DICCIONARIO MÉDICO
Leucemia megacarioblástica aguda (M7)
La leucemia megacarioblástica aguda (M7) es el subtipo más infrecuente de leucemia mieloide aguda (LMA) en la clasificación Franco-Americana-Británica (FAB). Se caracteriza por la proliferación de megacarioblastos, las células precursoras más inmaduras de la serie plaquetaria. Tiene una asociación particularmente estrecha con el síndrome de Down. La M7 cierra la escala de subtipos FAB de la LMA. Si los subtipos anteriores afectaban a la serie granulocítica (M1-M3), a la monocítica (M4-M5) y a la eritroide (M6), la M7 completa el repertorio al afectar a la serie megacariocítica: la línea celular que, en condiciones normales, produce los megacariocitos — las células gigantes de la médula ósea que fragmentan su citoplasma para liberar plaquetas al torrente sanguíneo. El nombre descompuesto en sus raíces revela la naturaleza de la célula: μέγας (mégas, "grande"), κάρυον (káryon, "nuez, núcleo") y βλαστός (blastós, "germen, brote"). El megacarioblasto es, literalmente, el precursor inmaduro de la célula de "gran núcleo" — porque el megacariocito maduro es, efectivamente, una de las células más grandes del organismo, con un núcleo poliploide que puede contener 16, 32 o incluso 64 copias del genoma. En la M7, esos precursores inmaduros se acumulan sin completar la maduración. La M7 representa menos del 5 % de las LMA en adultos. Sus formas de presentación más habituales son tres: como leucemia de novo en niños pequeños con síndrome de Down (donde es la forma más frecuente de LMA), como transformación leucémica de un síndrome mielodisplásico previo, o como crisis blástica de una leucemia mieloide crónica. En niños sin síndrome de Down también puede aparecer, asociada a alteraciones genéticas distintas. De todos los datos epidemiológicos de la M7, el más llamativo es su relación con el síndrome de Down. Los niños con trisomía 21 tienen un riesgo de desarrollar leucemia megacarioblástica aguda que es, según las series, entre 200 y 500 veces superior al de los niños sin esa condición. Y en los menores de 3 años con síndrome de Down, la M7 constituye la forma más frecuente de LMA. Además, muchos de estos niños presentan antes de la leucemia un fenómeno transitorio conocido como mielopoyesis anormal transitoria (MAT) — una proliferación clonal de megacarioblastos que aparece en las primeras semanas de vida y que, en la mayoría de los casos, se resuelve de forma espontánea. Sin embargo, un porcentaje de estos niños desarrollará posteriormente una M7 franca. La biología que conecta la trisomía 21 con la proliferación megacarioblástica implica mutaciones en el gen GATA1, un factor de transcripción esencial para la maduración de la serie megacariocítica y eritroide. La M7 tiene una particularidad que puede dificultar su diagnóstico: con frecuencia se acompaña de un grado significativo de fibrosis en la médula ósea (mielofibrosis). Esa fibrosis puede hacer que el aspirado medular — la técnica habitual para obtener una muestra de médula — resulte "seco" (no se consigue aspirar material suficiente), obligando a recurrir a la biopsia ósea. Además, los megacarioblastos no siempre son fáciles de reconocer al microscopio óptico, porque carecen de los gránulos característicos de la serie granulocítica y pueden confundirse con blastos indiferenciados. El diagnóstico definitivo requiere la detección de marcadores de superficie específicos de la línea megacariocítica — como CD41 y CD61 — mediante citometría de flujo. Viene del griego μέγας ("grande"), κάρυον ("nuez, núcleo") y βλαστός ("germen"). El megacarioblasto es el precursor inmaduro del megacariocito, una de las células más grandes del cuerpo humano, que produce las plaquetas. «Megacarioblástica» indica que la leucemia se origina en esos precursores. La trisomía 21 genera un contexto genético que predispone a alteraciones en el gen GATA1, un regulador clave de la diferenciación megacariocítica y eritroide. Cuando GATA1 muta en el contexto de un cromosoma 21 extra, se favorece la proliferación descontrolada de los megacarioblastos. En los niños sin síndrome de Down, la M7 es mucho más rara y se asocia a otras alteraciones genéticas. Por dos razones. Primera: los megacarioblastos carecen de gránulos azurófilos y bastones de Auer, los rasgos que permiten identificar fácilmente otros subtipos mieloides al microscopio. Segunda: la mielofibrosis que acompaña a muchos casos de M7 impide obtener un aspirado medular adecuado, lo que obliga a recurrir a la biopsia. Son necesarias técnicas de inmunofenotipo para confirmar la identidad megacariocítica de los blastos. Si desea profundizar en conceptos asociados a la leucemia megacarioblástica aguda, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la leucemia megacarioblástica aguda
La asociación con el síndrome de Down
Un rasgo asociado: la mielofibrosis
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «megacarioblástica»?
¿Por qué la M7 es tan frecuente en niños con síndrome de Down?
¿Por qué es difícil diagnosticar la M7 al microscopio?
Referencias
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