DICCIONARIO MÉDICO
Leproma
El leproma es el nódulo granulomatoso característico de la lepra lepromatosa. Está formado por un acúmulo dérmico de macrófagos espumosos cargados de Mycobacterium leprae y constituye la lesión elemental que define la variante nodular de la lepra. El término da nombre, por derivación, al adjetivo lepromatoso y a toda la forma polar del espectro de la lepra. La palabra combina el griego λέπρα (lépra, "escamosidad") con el sufijo -ωμα (-ōma), que en terminología médica designa una masa o tumoración tisular. Según Dicciomed (USAL), el neologismo se documenta en inglés en 1895. A pesar del sufijo, el leproma no es un tumor en sentido oncológico: no prolifera de forma autónoma ni tiene potencial maligno. Es un granuloma infeccioso, resultado de la acumulación de macrófagos que han fagocitado M. leprae pero no logran destruirlo. Tiene además una significación histórica: fue examinando lepromas de pacientes del Hospital de Bergen donde Gerhard Armauer Hansen, el 28 de febrero de 1873, observó por primera vez los cuerpos en forma de bastoncillo que resultaron ser Mycobacterium leprae. El leproma fue, literalmente, el tejido donde se descubrió la primera bacteria patógena asociada a una enfermedad humana. Al microscopio, el leproma muestra un patrón histológico inconfundible. La epidermis que lo recubre suele estar atrófica y está separada del infiltrado dérmico por una banda de dermis de aspecto normal —la llamada zona de Grenz, del alemán Grenze, "frontera"—. Por debajo de esa banda, la dermis está ocupada por un infiltrado difuso de macrófagos que han fagocitado grandes cantidades de bacilos y lípidos bacterianos. Esos macrófagos adoptan un aspecto espumoso y vacuolado que les valió el nombre de células de Virchow, en honor al patólogo alemán Rudolf Virchow, quien las describió en el siglo XIX. Con la tinción de Fite-Faraco o de Ziehl-Neelsen modificada, los bacilos se revelan en abundancia dentro de esas células, a menudo formando acúmulos compactos denominados globis. A diferencia de los granulomas de la lepra tuberculoide —que presentan células epitelioides organizadas, células gigantes multinucleadas y escasos o nulos bacilos—, el leproma carece de esa organización granulomatosa compacta. Es, en cierto modo, un granuloma "fracasado": los macrófagos engullen al bacilo pero no lo eliminan, y el sistema inmunitario no consigue organizar una barrera eficaz. Esa diferencia histológica refleja la diferencia inmunológica entre los dos polos del espectro. No, a pesar de que el sufijo -oma se asocia habitualmente con tumores. En este caso, -ωμα designa simplemente una masa tisular. El leproma es un granuloma infeccioso formado por la acumulación de macrófagos y bacilos, sin las características de proliferación autónoma ni potencial maligno que definen a las neoplasias. En sentido estricto, sí. La formación de lepromas requiere una carga bacilar masiva con macrófagos espumosos repletos de micobacterias, algo que solo ocurre cuando la inmunidad celular frente a M. leprae es deficiente. Las formas tuberculoides y las borderline tuberculoides no producen lepromas: sus lesiones son máculas o placas con un patrón granulomatoso distinto. Las formas borderline lepromatosas (BL) sí pueden presentar lepromas, pero menos densos y numerosos que en el polo lepromatoso puro (LL). Son los macrófagos espumosos que constituyen el componente celular principal del leproma. Deben su nombre a Rudolf Virchow, quien los describió en tejidos leprosos en el siglo XIX. Su aspecto espumoso se debe a la acumulación de lípidos procedentes de las paredes celulares de los bacilos fagocitados. Son un hallazgo histológico prácticamente patognomónico de la lepra lepromatosa. Si desea profundizar en conceptos asociados al leproma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un leproma
Composición histológica
Preguntas frecuentes
¿Es un tumor?
¿Solo aparece en la lepra lepromatosa?
¿Qué son las células de Virchow?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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