DICCIONARIO MÉDICO
Línea arterial
La expresión línea arterial designa dos dispositivos distintos que comparten apellido. En las técnicas que depuran u oxigenan la sangre fuera del cuerpo, es el tramo de tubo que lleva la sangre desde el paciente hasta el filtro o el oxigenador. En cuidados críticos y en anestesia designa otra cosa: el catéter alojado dentro de una arteria para medir la presión de forma continua y extraer muestras. El contexto decide de cuál se habla. En este término, la palabra línea no nombra un relieve anatómico sino un conducto. El adjetivo arterial remite a las arterias (arteria procede del griego artēría; los antiguos creían que estos vasos transportaban aire, de ahí el nombre). A partir de ahí, las dos acepciones se separan: una se refiere a un segmento de tubo de una máquina; la otra, a un tubo finísimo introducido en el interior de una arteria del paciente. Conviene tener presente esa doble vida del término desde el principio, porque la mayoría de los malentendidos nacen de dar por supuesto que se habla del catéter cuando el interlocutor se refiere al circuito, o al revés. Cuando la sangre debe tratarse fuera del organismo, como en la hemodiálisis, circula por un circuito extracorpóreo formado por dos líneas y un filtro. La línea arterial extrae la sangre del acceso vascular del paciente y la lleva hasta el dializador. La venosa hace el camino de vuelta: recoge lo ya depurado y lo reintegra al paciente. Sobre la línea arterial se monta la bomba de sangre, un rodillo que impulsa el flujo (habitualmente entre 200 y 450 ml por minuto). Su succión genera en ese tramo una presión negativa, que los monitores muestran como presión arterial del circuito y que suele rondar los 150 mmHg negativos. Por esa misma línea se administra a menudo la heparina que impide que la sangre coagule al contacto con las superficies artificiales. ¿Por qué arterial, si en una fístula arteriovenosa la sangre se pincha en una vena arterializada y no en una arteria? Porque el nombre no describe el vaso, sino la posición en el circuito: arterial es la línea que saca sangre del paciente, la que va por delante del filtro, y venosa la que la retorna. Esa convención se mantiene aunque el acceso sea venoso. El mismo esquema de línea arterial y línea venosa reaparece en otras técnicas de circulación extracorpórea: la depuración extrarrenal continua del paciente crítico, la oxigenación con membrana (ECMO) o la circulación extracorpórea de la cirugía cardíaca, donde el papel del dializador lo desempeña un oxigenador. La segunda acepción no tiene que ver con máquinas de depuración. Aquí la línea arterial es un catéter fino y flexible que se introduce en una arteria y se conecta, a través de un sistema relleno de suero, a un transductor y a un monitor. Con él se obtiene una lectura continua de la presión arterial, latido a latido, y un punto estable desde el que tomar muestras de sangre arterial cuando hacen falta. Se prefiere la arteria radial, en la muñeca. El motivo es de seguridad: la mano recibe sangre por partida doble (las arterias radial y cubital, unidas por los arcos palmares), de modo que, si la radial queda ocupada por el catéter, la circulación de la mano no se compromete. Cuando la radial no sirve, se recurre a la femoral, la braquial o la pedia, entre otras. La técnica no es nueva: la canalización de una arteria para vigilar la presión de forma invasiva quedó descrita ya en 1949, y se difundió por el valor de la información que aporta en el paciente inestable. La curva que dibuja en el monitor no es un simple número: su ascenso brusco corresponde a la eyección del ventrículo, y una pequeña muesca, la incisura dícrota, marca el cierre de la válvula aórtica. La diferencia de fondo es sencilla. En el circuito extracorpóreo, la línea arterial es una pieza desechable de la máquina, exterior al cuerpo, por la que pasa toda la sangre en bloque. En la monitorización, es un dispositivo que permanece dentro de una arteria y que apenas maneja unas gotas para transmitir la presión. Una transporta; la otra mide. Hay además un matiz que conviene no pasar por alto. En el circuito de diálisis, el adjetivo arterial no garantiza que la sangre proceda de una arteria, como se ha visto. En el catéter de monitorización sí: ahí la línea está, literalmente, dentro de una arteria. Frente a una vía venosa o a un catéter central, pensados para pasar líquidos y medicación a baja presión, la línea arterial de monitorización no se emplea para infundir nada: solo mide y permite muestrear. No necesariamente. En la mayoría de los pacientes el acceso es una fístula o un catéter venoso, y la sangre se extrae de una vena arterializada. La línea se llama arterial por ser la que saca la sangre hacia la máquina, no por el tipo de vaso. La canalización de una arteria con fines de monitorización invasiva quedó descrita en 1949, y desde entonces se ha convertido en una de las técnicas más habituales en el quirófano y en cuidados intensivos, por la información continua que ofrece sobre el paciente inestable. Porque la mano dispone de una doble fuente de riego, las arterias radial y cubital, conectadas por los arcos palmares. Si el catéter ocupa la radial, la cubital sigue nutriendo la mano, lo que reduce el riesgo. Además, la muñeca resulta de acceso cómodo. No. Una vía venosa se coloca en una vena, trabaja a baja presión y sirve sobre todo para pasar sueros y medicación. La línea arterial de monitorización se aloja en una arteria, soporta presiones altas y su cometido es medir y extraer muestras, no infundir. En el circuito de diálisis, en cambio, línea arterial y línea venosa son los dos tramos del tubo: el que sale del paciente y el que vuelve a él.Qué es la línea arterial
La línea arterial en el circuito extracorpóreo
La línea arterial como catéter de monitorización
Cómo distinguir las dos acepciones
Preguntas frecuentes
¿La sangre de la línea arterial de diálisis viene de una arteria?
¿Desde cuándo se usa el catéter arterial para vigilar la presión?
¿Por qué se elige la arteria radial?
¿Es lo mismo que una vía venosa?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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