DICCIONARIO MÉDICO
Acceso vascular
El acceso vascular es el punto por el que se llega a la circulación para administrar líquidos y medicación, extraer sangre o conectar al paciente a un equipo. Puede ser un catéter en una vena periférica o central, un catéter en una arteria, una conexión creada por el cirujano entre arteria y vena o, en situaciones concretas, una aguja introducida en el hueso. Las fuentes no lo definen igual. El Manual MSD agrupa bajo ese nombre los procedimientos para llegar a la circulación: el catéter en una vena periférica, el catéter venoso central, el de línea media, el catéter arterial y la infusión intraósea. El NIDDK, el instituto de los NIH para las enfermedades renales, lo reserva para la hemodiálisis: el lugar del cuerpo por el que la sangre sale y regresa durante la sesión, que puede ser una fístula arteriovenosa, un injerto arteriovenoso o un catéter. «Acceso» procede del latín accessus y significa acción de llegar o acercarse, y también entrada o paso, según el Diccionario de la lengua española. Vascular deriva del latín vasculum, «vaso pequeño», diminutivo de vas; y el vaso, en fisiología, es el conducto por el que circula la sangre o la linfa. A la mayoría de los pacientes les basta un catéter en una vena periférica para recibir líquidos y medicación intravenosa. Los lugares típicos son la vena cefálica del brazo y la safena del tobillo, y el catéter se coloca por punción a través de la piel. El catéter venoso central, al que también se llama vía central, se reserva para quien necesita un acceso seguro o a largo plazo, por ejemplo para antibióticos, quimioterapia o nutrición parenteral, o tiene mal acceso venoso periférico. Permite infundir soluciones muy concentradas o irritantes para las venas finas y medir la presión venosa central. Puede entrar por la vena yugular, la subclavia, la axilar o la femoral, o por una vena del brazo, en cuyo caso se habla de catéter central de inserción periférica. Con frecuencia termina en la aurícula derecha. Cuando el catéter central llega al tórax, a veces se conecta a un puerto o reservorio que queda bajo la piel: una bolsa de metal duro o plástico con una cubierta de silicona, que se punciona con una aguja especial solo cuando hace falta. Se usa en tratamientos largos, desde antibióticos durante semanas o meses hasta diálisis o quimioterapia. Con el puerto sin usar, nada sobresale de la piel. Entre el catéter periférico y el central está el de línea media. Mide entre 8 y 20 centímetros, se coloca en una vena del brazo y su punta queda en la vena axilar o por debajo, de modo que no cuenta como catéter central. No sirve para infundir sustancias irritantes ni vasoactivas. El acceso arterial se reserva para pacientes inestables que necesitan una medición de la presión minuto a minuto o muestras frecuentes de gases en sangre arterial. Y la vía intraósea, una aguja en la cavidad medular de un hueso largo, lleva los líquidos a la circulación con la misma rapidez que una vena; se usa con frecuencia en lactantes y niños pequeños, sobre todo en shock o paro cardíaco, cuando el acceso venoso resulta difícil. La fístula arteriovenosa es otra cosa: un cirujano conecta una arteria con una vena, generalmente en el brazo, y la vena se ensancha y se engruesa, lo que facilita colocar las agujas. Se considera el mejor acceso a largo plazo para la hemodiálisis porque da el mayor flujo de sangre, se infecta o se obstruye con menos probabilidad y dura más. Si las venas no lo permiten, se recurre a un injerto, un tubo artificial entre arteria y vena, o a un catéter venoso temporal en el cuello, el pecho o la ingle. La máquina extrae y devuelve casi una pinta de sangre por minuto, unos 470 mililitros. Para llegar a la circulación: administrar líquidos, medicación y nutrición, extraer sangre, medir la presión y, en la hemodiálisis, sacar la sangre y devolverla. El periférico usa una vena superficial y cubre las necesidades habituales de líquidos y medicación. El central llega a una vena de gran calibre, permite infundir soluciones muy concentradas o irritantes y medir la presión venosa central. Hay venosos, arteriales e intraóseos. El acceso arterial se coloca en una arteria, la radial entre ellas, y el intraóseo atraviesa la corteza de un hueso largo y llega a su cavidad medular. No. La fístula arteriovenosa es una conexión hecha por el cirujano entre una arteria y una vena, y el NIDDK distingue para la hemodiálisis tres tipos: fístula, injerto y catéter. Si desea profundizar en conceptos asociados al acceso vascular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el acceso vascular
Origen del término
Tipos de acceso vascular
Preguntas frecuentes
¿Para qué sirve un acceso vascular?
¿Qué diferencia hay entre un acceso periférico y uno central?
¿Todos los accesos vasculares son venosos?
¿El acceso vascular es siempre un catéter?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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