DICCIONARIO MÉDICO
Parasitismo
El parasitismo es la relación biológica en la que un organismo, el parásito, obtiene alimento, refugio o cualquier otro recurso a costa de otro, el hospedador, al que perjudica en el proceso. Es una de las tres formas clásicas de interacción íntima y prolongada entre especies distintas, junto con el mutualismo y el comensalismo, y probablemente la más antigua y extendida en la naturaleza. La Real Academia Española lo define como el modo de vida y el tipo de asociación propios de los organismos parásitos. Comparte raíz con parásito: el sufijo -ismo convierte el sustantivo en el nombre de una doctrina, una práctica o, como ocurre aquí, un modo de vida sistemático. El concepto se sitúa dentro de un marco más amplio, el de la simbiosis: la vida en asociación estrecha y duradera entre organismos de especies diferentes. Ese término lo propuso el botánico Albert Bernhard Frank en 1877, a raíz de sus estudios sobre líquenes, y lo popularizó poco después Anton de Bary, quien en una conferencia de 1878, publicada al año siguiente, lo definió como la convivencia de dos organismos distintos con beneficio, al menos, para uno de ellos. El parasitismo ocupa dentro de ese marco el lugar más desequilibrado: gana solo una de las partes. Según el grado de dependencia del parásito respecto al hospedador, se habla de parasitismo obligado, cuando el organismo no puede completar su ciclo vital sin él, y de parasitismo facultativo, cuando puede hacerlo, aunque recurra al hospedador si se le presenta la ocasión. Según la duración del contacto, existe parasitismo permanente, que dura toda la vida del parásito o una fase completa de su desarrollo, y parasitismo temporal, limitado al momento de la alimentación, como sucede con muchos ectoparásitos hematófagos. Hay formas más singulares. En el hiperparasitismo, también llamado epiparasitismo, el parásito vive a costa de otro parásito: un protozoo alojado en una pulga que a su vez vive sobre un perro es un ejemplo citado con frecuencia. El cleptoparasitismo no implica alimentarse del cuerpo del hospedador, sino robarle directamente el alimento o los recursos que ya ha reunido, como hacen algunas gaviotas con otras aves marinas que pescan por ellas. Y el parasitismo de cría, del que el cuco europeo es el ejemplo más conocido, consiste en depositar los huevos en el nido de otra especie para que esta críe a las larvas ajenas como si fueran propias. En el mutualismo ambos organismos salen beneficiados. En el comensalismo uno se beneficia y el otro no resulta ni favorecido ni perjudicado, como el pez rémora que viaja sujeto a un tiburón sin causarle daño. El parasitismo es el único de los tres en el que la balanza es claramente negativa para una de las partes. La frontera entre comensalismo y parasitismo, sin embargo, no siempre es nítida: algunos organismos considerados comensales pueden volverse perjudiciales si su población crece sin control, y en ese momento la relación se desplaza hacia el parasitismo. Tampoco debe confundirse con la depredación. El depredador busca a su presa, la mata y se aleja. El parásito busca a su hospedador, se instala y permanece. Rara vez lo mata, al menos no de inmediato. El parásito es el organismo; el parasitismo, la relación que ese organismo establece con su hospedador. Uno es el actor, el otro el guion que sigue. Fue el botánico alemán Albert Bernhard Frank quien lo propuso en 1877, aunque la definición que se ha popularizado es la que dio Anton de Bary dos años después. Antes de esa fecha, el concepto se empleaba en un sentido más restringido, casi limitado a asociaciones beneficiosas para ambas partes, muy próximo a lo que hoy se entiende por mutualismo. Sí, y es más frecuente de lo que parece. El muérdago (Viscum album) es un hemiparásito: conserva sus hojas verdes y realiza la fotosíntesis, pero se fija a las ramas de un árbol mediante un órgano especializado, el haustorio, a través del cual extrae agua y minerales. La cuscuta, en cambio, es un holoparásito, ha perdido por completo la clorofila y depende enteramente de su hospedador tanto para el agua como para los azúcares. Se han descrito unas 4750 especies de plantas parásitas en todo el mundo. Es precisamente lo que ocurre en el hiperparasitismo, donde el hospedador de un parásito es, a su vez, otro parásito. Depende del equilibrio poblacional de cada organismo implicado.Qué es el parasitismo
Tipos de parasitismo
Diferenciación con otras relaciones simbióticas
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre parasitismo y parásito?
¿Quién acuñó el término simbiosis, del que forma parte el parasitismo?
¿Existe el parasitismo entre plantas?
¿Puede un parásito perjudicar a otro parásito?
¿El comensalismo puede convertirse en parasitismo?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026