DICCIONARIO MÉDICO
Microglioma
El microglioma es un término neurooncológico en desuso que se empleó durante décadas para designar un tumor cerebral primario que hoy se clasifica como linfoma primario del sistema nervioso central. La denominación surgió porque se creía, erróneamente, que las células tumorales procedían de la microglía. El vocablo une tres raíces griegas: μικρός (mikrós, «pequeño»), γλία (glía, «pegamento, cola»; por extensión, tejido de sostén nervioso) y el sufijo -ωμα (-ōma, «tumor»). Literalmente significaría «tumor de la glía pequeña», en alusión a las células microgliales del cerebro. La palabra se acuñó en una época en la que la naturaleza exacta de esas células todavía se discutía y las técnicas histológicas no permitían identificar con certeza el linaje de las células neoplásicas que se observaban al microscopio. Fueron Dorothy Russell y Lucien Rubinstein quienes introdujeron formalmente el término microglioma en 1948, en su influyente obra Pathology of Tumours of the Nervous System. No partían de cero: ya en 1929 Percival Bailey había descrito estas lesiones como «sarcomas perivasculares» por la tendencia de las células tumorales a disponerse alrededor de los vasos sanguíneos del parénquima cerebral, y en 1938 Yuile las rebautizó como «sarcomas de células reticulares». La propuesta de Russell y Rubinstein parecía un avance porque vinculaba el tumor a un tipo celular concreto del tejido nervioso. El problema es que esa atribución resultó ser incorrecta. Para entender por qué el nombre perduró tanto conviene recordar el contexto. Las células microgliales habían sido identificadas y bautizadas por el neurohistólogo español Pío del Río-Hortega entre 1919 y 1921, en trabajos realizados primero en el laboratorio de Santiago Ramón y Cajal y después en su propio laboratorio del Instituto Nacional de Higiene. Del Río-Hortega las describió como el «tercer elemento» del sistema nervioso (los otros dos eran las neuronas y la macroglía formada por astrocitos y oligodendrocitos) y señaló correctamente que su origen era mesodérmico, no neuroectodérmico. Esa observación fue pionera, pero tardaría décadas en confirmarse plenamente. Cuando los patólogos de mediados del siglo XX examinaban biopsias de estos tumores cerebrales, encontraban células de aspecto pequeño, redondeadas, con distribución perivascular. Sin técnicas de inmunohistoquímica, era razonable atribuirlas a la microglía (que también tiene un cuerpo celular pequeño y se localiza cerca de los vasos). La confusión no se resolvió hasta los años setenta, cuando Henry y colaboradores demostraron en 1974, mediante marcadores inmunológicos, que las células tumorales expresaban antígenos de linfocitos B. El tumor no nacía de la microglía cerebral: era un linfoma que había colonizado el sistema nervioso central sin que existiera enfermedad linfomatosa fuera de él. Desde entonces se emplea la denominación linfoma primario del sistema nervioso central, y el término microglioma ha quedado relegado a los textos de historia de la neuropatología. De la combinación de μικρός (mikrós, «pequeño»), γλία (glía, «cola, pegamento», referido al tejido de sostén nervioso) y -ωμα (-ōma, «tumor»). Russell y Rubinstein la introdujeron en 1948, pensando que el tumor se originaba en las células microgliales descritas por Del Río-Hortega. Hoy se sabe que no es así. No. Las clasificaciones actuales de tumores del sistema nervioso central no reconocen el microglioma como categoría. Lo que antes recibía ese nombre corresponde al linfoma primario del sistema nervioso central, una neoplasia de linfocitos B. Hasta la fecha no se ha documentado de forma concluyente una neoplasia primaria derivada de las células microgliales propiamente dichas. La microglía participa activamente en el microambiente tumoral cerebral (los gliomas, por ejemplo, reclutan grandes cantidades de células microgliales), pero como componente reactivo del estroma, no como célula de origen del tumor. Ninguna en sentido estricto, pese a la similitud del nombre. Los gliomas (astrocitomas, oligodendrogliomas, ependimomas) derivan de la glía neuroectodérmica. El microglioma, tal como se entendía antes de su reclasificación, ni siquiera era un tumor glial: era un linfoma. La coincidencia terminológica ha sido fuente de confusión durante décadas. Si desea profundizar en conceptos asociados al microglioma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el microglioma
La microglía de Del Río-Hortega y la confusión nosológica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra microglioma?
¿Existe todavía el microglioma como entidad clínica?
¿La microglía puede dar lugar a tumores?
¿Qué relación tiene el microglioma con los gliomas?
Referencias
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