DICCIONARIO MÉDICO
Cuartana
La cuartana es un patrón de fiebre intermitente propio de la malaria causada por Plasmodium malariae, en el que los accesos febriles se repiten cada 72 horas. El nombre alude al cómputo médico clásico que contaba el día del episodio febril como primero: el siguiente acceso cae en el cuarto día. Se consideraba la variante más benigna del paludismo, pero su capacidad de mantenerse latente durante décadas la convierte en una infección de curso particularmente insidioso. En terminología médica, cuartana designa la fiebre palúdica que reaparece con una periodicidad de tres días libres entre un acceso y el siguiente. La palabra procede del latín quartāna (literalmente, «del cuarto día»), derivado de quartus, y se documenta ya en textos hipocráticos bajo la forma griega τεταρταῖος (tetartaîos), de τέταρτος, «cuarto». Hipócrates distinguía entre fiebres cotidianas, tercianas y cuartanas, una clasificación que sobrevivió en la práctica clínica europea hasta bien entrado el siglo XIX. El Real Diccionario de la Academia Española la define aún como «calentura, casi siempre de origen palúdico, que entra con frío, de cuatro en cuatro días». Esa definición, aunque abreviada, condensa lo que la palabra significó durante siglos para la medicina popular en España: las tercianas y cuartanas eran la forma habitual de nombrar la malaria en castellano. Que la fiebre se presente cada 72 horas no es arbitrario. Plasmodium malariae necesita exactamente ese tiempo para completar su ciclo de multiplicación asexuada dentro de los glóbulos rojos: los merozoítos invaden eritrocitos maduros (esta especie selecciona preferentemente los eritrocitos envejecidos, no los jóvenes), se desarrollan como trofozoítos, forman un esquizonte con ocho merozoítos dispuestos en roseta y, al cabo de 72 horas, provocan la lisis del eritrocito parasitado. Esa rotura sincronizada libera los merozoítos al torrente sanguíneo junto con restos celulares y hemozoína, lo que desencadena una respuesta inflamatoria masiva con liberación de factor de necrosis tumoral alfa y otras citocinas pirógenas. El acceso febril típico sigue tres fases: un escalofrío intenso con piel fría y cianótica, una meseta de fiebre alta que puede prolongarse seis a doce horas, y una defervescencia con sudoración profusa. Entre los paroxismos la temperatura regresa a valores normales (la llamada apirexia completa), lo que la distingue de otros patrones febriles palúdicos. Conviene anotar que este esquema tan regular solo se observa cuando la infección es por una única generación de parásitos; si coexisten varias generaciones desfasadas, los accesos se superponen y el patrón pierde su periodicidad (véanse los términos cuartana doble y cuartana triple). P. malariae se encuentra en zonas tropicales y subtropicales del planeta, pero es responsable de solo el 7 % de los casos mundiales de paludismo, según datos de la Real Academia Nacional de Medicina. Su parasitemia suele ser baja (infecta aproximadamente un 2 % de los eritrocitos circulantes), lo que explica por qué a veces resulta difícil de detectar en los frotis de sangre periférica convencionales. Un rasgo que la separa de las restantes especies palúdicas humanas es su extraordinaria persistencia. No produce hipnozoítos hepáticos como P. vivax o P. ovale, pero mantiene una parasitemia críptica en sangre a niveles muy bajos, en ocasiones indetectables por microscopía óptica, que puede perdurar veinte, treinta e incluso, según algunos registros clínicos, más de cuarenta años. Esto hace posible que un individuo presente un primer acceso de fiebre cuartana décadas después de abandonar la zona endémica. La distinción entre cuartana y terciana se basa en la duración del ciclo eritrocítico del parásito causal. En la terciana, los accesos se repiten cada 48 horas porque P. vivax, P. ovale y P. falciparum completan su esquizogonia en ese intervalo. En la cuartana el ciclo se alarga a 72 horas. Existe un matiz terminológico que genera confusión frecuente: el nombre «terciana» incluye el día del episodio en el recuento (día 1, libre, día 3), igual que «cuartana» (día 1, libre, libre, día 4). La fiebre llamada «terciana maligna», causada por P. falciparum, no siempre sigue un patrón regular de 48 horas y puede presentar paroxismos diarios o erráticos. Del latín quartāna, que significa «del cuarto día». La raíz es quartus, «cuarto». Los médicos hipocráticos ya usaban el equivalente griego τεταρταῖος (tetartaîos) para describir este patrón febril. En la tradición médica española, «cuartanas» fue durante siglos el nombre popular de la malaria crónica por P. malariae. No exactamente. La malaria o paludismo es la enfermedad; la cuartana describe solo una de sus formas clínicas, la causada por Plasmodium malariae. La otra forma clásica es la terciana, debida a P. vivax o P. ovale. Porque el cómputo tradicional no cuenta el intervalo en horas, sino que incluye tanto el día del acceso como el del siguiente episodio. Si la fiebre aparece un lunes, los martes y miércoles el paciente está sin fiebre, y el jueves vuelve el acceso: lunes (1), martes (2), miércoles (3), jueves (4). Son 72 horas de un paroxismo al siguiente, pero el cuarto día del recuento. Sí. P. malariae es capaz de mantener una parasitemia subclínica durante décadas. Hay casos documentados de recrudescencias febriles veinte o treinta años después de la salida del área endémica, a veces descubiertas tras una donación de sangre o una intervención quirúrgica que altera el equilibrio inmunitario del portador. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cuartana, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cuartana
Ciclo eritrocítico de Plasmodium malariae y la periodicidad febril
Distribución geográfica y particularidades de la infección
Diferenciación con la fiebre terciana
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra cuartana?
¿Es lo mismo cuartana que malaria?
¿Por qué la fiebre se repite cada cuatro días si el ciclo del parásito dura 72 horas?
¿Puede la cuartana reaparecer muchos años después?
Referencias
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