DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Patau
El síndrome de Patau, o trisomía 13, es una anomalía cromosómica congénita causada por la presencia de una copia adicional del cromosoma 13 en las células del organismo. Es la menos frecuente de las tres trisomías autosómicas compatibles con el nacimiento, junto a la trisomía 21 (síndrome de Down) y la trisomía 18 (síndrome de Edwards), y también la de peor pronóstico vital de las tres. Ya en 1657 el anatomista danés Thomas Bartholin había descrito, en una disección, los rasgos externos del cuadro sin relacionarlos con ninguna causa. Hubo que esperar tres siglos: en 1960, el genetista Klaus Patau, junto con David Smith, Eeva Therman, Stanley Inhorn y Hans Wagner, publicó en The Lancet la primera descripción del cromosoma extra responsable, bajo el título «Multiple congenital anomaly caused by an extra autosome». Por esa razón, algunos textos citan también el epónimo síndrome de Bartholin-Patau, aunque en la práctica clínica se ha impuesto el nombre de su descubridor genético. El cromosoma 13 adicional altera de forma profunda el desarrollo embrionario, sobre todo el de las estructuras de la línea media craneofacial y cerebral. La malformación más constante es la holoprosencefalia, un fallo en la división del cerebro anterior en los dos hemisferios que puede acompañarse de anomalías oculares y de labio o paladar hendido. También son frecuentes las cardiopatías congénitas y la polidactilia postaxial, es decir, la aparición de dedos supernumerarios en el borde externo de la mano o el pie. En torno al 75 por ciento de los casos corresponde a una trisomía 13 libre y completa, resultado de un error en la separación de los cromosomas durante la meiosis, casi siempre en el óvulo materno, y su riesgo aumenta con la edad de la madre. Alrededor de un 20 por ciento se debe a una translocación robertsoniana, en la que el cromosoma 13 supernumerario queda unido a otro cromosoma acrocéntrico, con mayor frecuencia el 14. Esta variante puede heredarse de un progenitor portador de la translocación en equilibrio, sano en apariencia, algo que no ocurre en la forma libre y que tiene implicaciones directas para la genética familiar. Un porcentaje muy pequeño, inferior al cinco por ciento, corresponde a mosaicismo, con coexistencia de líneas celulares normales y trisómicas y un fenotipo, en consecuencia, más variable y en general menos grave. El diagnóstico diferencial se plantea principalmente con la trisomía 18, que comparte gravedad y mal pronóstico pero cursa con un patrón malformativo distinto, dominado por los puños cerrados con dedos superpuestos y los pies en mecedora, sin la holoprosencefalia típica de la trisomía 13. También entran en el diagnóstico diferencial el síndrome de Smith-Lemli-Opitz, de origen metabólico, el síndrome de Meckel y el síndrome CHARGE, que pueden compartir alguno de los hallazgos craneofaciales pero obedecen a mecanismos genéticos completamente distintos. El cariotipo convencional es la prueba que permite confirmar el diagnóstico y distinguir entre trisomía libre, translocación y mosaico. La trisomía 13 aparece en aproximadamente uno de cada 10.000 recién nacidos vivos, aunque su incidencia real en las gestaciones es bastante mayor, ya que una proporción alta de los embarazos afectados termina en pérdida espontánea antes del nacimiento. La mayoría de los casos no se transmite de padres a hijos, sino que el error cromosómico ocurre de novo en la formación del óvulo o el espermatozoide. El pronóstico vital es muy limitado: la mayoría de los recién nacidos no supera los primeros días o semanas de vida, y solo una minoría, casi siempre con formas en mosaico o menos malformaciones graves, alcanza la infancia. Antes de que la citogenética permitiera numerar cada cromosoma con precisión, los cromosomas humanos se agrupaban en siete grupos designados con letras según su tamaño y forma. El cromosoma 13 pertenecía al grupo D, y de ahí procede esa denominación histórica, hoy en desuso fuera de los textos más antiguos. No. Ambos son trisomías autosómicas, pero afectan a cromosomas distintos y tienen consecuencias muy diferentes. La trisomía 21 permite, en la gran mayoría de los casos, una esperanza de vida larga con discapacidad intelectual de grado variable; la trisomía 13 conlleva malformaciones mucho más graves y una supervivencia habitualmente muy breve. Sí. Existen pruebas de cribado prenatal capaces de orientar hacia un riesgo elevado, aunque la confirmación exige siempre un estudio cromosómico específico, tanto antes como después del nacimiento. No exactamente. El pronóstico varía según el mecanismo genético de origen. Las formas en mosaico, con una proporción menor de células trisómicas, suelen cursar con menos malformaciones y una supervivencia más prolongada que la trisomía libre completa, aunque siempre dentro de un cuadro clínico complejo.Qué es el síndrome de Patau
Origen genético
Diferenciación con otras trisomías y síndromes
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama también trisomía D?
¿Es lo mismo que el síndrome de Down?
¿Puede detectarse antes del nacimiento?
¿Todos los casos son igual de graves?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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