DICCIONARIO MÉDICO
Criptosporidios
Los criptosporidios son protozoos parásitos intracelulares del género Cryptosporidium, perteneciente al filo Apicomplexa. Infectan el epitelio del intestino delgado y provocan la criptosporidiosis, una enfermedad diarreica que en personas con inmunidad conservada suele ser autolimitada pero que en pacientes inmunodeprimidos puede adoptar un curso grave y prolongado. El nombre Cryptosporidium combina las raíces griegas κρυπτός (kryptós, "oculto") y σπόρος (spóros, "semilla" o "espora"). Fue propuesto en 1907 por el parasitólogo Ernest Edward Tyzzer, quien describió por primera vez el organismo en las glándulas gástricas de ratones de laboratorio. Durante décadas se consideró un hallazgo sin relevancia clínica. Eso cambió en 1976, cuando se publicaron los primeros casos de diarrea humana atribuida a Cryptosporidium, y sobre todo a partir de la epidemia de SIDA en los años ochenta, que convirtió a este parásito en una de las causas más temidas de diarrea crónica en pacientes inmunodeprimidos. Las dos especies con mayor importancia clínica en humanos son Cryptosporidium parvum y Cryptosporidium hominis. C. parvum tiene un rango amplio de huéspedes (ganado bovino, otros mamíferos y el ser humano), mientras que C. hominis infecta casi exclusivamente a personas. El brote masivo de Milwaukee en 1993, en el que más de 400 000 habitantes enfermaron tras la contaminación del suministro de agua potable, demostró de manera dramática el potencial epidémico del parásito y la insuficiencia de la cloración convencional para eliminarlo. Cryptosporidium completa todo su ciclo vital dentro de un solo huésped. La forma infectante es el ooquiste, una estructura esférica de entre 4 y 6 micrómetros de diámetro, provista de una pared gruesa que lo hace extraordinariamente resistente al cloro y a otras condiciones ambientales adversas. Esa resistencia explica por qué los sistemas de potabilización basados únicamente en cloración no consiguen eliminarlo del agua. Tras la ingestión del ooquiste (por agua contaminada, contacto con animales infectados o transmisión fecal-oral directa), este libera cuatro esporozoítos en el intestino delgado. Los esporozoítos invaden las microvellosidades del epitelio intestinal, donde ocupan una posición peculiar: intracelular pero extracitoplasmática, alojándose dentro de una vacuola parasitófora justo debajo de la membrana apical del enterocito. Allí se reproducen asexualmente (esquizogonia) y sexualmente (gametogonia), generando nuevos ooquistes que se eliminan con las heces y cierran el ciclo. Bastan entre 10 y 100 ooquistes para iniciar una infección. Es una dosis infectante notablemente baja si se la compara con la de otros patógenos entéricos. Cryptosporidium pertenece al mismo filo que Plasmodium (el agente de la malaria) y Toxoplasma (causante de la toxoplasmosis). Ahora bien, Cryptosporidium no utiliza vectores artrópodos: la transmisión es directa, por vía fecal-oral. Actualmente se reconocen más de 40 especies dentro del género, de las cuales al menos una decena se han asociado con infección humana, si bien C. parvum y C. hominis concentran la inmensa mayoría de los casos clínicos. Del griego κρυπτός (kryptós, "oculto") y σπόρος (spóros, "semilla" o "espora"). La elección del nombre se justifica por el diminuto tamaño de los ooquistes y por la dificultad que supuso, durante años, visualizarlos en las muestras clínicas con las técnicas convencionales. El organismo fue descrito en 1907 por E. E. Tyzzer en ratones. No. Cualquier persona puede infectarse al ingerir ooquistes. En individuos con inmunidad conservada, la criptosporidiosis suele cursar como una diarrea acuosa que se resuelve en una o dos semanas. La gravedad aumenta de forma considerable en personas con inmunodepresión (VIH/SIDA avanzado, trasplantados, pacientes en quimioterapia), en quienes puede provocar deshidratación grave y extenderse a las vías biliares. La cloración estándar no los elimina. Los ooquistes de Cryptosporidium resisten concentraciones de cloro habituales en las plantas potabilizadoras. Solo la filtración con poros de 1 micrómetro o inferior, la luz ultravioleta a dosis adecuadas y la ebullición del agua consiguen inactivarlos de manera fiable. Son parásitos distintos, aunque comparten la vía de transmisión fecal-oral y pueden producir cuadros diarreicos parecidos. Cryptosporidium es un apicomplejo, mientras que Giardia es un flagelado. Sus ciclos biológicos, su posición dentro del epitelio intestinal y su respuesta a los antiparasitarios son muy diferentes. Si desea profundizar en conceptos asociados a los criptosporidios, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué son los criptosporidios
Ciclo biológico y vía de transmisión
Clasificación taxonómica y parentesco con otros apicomplejos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra criptosporidio?
¿Los criptosporidios solo afectan a personas con VIH?
¿El cloro del agua potable elimina los criptosporidios?
¿Es lo mismo Cryptosporidium que Giardia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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