DICCIONARIO MÉDICO
Criptosporidiosis
La criptosporidiosis es una infección del intestino provocada por los criptosporidios, parásitos del género Cryptosporidium. Su rasgo distintivo es una diarrea acuosa, consecuencia del daño que el parásito causa en la pared intestinal. Se contrae al tragar el parásito, casi siempre a través del agua. En una persona con las defensas intactas es una molestia pasajera; en quien tiene el sistema inmunitario debilitado puede volverse duradera. Se trata de una parasitosis intestinal, es decir, una infección del tubo digestivo causada por un parásito y no por una bacteria o un virus. El agente es cualquiera de los protozoos del género Cryptosporidium, aunque en la práctica casi toda la enfermedad humana corresponde a dos especies, Cryptosporidium hominis y Cryptosporidium parvum. El nombre se forma sobre el del parásito con la terminación griega -osis, que en medicina indica un proceso o una infestación: la condición causada por Cryptosporidium. El parásito se aloja en las células que recubren el intestino delgado y entorpece su trabajo de absorber agua y nutrientes. De ahí que la manifestación central sea una diarrea líquida, en ocasiones abundante. La primera descripción de la enfermedad en una persona es reciente: data de 1976. Hasta entonces los criptosporidios se consideraban un asunto casi exclusivamente veterinario. La vía de entrada es siempre la misma, la boca, y el mecanismo se resume en el término fecal-oral: el parásito sale con las heces de un hospedador y llega a otro por ingesta. Lo que cambia es el vehículo. El agua encabeza la lista, tanto la de bebida como la de piscinas, parques acuáticos, lagos y ríos, porque los ooquistes resisten la cloración y aguantan semanas en el medio. A esa vía se suman los alimentos manipulados, el contacto de persona a persona y el trato con animales infectados, en especial terneros. Basta ingerir un puñado de ooquistes para enfermar, ya que la dosis capaz de iniciar la infección es muy baja. Ese detalle explica por qué la criptosporidiosis se propaga con facilidad en guarderías, en granjas y allí donde muchas personas comparten una misma agua recreativa. El estado del sistema inmunitario marca dos escenarios muy distintos. En la persona sana la criptosporidiosis es autolimitada: el organismo termina por controlar al parásito y la diarrea remite en una o dos semanas, con la deshidratación como principal riesgo mientras dura. En quien tiene las defensas comprometidas, el cuadro cambia de escala. En personas con sida avanzado o sometidas a inmunosupresión, la infección puede hacerse persistente, con diarreas prolongadas y difíciles de frenar. La localización habitual es el intestino, pero en pacientes muy inmunodeprimidos el parásito puede extenderse a las vías biliares o al árbol respiratorio. Esa diseminación fuera del intestino es rara y prácticamente no se ve cuando las defensas funcionan. La criptosporidiosis está repartida por todo el mundo. En los países de renta baja figura entre las causas más frecuentes de diarrea moderada o grave en la primera infancia, con un peso notable en el África subsahariana y el sur de Asia, donde contribuye a la desnutrición y al retraso del crecimiento de los niños que la sufren de forma repetida. En los países de renta alta su rostro más visible son los brotes ligados al agua. El más célebre ocurrió en 1993 en Milwaukee, en Estados Unidos. Un fallo en la filtración de una de las plantas potabilizadoras dejó pasar los ooquistes pese a que el agua estaba clorada, y alrededor de 403.000 personas enfermaron en pocas semanas. Se le atribuyen al menos 69 fallecimientos, en su mayoría personas inmunodeprimidas. Sigue siendo el mayor brote de una enfermedad transmitida por el agua documentado en aquel país, y cambió la manera de vigilar el agua de consumo. Comparte escenario con otra parasitosis intestinal muy conocida, la giardiasis. Ambas se contagian por agua contaminada y ambas dan diarrea, hasta el punto de que suelen mencionarse juntas al hablar de la seguridad del agua. El agente, sin embargo, es distinto: la giardiasis la causa Giardia, un protozoo flagelado con forma de lágrima, mientras que en la criptosporidiosis interviene un coccidio, con un ciclo y una biología propios. La diferencia importa a la hora de identificar el parásito en el laboratorio, porque cada uno exige su técnica. Es la infección por Cryptosporidium. El término se construye sobre el nombre del parásito, cuyo significado es espora escondida, más la terminación -osis, que en medicina señala un proceso patológico o una infestación. Depende de las defensas de quien la padece. En una persona sana suele ser leve y desaparecer sola en una o dos semanas. En personas con el sistema inmunitario muy debilitado, como en el sida avanzado, puede prolongarse y complicarse, y ahí es donde concentra su gravedad. Sí. Aunque la vía más característica es el agua, la criptosporidiosis también pasa de una persona a otra por contacto directo cuando no se extreman las medidas de higiene, sobre todo en entornos como las guarderías. Los ooquistes que se eliminan con las heces ya son infecciosos en ese momento. Porque el parásito resiste el cloro. Los niveles de cloro que mantienen el agua de una piscina libre de bacterias no bastan para desactivar sus ooquistes, de modo que basta que una persona infectada comparta el agua para que el parásito se disperse. Es uno de los motivos por los que se recomienda no bañarse mientras se tiene diarrea. Para conocer el parásito responsable y otras infecciones parecidas, puede consultar:Qué es la criptosporidiosis
Cómo se contrae
Formas de la enfermedad
Frecuencia y distribución
En qué se distingue de otras diarreas por parásitos
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra criptosporidiosis?
¿Es una enfermedad grave?
¿Se contagia entre personas?
¿Por qué aparece tanto en brotes relacionados con piscinas?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026