DICCIONARIO MÉDICO
Leucoaraiosis
La leucoaraiosis es un hallazgo de las pruebas de imagen del cerebro: designa zonas de la sustancia blanca que aparecen enrarecidas, con menor densidad de la normal. No es una enfermedad, sino un signo radiológico que puede acompañar al envejecimiento o a distintas afecciones vasculares y neurológicas. Su nombre significa, en griego, algo así como «sustancia blanca enrarecida». La leucoaraiosis designa áreas de rarefacción difusa de la sustancia blanca cerebral, es decir, regiones donde el tejido ha perdido densidad y se muestra alterado en las imágenes del cerebro. El término es puramente descriptivo: nombra lo que se ve, sin comprometerse con una causa concreta ni con una gravedad determinada. Lo acuñó en 1987 el neurólogo canadiense Vladimir Hachinski, junto con Potter y Merskey, a partir de dos raíces griegas: λευκός (leukós), «blanco», por la sustancia blanca, y ἀραιός (araiós), «raro, enrarecido, de textura laxa». Hachinski escogió a propósito una palabra neutra para poner nombre a unas imágenes cada vez más frecuentes en las tomografías de personas mayores, sin dar por hecho que fueran dañinas ni de origen vascular. Era, ante todo, un término prudente. En la tomografía computarizada, la leucoaraiosis se muestra como zonas de menor densidad (hipodensidades) alrededor de los ventrículos y en la profundidad de los hemisferios. La resonancia magnética la detecta con mucha mayor sensibilidad: en las secuencias T2 y FLAIR, esas mismas regiones brillan más de lo normal (hiperintensidades), con bordes mal definidos, a veces en forma de casquetes junto a los ventrículos, a veces como parches dispersos que llegan a confluir. La resonancia ve lo que la tomografía apenas insinúa. De hecho, la leucoaraiosis solo se hace visible en la tomografía cuando las lesiones ya están muy avanzadas, mientras que la resonancia la aprecia en fases tempranas, razón por la cual hoy es la prueba de referencia para valorarla. La sustancia blanca está formada por los axones recubiertos de mielina que conectan unas regiones del cerebro con otras. Recibe su sangre de una red de arteriolas largas y finas, que penetran desde la superficie y apenas cuentan con circulación de reserva. Cuando esos pequeños vasos se dañan, por hipertensión mantenida, por arteriosclerosis o por el propio paso de los años, el riego de la sustancia blanca se vuelve precario. Esa afectación de los vasos de pequeño calibre, la microangiopatía cerebral, es el sustrato más común de la leucoaraiosis. La isquemia crónica y de bajo grado deteriora la mielina y activa las células gliales, y el tejido acaba por enrarecerse. No es el único mecanismo posible, pero sí el más habitual. Conviene insistir en que la leucoaraiosis no es un diagnóstico. Puede encontrarse en personas mayores sin ningún síntoma (algunas series la describen en más del 90 % de los mayores de 60 años) y también en pacientes con deterioro cognitivo, con demencia vascular o con enfermedad de Alzheimer. Su sola presencia no dicta el destino de quien la tiene. Importa distinguirla de otras alteraciones de la sustancia blanca. Los infartos lacunares comparten con ella la base de microangiopatía, pero se ven como pequeñas cavidades, no como un enrarecimiento difuso. El término leucoencefalopatía se usa muchas veces como equivalente, si bien tiende a reservarse para afectaciones de la sustancia blanca con una causa identificada. Y la enfermedad de Alzheimer es un proceso neurodegenerativo diferente, aunque ambas coincidan a menudo en la misma resonancia. «Sustancia blanca enrarecida», más o menos. Combina el griego leukós, «blanco», y araiós, «de textura rara o poco densa». Vladimir Hachinski y sus colaboradores la propusieron en 1987. No. Es un hallazgo de imagen que describe un aspecto del tejido cerebral, no un diagnóstico. Puede aparecer en personas sanas y también en el contexto de varias enfermedades. Porque los vasos que irrigan la sustancia blanca son especialmente vulnerables. Se trata de arteriolas largas y estrechas, con escasa circulación colateral, que con los años y con factores como la hipertensión van deteriorándose. El riego se vuelve insuficiente y el tejido se enrarece. Depende de su extensión. Muchas personas con formas leves no notan nada. Cuando es extensa, puede asociarse a lentitud de pensamiento, dificultades de marcha o problemas de atención, aunque la correspondencia entre lo que se ve en la imagen y lo que siente el paciente no es directa.Qué es la leucoaraiosis
Cómo se ve en las pruebas de imagen
Qué hay detrás: la sustancia blanca y su riego
Un hallazgo, no una enfermedad
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra «leucoaraiosis»?
¿Es una enfermedad?
¿Por qué aparece con la edad?
¿Siempre produce síntomas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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