DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Down
El síndrome de Down es la condición genética producida por la presencia de una copia adicional, completa o parcial, del cromosoma 21. Es la anomalía cromosómica más frecuente entre los recién nacidos vivos y la causa genética más común de discapacidad intelectual. Toma su nombre del médico británico John Langdon Down, que describió el cuadro clínico en 1866, casi un siglo antes de que se conociera su origen cromosómico. El síndrome de Down, también llamado trisomía 21, es un trastorno del desarrollo de origen genético en el que un cromosoma extra altera la formación del cerebro y de otros órganos desde las primeras semanas de gestación. John Langdon Down publicó en 1866 la primera descripción sistemática del cuadro en el London Hospital, donde trabajaba como médico. Empleó entonces el término mongolismo, una expresión hoy considerada inadecuada y abandonada tanto por la comunidad médica como por la Organización Mundial de la Salud, que recomendó formalmente su sustitución en 1965. Casi un siglo tardó en desvelarse el origen cromosómico del síndrome. Fue en 1959 cuando el equipo de Raymond Turpin en París, con Marthe Gautier y Jérôme Lejeune, demostró mediante cultivo celular que las personas con síndrome de Down tenían 47 cromosomas en lugar de 46, con una copia adicional del cromosoma más pequeño del genoma humano. La autoría exacta del hallazgo sigue siendo objeto de debate historiográfico entre los tres investigadores, un asunto que en nada resta solidez al descubrimiento. La causa, en la gran mayoría de los casos, es un error durante la formación del óvulo o del espermatozoide llamado no disyunción: los dos cromosomas 21 no se separan correctamente durante la meiosis, y una de las células reproductoras termina con una copia de más. El origen es materno en torno al 95 por ciento de las ocasiones, y el riesgo de que ocurra aumenta con la edad de la madre, un efecto que se atribuye al envejecimiento de los propios óvulos. El origen paterno, mucho más raro, explica el resto de los casos. No todas las personas con síndrome de Down comparten el mismo mecanismo genético. La forma más habitual, la trisomía libre, representa entre el 94 y el 95 por ciento de los casos y consiste en tres copias completas e independientes del cromosoma 21 en todas las células del organismo. Le sigue la translocación, presente en un 3 a un 4 por ciento de los casos: aquí el material genético extra aparece fusionado a otro cromosoma, casi siempre el 14. Esta forma sí puede heredarse de un progenitor portador del reordenamiento, aunque en tres de cada cuatro casos surge de nuevo, sin antecedente familiar; la trisomía libre, en cambio, no se transmite de esa manera. El mosaicismo, la variante menos frecuente, con un 1 a un 2 por ciento de los casos, se produce por un error posterior a la fecundación y da lugar a una mezcla de células: unas con la dotación cromosómica habitual y otras con la copia de más. El síndrome de Down comparte mecanismo, pero no pronóstico, con otras dos trisomías autosómicas compatibles con el nacimiento: la síndrome de Edwards, o trisomía 18, y el síndrome de Patau, o trisomía 13, ambas descritas en 1960. Las tres alteran el desarrollo desde la gestación, pero solo la trisomía 21 permite, con frecuencia, llegar a la edad adulta. Las trisomías 13 y 18 son bastante más raras, en torno a un caso por cada 5.000 nacimientos cada una según distintas series, y la mayoría de los niños afectados fallece durante el primer año de vida. La razón última tiene que ver con el número de genes que porta cada cromosoma: el 21 es el más pequeño de los tres y el que menos genes contiene, lo que limita el alcance del desequilibrio genético. Por John Langdon Down, el médico británico que en 1866 describió por primera vez el conjunto de rasgos físicos y del desarrollo que hoy asociamos con este síndrome, casi cien años antes de que se conociera su causa genética. No. Ese término, empleado por el propio Down en su descripción original, se abandonó formalmente tras la recomendación de la Organización Mundial de la Salud en 1965 y hoy se considera impreciso y ofensivo. Sí, de forma progresiva y bien documentada. El riesgo de no disyunción del cromosoma 21 crece a medida que envejecen los óvulos, detenidos en una fase de la meiosis desde antes del nacimiento de la mujer hasta el momento de la ovulación, décadas más tarde. Distintos estudios sitúan la incidencia en torno a 1 de cada 1.449 nacidos vivos cuando la madre tiene 20 años, y en 1 de cada 26 cuando supera los 45. Con todo, la mayoría de los nacimientos con síndrome de Down se producen en madres jóvenes, sencillamente porque el número global de embarazos es mucho mayor en ese grupo de edad. La edad paterna, por comparación, influye mucho menos en este mecanismo concreto. Ninguna medida evita la no disyunción cromosómica que lo origina: es un suceso aleatorio ligado a la división celular, no a hábitos ni exposiciones evitables. No hay dos casos iguales. El grado de afectación cognitiva varía ampliamente de una persona a otra, e incluso dentro del mosaicismo depende de qué proporción de células del organismo porta el cromosoma extra. Consulte también la información clínica completa sobre el síndrome de Down Si busca información sobre el seguimiento médico, las pruebas de salud recomendadas y el apoyo al desarrollo de las personas con esta condición, puede consultar la página sobre el síndrome de Down elaborada por la Clínica Universidad de Navarra.Qué es el síndrome de Down
Por qué se produce: el mecanismo cromosómico
Los tres tipos citogenéticos
Diferenciación con otras trisomías
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama síndrome de Down?
¿Es correcto seguir llamándolo mongolismo?
¿Aumenta el riesgo con la edad de la madre?
¿Se puede prevenir?
¿Todas las personas con síndrome de Down tienen el mismo grado de discapacidad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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