DICCIONARIO MÉDICO
Leontiasis
La leontiasis es un término médico que designa la deformidad progresiva del rostro que confiere al paciente un aspecto similar al de un león. Se distinguen dos mecanismos causales distintos: la leontiasis cutánea o facies leonina, producida por la infiltración de los tejidos blandos de la cara (clásicamente por la lepra lepromatosa), y la leontiasis ósea, causada por el crecimiento excesivo de los huesos del cráneo y la cara. El nombre procede del griego λέων, λέοντος (léōn, léontos), "león", con el sufijo médico -ίασις (-íasis), que indica "proceso" o "condición patológica". Su significado literal es, por tanto, "condición de león" o "proceso que da aspecto de león". El término tiene una historia antigua: aparece ya en textos médicos del siglo XIX, cuando Virchow lo empleó en 1869 para describir el sobrecrecimiento óseo craneofacial, trazando una analogía con la leontiasis cutánea que los clínicos de la lepra conocían desde siglos antes. Conviene no confundir leontiasis con facies leonina, aunque los dos conceptos se solapan. La facies leonina es la descripción semiológica del resultado: un rostro tosco, con surcos profundos, arcos supraciliares prominentes y pérdida de cejas. La leontiasis, en cambio, alude al proceso que lo produce, y puede ser de naturaleza cutánea o esquelética. Un paciente con lepra lepromatosa tiene facies leonina por leontiasis cutánea; un paciente con displasia fibrosa poliostótica tiene facies leonina por leontiasis ósea. La tomografía computarizada resuelve la duda: en la leontiasis ósea se observa engrosamiento masivo de los huesos faciales, mientras que en la cutánea el esqueleto es normal y la deformidad radica en la piel y el tejido subcutáneo. Es la acepción más antigua del término. La infiltración difusa de la dermis y el tejido subcutáneo de la cara por granulomas, células inflamatorias o células neoplásicas engrosa los rasgos faciales y borra los pliegues y surcos naturales, produciendo un rostro de aspecto "leonino". La causa clásica es la lepra lepromatosa, donde los bacilos de Hansen colonizan masivamente la piel de la cara, los pabellones auriculares y la mucosa nasal. Con menor frecuencia, la micosis fungoide (un linfoma cutáneo de células T), el sarcoma de Kaposi y algunos linfomas no hodgkinianos pueden producir un cuadro similar. En la leontiasis ósea, la deformidad facial se debe al crecimiento anómalo del esqueleto craneofacial. Los huesos maxilares, mandibulares y de la bóveda craneal aumentan de volumen de forma progresiva, invadiendo las cavidades orbitarias, los senos paranasales y la fosa nasal. El resultado puede incluir exoftalmos por compresión orbitaria, pérdida de visión por afectación del nervio óptico, disfagia, disartria y compromiso de la vía aérea en los casos más avanzados. Las principales enfermedades que pueden producirla son la displasia fibrosa poliostótica (la causa más frecuente de leontiasis ósea aislada), la enfermedad de Paget, la osteodistrofia renal por hiperparatiroidismo secundario —denominada leontiasis ósea urémica, una complicación rara pero grave de la enfermedad renal crónica terminal— y, de forma excepcional, la hiperostosis cortical generalizada y la osteopetrosis. Del griego λέων (léōn), "león", con el sufijo -ίασις (-íasis), "condición" o "proceso patológico". El término describe literalmente la condición de adquirir un aspecto facial que recuerda al de un león. Virchow lo introdujo en 1869 para la variante ósea, pero la noción de un rostro "leonino" asociado a la lepra es mucho más antigua en la tradición médica. No exactamente. La facies leonina describe el aspecto del rostro — es un signo semiológico. La leontiasis nombra el proceso subyacente que produce ese aspecto, sea cutáneo (infiltración de la dermis) u óseo (crecimiento del esqueleto facial). La facies leonina es el "qué se ve"; la leontiasis, el "por qué ocurre". Estrictamente, no. Es un signo —una manifestación morfológica— que puede aparecer en el contexto de varias enfermedades distintas: displasia fibrosa, enfermedad de Paget, osteodistrofia renal, entre otras. Cada una tiene su propio mecanismo, pero todas comparten la vía final de sobrecrecimiento del hueso craneofacial. La leontiasis ósea urémica es una complicación rara de la enfermedad renal crónica terminal. Cuando los riñones dejan de funcionar, se altera el metabolismo del calcio, el fósforo y la vitamina D, lo que provoca un hiperparatiroidismo secundario con niveles muy elevados de parathormona. Esa parathormona estimula la reabsorción y remodelación ósea de forma descontrolada, y en algunos pacientes —sobre todo jóvenes con diálisis insuficiente— el hueso craneofacial responde con un crecimiento masivo que desfigura el rostro. Si desea profundizar en conceptos asociados a la leontiasis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la leontiasis
Leontiasis cutánea
Leontiasis ósea
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "leontiasis"?
¿Es lo mismo leontiasis que facies leonina?
¿La leontiasis ósea es una enfermedad?
¿Qué tiene que ver la leontiasis con los riñones?
Referencias
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