DICCIONARIO MÉDICO
Ladilla
La ladilla es el nombre popular del piojo púbico (Pthirus pubis), un insecto ectoparásito exclusivo del ser humano que vive preferentemente en el vello pubiano y se alimenta de sangre. La infestación por ladillas se denomina en terminología médica ftiriasis o pediculosis pubis, y se transmite en la inmensa mayoría de los casos por contacto sexual, aunque también, con mucha menor frecuencia, a través de ropa de cama o toallas compartidas. Se trata de un parásito diferente del piojo de la cabeza y del piojo del cuerpo, con una morfología, un hábitat y un ciclo biológico propios. La ladilla es un insecto del orden de los anopluros (piojos chupadores) que parasita exclusivamente al ser humano. Su nombre científico es Pthirus pubis, y constituye una de las tres especies de piojos que pueden infestar a las personas, junto con el piojo de la cabeza (Pediculus humanus capitis) y el piojo del cuerpo (Pediculus humanus corporis). A diferencia de estos dos últimos, que son alargados y ágiles, la ladilla tiene un cuerpo casi redondo y aplastado, de entre 1 y 1,8 milímetros de longitud, con un segundo y un tercer par de patas notablemente robustos y terminados en pinzas poderosas que le permiten aferrarse con fuerza al pelo grueso del pubis. Esta morfología achatada, que a vista de microscopio recuerda vagamente a un cangrejo en miniatura, es precisamente lo que explica su nombre coloquial en inglés: crab louse ("piojo cangrejo"). La etimología de la palabra "ladilla" en castellano es objeto de un debate filológico interesante. La explicación más aceptada, defendida por Corominas y Pascual en su Diccionario Crítico Etimológico Castellano e Hispánico, la hace derivar del latín latus, que significa "ancho", a través de un diminutivo romance: una ladilla sería, literalmente, "la ancha pequeña", en alusión a la forma achatada y redondeada del insecto, que lo distingue a simple vista del piojo común, mucho más alargado. Esta interpretación se apoya en que el adjetivo arcaico lado ("ancho") todavía se documenta en Berceo (siglo XIII) y en que otras lenguas romances emplean denominaciones con la misma idea: el rumano llama al piojo púbico păduche lat ("piojo ancho") y el portugués lo denomina piolho chato ("piojo chato"). La RAE, sin embargo, recoge una etimología alternativa: del latín vulgar *blatella, diminutivo de blatta, voz que en latín designaba a diversos insectos pequeños, incluidas las polillas. La primera documentación conocida de "ladilla" en español aparece en Nebrija (1495), y en mozárabe se registra la forma laṫálla ya desde el siglo XIII, en el vocabulario de Ramón Martí. En cuanto al nombre científico, el género Pthirus procede del griego φθείρ (phtheír), que significa simplemente "piojo". Fue creado por el zoólogo William Elford Leach en 1815, quien escribió Phthirus; la grafía Pthirus, con una sola "h", se consolidó posteriormente —probablemente por un error tipográfico en una publicación temprana— y es la que se ha mantenido como nombre válido en la nomenclatura zoológica. El epíteto pubis alude a su hábitat preferente: la región púbica. Desde el punto de vista nosológico, la ladilla no es una enfermedad en sí misma sino un agente causal: el insecto que produce la infestación denominada ftiriasis o pediculosis pubis. Este cuadro se encuadra dentro de las ectoparasitosis, las enfermedades producidas por parásitos que viven sobre la superficie del cuerpo del hospedador. La ladilla es un parásito obligado: no puede sobrevivir fuera del cuerpo humano más de 24 a 48 horas, porque depende por completo de la sangre de su hospedador para alimentarse. Se alimenta varias veces al día introduciendo sus piezas bucales en los capilares superficiales de la piel, y es precisamente la saliva que inyecta durante la succión —con propiedades anticoagulantes— la que desencadena la reacción alérgica local responsable del prurito intenso, el síntoma más característico de la infestación. Su ciclo vital dura entre cuatro y cinco semanas y comprende tres fases. La hembra adulta pone alrededor de 30 huevos a lo largo de su vida, adhiriéndolos con una sustancia cementante a la base del pelo, muy cerca de la piel. Estos huevos, llamados liendres, son diminutos puntos blanquecinos o amarillentos, difíciles de desprender y a menudo confundidos con caspa. Eclosionan en unos seis a ocho días y dan lugar a ninfas —versiones en miniatura del adulto— que atraviesan tres mudas sucesivas durante un período de nueve a diez días hasta alcanzar la madurez reproductiva. A diferencia del piojo de la cabeza, que se desplaza con agilidad, la ladilla es muy sedentaria: avanza solo entre uno y diez centímetros al día y puede permanecer anclada al mismo pelo durante horas o días. Aunque su hábitat preferente es el vello de la región púbica y perianal, la ladilla puede colonizar también el vello axilar, el del pecho, el del abdomen, la barba, las cejas e incluso las pestañas, sobre todo en infestaciones intensas o de larga evolución. No se establece, en cambio, en el cabello del cuero cabelludo, porque la distancia entre los folículos y el grosor del pelo en esa zona no se adaptan a la morfología de sus pinzas, diseñadas para agarrarse al pelo más grueso y separado de las regiones corporales. Esta preferencia anatómica la