la región.

Un poco de historia

El paludismo acompaña a la humanidad desde la prehistoria y dejó rastro en los textos médicos de griegos y romanos, que ya relacionaban las fiebres intermitentes con las tierras pantanosas. La causa real no se conoció hasta 1880, cuando Alphonse Laveran vio el parásito en la sangre. Diecisiete años después, Ronald Ross probó que el mosquito era el transmisor. Antes incluso de todo eso, la corteza del árbol de la quina, traída de los Andes a Europa en el siglo XVII, ya se usaba contra las fiebres palúdicas, y de ella salió la quinina, el primer remedio eficaz con nombre propio.

Preguntas frecuentes

¿Malaria y paludismo son lo mismo?

Sí. Son dos nombres de la misma enfermedad. Malaria procede del italiano mala aria, mal aire, y paludismo del latín palus, pantano. Ambos aluden a las zonas encharcadas donde vive el mosquito que la transmite.

¿Se contagia de una persona a otra?

No por el trato cotidiano. Hace falta la picadura de un mosquito Anopheles hembra, que actúa de intermediario entre un enfermo y una persona sana. Existen vías excepcionales, como el paso de madre a hijo en el embarazo o una transfusión de sangre contaminada, pero no el contacto ni el aire.

¿Por qué la fiebre aparece cada dos o cada tres días?

Porque coincide con la ruptura sincronizada de los glóbulos rojos infectados. Cada especie de Plasmodium completa ese ciclo en un número fijo de horas, y de ahí salen los patrones de la terciana y la cuartana. La forma por P. falciparum suele ser más irregular.

¿Existe todavía paludismo en España?

La transmisión propia se erradicó en 1964. Desde entonces, los casos diagnosticados son casi siempre importados: personas que se infectan en países endémicos y desarrollan la enfermedad a su regreso. El mosquito capaz de transmitirla sigue presente en algunas zonas, pero no circula el parásito.

Referencias

  1. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Paludismo.
  2. Organización Mundial de la Salud. Paludismo.
  3. Manual MSD, versión para profesionales. Malaria.
  4. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), DPDx. Malaria.

Consulte también la información clínica completa sobre el paludismo

Si busca información sobre los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad, puede consultar la página sobre el paludismo elaborada por el Área de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas

Para ampliar la información sobre el paludismo, puede consultar:

  • Plasmodium: género del parásito que causa la enfermedad y sus cinco especies humanas.
  • Terciana: fiebre con acceso cada dos días, propia de P. vivax y P. ovale.
  • Cuartana: fiebre con acceso cada tres días, característica de P. malariae.
  • Gota gruesa: técnica de laboratorio de referencia para detectar el parásito en la sangre.
  • Quinina: alcaloide de la corteza de la quina, primer remedio con nombre propio contra la enfermedad.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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