DICCIONARIO MÉDICO
Terciana maligna
La terciana maligna es la denominación histórica de la forma grave de paludismo causada por Plasmodium falciparum, acuñada antes de conocerse las distintas especies del parásito y usada para distinguirla de la terciana benigna, mucho menos letal. El adjetivo maligna procede del latín malignus, formado sobre malus, "malo", y la raíz de gignere, "engendrar": literalmente, "nacido con mala naturaleza". La Real Academia Española documenta el término castellano desde 1495. Aplicado a la fiebre palúdica, maligna no alude aquí a un proceso tumoral, uso mucho más tardío de la palabra, sino a la letalidad del cuadro frente a la terciana común. El nombre completo convivió durante el siglo XIX y buena parte del XX con varios sinónimos: perniciosa, paludismo estío-otoñal, por su mayor incidencia al final del verano en Europa, y fiebre subterciana. Antes de que Camillo Golgi y, después, Giovanni Battista Grassi y Raimondo Feletti diferenciaran las especies de Plasmodium entre 1886 y 1890, los médicos ya habían notado que esta forma de terciana se comportaba de un modo distinto a la benigna. Plasmodium falciparum puede alojar varias generaciones de parásitos sin sincronizar y alcanza cargas parasitarias mucho más altas que Plasmodium vivax, lo que rompe la periodicidad limpia de 48 horas y produce fiebres subtercianas, más frecuentes de lo esperado, o incluso continuas. La literatura médica hispanoamericana de principios del siglo XX llegó a distinguir formas dentro de la propia terciana maligna: la simple, la doble, con fiebre diaria por dos generaciones desfasadas como en la terciana doble común, la subintrante, en la que los accesos se acercan hasta casi tocarse, y la subcontinua, en la que la fiebre apenas desciende entre un pico y el siguiente. La frontera con la terciana benigna es la que dio sentido al término en su origen. Plasmodium vivax y Plasmodium ovale rara vez matan a un adulto sano; Plasmodium falciparum, en cambio, puede provocar malaria cerebral, fallo renal y la muerte en cuestión de días, una letalidad que las otras tres especies humanas no comparten. La medicina actual ya no necesita el adjetivo maligna: basta con nombrar la especie, Plasmodium falciparum, o hablar de malaria grave. El término, con todo, sigue vivo en los diccionarios y en los textos de historia de la medicina tropical. No. Aquí maligno conserva su sentido más antiguo, "de mala naturaleza" o "letal", ajeno al uso oncológico del término, que es muy posterior en la historia de la palabra. Rara vez fuera de los textos de historia de la medicina. La práctica clínica de hoy nombra directamente la especie, Plasmodium falciparum, o habla de malaria complicada o grave según los criterios de la Organización Mundial de la Salud. Porque Plasmodium falciparum admite varias generaciones de parásitos creciendo sin sincronizarse entre sí y alcanza densidades parasitarias muy superiores a las de otras especies, lo que desdibuja la periodicidad limpia y da lugar a fiebres más frecuentes o casi continuas. Era otro nombre para la misma entidad, usado sobre todo en la Europa mediterránea, y aludía a la mayor incidencia de esta forma grave al final del verano y en otoño, cuando las poblaciones de mosquitos alcanzaban su punto más alto.Qué es la terciana maligna
Por qué la fiebre no siempre respeta las 48 horas
Terciana benigna, terciana maligna y su nombre actual
Preguntas frecuentes
¿"Maligna" significa que la terciana maligna es un cáncer?
¿Se sigue usando el término en la medicina actual?
¿Por qué la fiebre de la terciana maligna no sigue siempre el ciclo de 48 horas?
¿Qué significaba "paludismo estío-otoñal"?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026