DICCIONARIO MÉDICO
Lepra nodular
La lepra nodular es una variante clínica de la lepra lepromatosa en la que la lesión cutánea predominante es el leproma: un nódulo granulomatoso formado por macrófagos espumosos cargados de Mycobacterium leprae. Es la forma lepromatosa clásicamente más reconocible, porque los lepromas son visibles y palpables sobre la superficie de la piel. Dentro del polo lepromatoso del espectro de la lepra, la forma nodular se distingue por la presencia de nódulos sobreelevados que pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo, aunque predominan en la cara, los pabellones auriculares, los antebrazos y los muslos. Cada nódulo es un acúmulo dérmico de macrófagos espumosos —las llamadas células de Virchow—, repletos de bacilos ácido-alcohol resistentes. Los lepromas pueden ser pequeños y aislados o confluir en placas infiltradas de gran tamaño. Cuando la infiltración nodular afecta de forma bilateral y simétrica a la cara, se configura la facies leonina: los surcos frontales se profundizan, la nariz se ensancha, los lóbulos auriculares se engrosan y se pierden cejas y pestañas. Es la imagen clásica de la lepra avanzada, la que ha quedado grabada en el imaginario histórico y la que más ha contribuido al estigma social de la enfermedad. Pero conviene subrayar que la facies leonina es un estadio tardío de una forma tratable: con la poliquimioterapia actual, la enfermedad se detiene mucho antes de llegar a ese punto. El adjetivo "nodular" es, como "macular", un descriptor morfológico: señala qué tipo de lesión domina el cuadro cutáneo. No añade una posición nueva al espectro de Ridley-Jopling; la lepra nodular es siempre lepromatosa (LL o BL), con inmunidad celular deficiente, baciloscopía intensamente positiva y test de Mitsuda negativo. Tanto la lepra nodular como la lepra de Lucio son formas lepromatosas, pero su aspecto es opuesto. En la nodular, los lepromas se elevan sobre la piel como nódulos visibles y palpables. En la de Lucio, la infiltración es difusa y homogénea: la piel se presenta lisa, brillante, sin nódulos ni tumoraciones aparentes —de ahí el sobrenombre de "lepra bonita"—. Esta diferencia no es meramente estética: la lepra de Lucio puede complicarse con el fenómeno de Lucio (eritema necrotizante), una vasculitis que no se describe en la forma nodular clásica. Un leproma es un nódulo granulomatoso formado por la acumulación de macrófagos que han fagocitado M. leprae pero no lo han destruido. Esos macrófagos se cargan de lípidos bacterianos y adoptan un aspecto espumoso (células de Virchow). El leproma no es un tumor en sentido oncológico: no prolifera de forma autónoma ni tiene potencial maligno. Su nombre combina λέπρα (lépra) con el sufijo griego -ωμα (-ōma), que designa una masa tisular. Sí. Los lepromas son el resultado de la multiplicación bacilar masiva que solo se da cuando la inmunidad celular frente a M. leprae es deficiente. Las formas tuberculoides y borderline tuberculoides no producen lepromas: sus lesiones son máculas o placas, nunca nódulos con macrófagos espumosos. Si desea profundizar en conceptos asociados a la lepra nodular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la lepra nodular
Diferenciación con la lepra de Lucio
Preguntas frecuentes
¿Qué es exactamente un leproma?
¿La lepra nodular es siempre lepromatosa?
Referencias
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