DICCIONARIO MÉDICO
Leontiasis
La leontiasis es la deformidad de la cara que le da un aspecto leonino, con rasgos toscos y abultados. No es una enfermedad en sí misma, sino un signo que puede deberse a dos vías distintas: el crecimiento excesivo de los huesos craneofaciales (leontiasis ósea) o la infiltración de la piel (la llamada facies leonina). El término describe un rostro que recuerda al de un león: frente ancha, pómulos y maxilares prominentes, facciones engrosadas. Procede del griego léon, léontos (león), con el sufijo -íasis, que en medicina señala un estado o proceso patológico. La misma imagen aparece en la expresión facies leonina, con la que la semiología nombra ese aspecto característico. Conviene separar dos ideas que a menudo se solapan. La facies leonina es lo que se ve: la descripción del rostro. La leontiasis es el porqué: el proceso que produce ese aspecto. Y ese proceso puede nacer del hueso o de la piel, dos caminos que conviene tratar por separado. En la leontiasis ósea, la deformidad se debe al sobrecrecimiento del esqueleto de la cara y el cráneo. Los huesos maxilares, la mandíbula y la bóveda craneal aumentan de volumen poco a poco e invaden las cavidades vecinas: las órbitas, las fosas nasales, los senos paranasales. Cuando el hueso presiona la órbita puede aparecer exoftalmos y, si comprime el nervio óptico, llegar a comprometer la visión. El anatomopatólogo alemán Rudolf Virchow acuñó el término leontiasis ossea en el siglo XIX (hacia 1869) para nombrar esa hiperostosis de los huesos faciales. No es una entidad autónoma, sino la vía final de varias enfermedades óseas. La displasia fibrosa poliostótica es la causa más frecuente de leontiasis ósea aislada. También la produce la enfermedad de Paget del hueso y el hiperparatiroidismo. Un caso particular merece nombre propio: la leontiasis ósea urémica, complicación rara pero grave de la osteodistrofia renal en la enfermedad renal crónica avanzada. Aquí el motor es el hiperparatiroidismo secundario, que dispara la actividad de los osteoclastos y remodela de forma masiva el cráneo; se describió en 1953. La otra vía no toca el hueso. En la lepra lepromatosa, la forma más difusa de la lepra, el bacilo infiltra la dermis de la cara y engrosa la piel con nódulos (los lepromas), borra las cejas y acentúa los surcos. El resultado es una facies leonina de origen cutáneo, sin agrandamiento óseo. Fue esta imagen, la de la lepra, la que dio nombre clásico a la leontiasis mucho antes de que Virchow describiera la variante del hueso. Otras enfermedades pueden remedar ese rostro. La micosis fungoide, un linfoma cutáneo, llega a producir facies leonina en fases avanzadas por infiltración de la piel. El mecanismo es distinto al óseo, pero el efecto visible converge: un rostro engrosado y de líneas duras. No. Es un signo, una forma de deformidad facial que aparece en el curso de otras enfermedades. Cada una tiene su propio mecanismo, y todas confluyen en el mismo resultado: la cara de aspecto leonino. Están muy unidas, pero no son idénticas. La facies leonina es la descripción del rostro, el qué se ve. La leontiasis es el proceso que lo genera, óseo o cutáneo. Se puede decir que la facies leonina es el signo y la leontiasis, el fenómeno que lo produce. Depende de la vía. En la forma ósea aislada, la causa más habitual es la displasia fibrosa poliostótica; también intervienen la enfermedad de Paget, el hiperparatiroidismo y la osteodistrofia renal. En la forma cutánea, el referente histórico es la lepra lepromatosa.Qué es la leontiasis
La leontiasis ósea
La cara de león de la piel
Preguntas frecuentes
¿La leontiasis es una enfermedad?
¿Es lo mismo leontiasis que facies leonina?
¿Qué la causa con más frecuencia?
Referencias
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