DICCIONARIO MÉDICO
ECMO
ECMO son las siglas inglesas de Extra-Corporeal Membrane Oxygenation, oxigenación por membrana extracorpórea. Es una técnica de soporte vital transitorio en la que la sangre del paciente se extrae, se oxigena y se le devuelve gracias a un circuito externo que hace las funciones del pulmón, y a veces también del corazón, cuando estos órganos han fracasado y las medidas convencionales resultan insuficientes. La ECMO es una modalidad de asistencia circulatoria y respiratoria extracorpórea de corta duración. Utiliza un circuito externo, conectado al paciente mediante cánulas de gran calibre insertadas en vasos centrales, que capta sangre venosa, la impulsa a través de una bomba, la hace atravesar una membrana oxigenadora (donde se produce el intercambio de gases: entra oxígeno, sale dióxido de carbono) y la devuelve al organismo. Durante días o semanas, ese circuito sustituye la oxigenación pulmonar (y, según la configuración, también la función de bomba del corazón). El nombre desglosa su mecánica. Extra-corpórea porque el intercambio se realiza fuera del cuerpo. De membrana porque el pulmón artificial está formado por una superficie porosa (habitualmente de polimetilpenteno) a través de la cual difunden los gases entre la sangre y una mezcla gaseosa controlada. De oxigenación porque el objetivo principal es aportar oxígeno y retirar dióxido de carbono. La versión española más precisa, oxigenación por membrana extracorpórea (OMEC), aparece en la literatura, pero el acrónimo inglés se ha impuesto en el uso clínico. Un sistema de ECMO consta de varios elementos que trabajan en cadena. Las cánulas venosas y arteriales conectan el paciente al circuito. Una bomba centrífuga genera el flujo, ajustable en litros por minuto. La membrana oxigenadora aporta oxígeno y retira dióxido de carbono en función del flujo de gas (el llamado sweep) que se le administra. Un intercambiador de calor mantiene la sangre a la temperatura adecuada antes de devolverla al organismo. Sensores de presión, saturación y flujo permiten monitorizar el sistema en tiempo real. La anticoagulación (habitualmente con heparina) evita la formación de coágulos en el circuito. Existen dos modalidades básicas según el tipo de soporte que se necesite. La ECMO venovenosa (VV) extrae sangre desde una vena grande, la oxigena y la devuelve por otra vena. Reemplaza la función respiratoria: aporta oxígeno y retira dióxido de carbono cuando el pulmón no puede hacerlo. El corazón mantiene por su cuenta la circulación. Es la configuración habitual en el síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA) grave refractario. En la ECMO venoarterial (VA), la sangre se extrae de una vena y se devuelve a una arteria. Al vencer el gradiente arterial, el circuito no solo oxigena, sino que también asume parte del trabajo del corazón. Es la modalidad indicada cuando el fallo predominante es cardiaco: shock cardiogénico refractario, parada cardiaca con reanimación extracorpórea (ECPR) en situaciones muy seleccionadas, puente a trasplante cardiaco o a dispositivos de asistencia de larga duración. La técnica hunde sus raíces en la cirugía cardiaca. La circulación extracorpórea desarrollada por John Gibbon a mediados del siglo XX permitió por primera vez detener el corazón durante una operación y sustituir su función mediante una máquina. Aquellos primeros oxigenadores, sin embargo, eran demasiado lesivos para la sangre como para mantenerse activos más de unas pocas horas. El salto que permitió el soporte prolongado llegó con las membranas de silicona (más adelante de polimetilpenteno), menos traumáticas para los hematíes. Robert Bartlett describió en 1975 el primer uso exitoso de ECMO en un recién nacido con insuficiencia respiratoria grave. En las décadas siguientes se consolidó en unidades pediátricas y, más tarde, en pacientes adultos. Los ensayos CESAR (2009) y los grandes registros posteriores, junto a la experiencia acumulada durante la pandemia de COVID-19, ampliaron notablemente su papel en el fallo respiratorio del adulto. Circulación extracorpórea convencional (bypass cardiopulmonar). Es la técnica utilizada en cirugía cardiaca para operar con el corazón detenido. Comparte con la ECMO el principio de derivación de la sangre a través de un oxigenador externo, pero se emplea en quirófano, durante unas horas, con anticoagulación intensa y un reservorio venoso abierto al aire. La ECMO, en cambio, es un sistema cerrado, portátil y pensado para el soporte prolongado en la unidad de cuidados intensivos. Oxigenoterapia convencional y ventilación mecánica. Constituyen el escalón previo. La oxigenoterapia aporta oxígeno a través de mascarillas o gafas nasales; la ventilación mecánica invasiva sustituye el trabajo respiratorio mediante un tubo endotraqueal y un ventilador. La ECMO se reserva para las situaciones en las que estos recursos ya no bastan y la vida del paciente depende de una asistencia externa completa del intercambio gaseoso. Dispositivos de asistencia ventricular. Son bombas que sustituyen o apoyan la función de un ventrículo del corazón, generalmente a medio o largo plazo, como puente a trasplante o como terapia de destino en la insuficiencia cardiaca terminal. Se diferencian de la ECMO en su vocación de permanencia y en que no incorporan oxigenador de sangre. Corresponden a la expresión inglesa Extra-Corporeal Membrane Oxygenation. En español se traduce como oxigenación por membrana extracorpórea (OMEC), aunque en la práctica clínica ha prevalecido el acrónimo en inglés. Ambas usan un oxigenador externo, pero cumplen papeles distintos. La circulación extracorpórea clásica sustituye al corazón y al pulmón durante unas horas de cirugía cardiaca, con el paciente sometido a anticoagulación intensa y un reservorio venoso abierto. La ECMO es un sistema cerrado y portátil pensado para durar días o semanas en la unidad de cuidados intensivos, mientras el corazón, el pulmón o ambos se recuperan. La venovenosa (VV) toma sangre de una vena y la devuelve a otra vena: se ocupa solo del intercambio gaseoso y se emplea en el fallo respiratorio grave. La venoarterial (VA) devuelve la sangre a una arteria y añade soporte cardiaco: se utiliza cuando el corazón también ha fallado. La elección de una u otra configuración depende del cuadro del paciente y la toma el equipo tratante. No. La ECMO es un puente, no una cura. Mantiene con vida al paciente mientras el corazón o el pulmón recuperan función por sí mismos, mientras se espera un trasplante, o mientras se implanta un dispositivo de asistencia ventricular de duración más prolongada. La decisión de iniciar y de retirar la ECMO corresponde al equipo de la unidad de cuidados intensivos. Si desea profundizar en conceptos asociados a la ECMO, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la ECMO
Componentes del circuito
Configuraciones: venovenosa y venoarterial
Contexto histórico
Diferenciación con técnicas relacionadas
Preguntas frecuentes
¿Qué significan exactamente las siglas ECMO?
¿En qué se diferencia la ECMO de la circulación extracorpórea del quirófano?
¿Qué diferencia hay entre ECMO venovenosa y venoarterial?
¿Es un tratamiento definitivo?
Referencias
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