distingue nítidamente del piojo de la cabeza. Uno de los hallazgos más llamativos de la parasitología comparada moderna es el origen evolutivo de la ladilla humana. Los estudios genéticos publicados a partir de 2007 han demostrado que Pthirus pubis no desciende del mismo linaje que Pediculus humanus (el piojo de la cabeza y del cuerpo), sino que está emparentado con Pthirus gorillae, el piojo endémico del gorila. Esto significa que, en algún momento hace entre tres y cuatro millones de años, un ancestro del piojo del gorila saltó a los homínidos primitivos y se adaptó a vivir en su vello corporal, dando lugar al linaje que hoy conocemos como ladilla. Es un caso fascinante de "cambio de hospedador" entre primates que convivieron en los mismos ecosistemas africanos, y explica por qué los seres humanos somos la única especie de primate que alberga dos géneros distintos de piojos. Conviene distinguir la infestación por ladillas de otras ectoparasitosis cutáneas con las que puede confundirse, sobre todo cuando el motivo de consulta es el prurito. Pediculosis de la cabeza. Producida por Pediculus humanus capitis, afecta exclusivamente al cuero cabelludo y es especialmente frecuente en niños en edad escolar. El piojo de la cabeza es más largo y estrecho que la ladilla, se desplaza con rapidez y no se establece en la región genital. La transmisión es por contacto cabeza-cabeza, no por contacto sexual. Pediculosis del cuerpo. Causada por Pediculus humanus corporis, este piojo vive en las costuras de la ropa y solo se desplaza a la piel para alimentarse. Se asocia a condiciones de hacinamiento y falta de higiene, y a diferencia de la ladilla puede transmitir enfermedades infecciosas graves como el tifus epidémico. Sarna. La sarna está producida por un ácaro (Sarcoptes scabiei), no por un insecto. El ácaro excava túneles en la capa superficial de la piel y produce un prurito nocturno característico que afecta a los espacios interdigitales, las muñecas, los codos y los genitales. Aunque coincide con la ladilla en que puede transmitirse por contacto sexual y en que produce picor genital, la exploración clínica y la distribución de las lesiones permiten distinguir ambas sin dificultad. Existen dos explicaciones principales. La más aceptada entre los filólogos la deriva del latín latus ("ancho"), a través de un diminutivo: una ladilla sería, literalmente, "la pequeña ancha", en alusión a la forma achatada del insecto, que lo distingue del piojo común, mucho más alargado. La forma arcaica lado con el significado de "ancho" todavía se encuentra en textos de Berceo en el siglo XIII. La otra propuesta, recogida por la RAE, la hace proceder del latín vulgar *blatella, diminutivo de blatta, que designaba a diversos insectos pequeños. La primera documentación en español aparece en el vocabulario de Nebrija de 1495. No. Son especies distintas que pertenecen incluso a géneros taxonómicos diferentes. La ladilla (Pthirus pubis) tiene un cuerpo casi redondo y achatado, vive en el vello grueso del pubis y se transmite principalmente por contacto sexual. El piojo de la cabeza (Pediculus humanus capitis) es alargado y estrecho, vive en el cuero cabelludo y se contagia por contacto directo cabeza-cabeza, sobre todo entre niños en edad escolar. Ni la ladilla sube al cuero cabelludo ni el piojo de la cabeza baja al pubis. No. Es un mito muy extendido. La ladilla se transmite fundamentalmente por contacto sexual estrecho, con independencia de la higiene personal del individuo. Cualquier persona sexualmente activa puede contraerla. La transmisión a través de ropa de cama o toallas es posible pero mucho menos frecuente, porque el parásito no sobrevive más de uno o dos días fuera del cuerpo humano. No. A diferencia del piojo del cuerpo, que puede vehicular agentes como la Rickettsia prowazekii (causante del tifus epidémico), la ladilla no se conoce como vector de ninguna enfermedad infecciosa. Las complicaciones de la ftiriasis se limitan a las infecciones bacterianas secundarias al rascado y, cuando afecta a las pestañas, a una posible blefaroconjuntivitis. Ahora bien, dado que la vía de transmisión habitual es sexual, la presencia de ladillas debe considerarse una señal para descartar otras infecciones de transmisión sexual. Sí. Aunque es infrecuente, la ladilla puede colonizar las pestañas y las cejas, especialmente en infestaciones prolongadas. Esta localización, denominada ftiriasis palpebral, es más frecuente en niños pequeños, en quienes el hallazgo de ladillas en las pestañas debe hacer considerar la posibilidad de un abuso sexual. En los adultos suele deberse a la extensión de una infestación genital no tratada. Si desea profundizar en conceptos asociados a la ladilla o consultar entradas sobre términos relacionados, puede acceder a las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la ladilla
Biología y ciclo de vida
Un dato evolutivo notable
Diferenciación con otras ectoparasitosis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "ladilla"?
¿Es lo mismo una ladilla que un piojo de la cabeza?
¿Tener ladillas significa falta de higiene?
¿Pueden las ladillas transmitir enfermedades?
¿Pueden aparecer ladillas en las pestañas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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