DICCIONARIO MÉDICO
Vello
El vello es el pelo fino, corto y con escasa o nula pigmentación que cubre la mayor parte de la superficie corporal humana, distinto del pelo terminal, grueso y pigmentado, y del lanugo, propio de la vida fetal. Aparece desde la infancia y persiste, con densidad variable, en casi toda la piel, salvo en las zonas que los andrógenos convierten en pelo terminal durante la pubertad. El término procede del latín villus, «pelo de los animales o de los paños». En el organismo humano designa uno de los tres tipos de pelo que distingue la tricología, junto al lanugo fetal y el pelo terminal; la comparación completa entre los tres se desarrolla en la entrada dedicada al pelo. El vello cubre casi toda la superficie corporal, con la excepción de las palmas, las plantas y los labios. Antes de la pubertad es, de hecho, el único tipo de pelo presente fuera del cuero cabelludo, las cejas y las pestañas: un niño prepúber carece por completo de pelo terminal en el resto del cuerpo. El folículo velloso se implanta más superficialmente que el terminal, en la dermis media o en la parte alta de la dermis reticular, sin llegar nunca a la grasa subcutánea donde se ancla el folículo terminal. El tallo mide, por término medio, menos de un centímetro de longitud y carece casi siempre de médula, de pigmento y de músculo erector propio. En el cuero cabelludo, la zona que se considera más «pilosa» del cuerpo, hasta uno de cada ocho folículos corresponde en realidad a un vello y no a un pelo terminal, proporción que suele sorprender incluso a quien la estudia por primera vez. El resultado visible es un pelo casi invisible. Antes de la pubertad, el folículo piloso permanece siempre como vello fino, con independencia de la zona del cuerpo en que se encuentre. El aumento de andrógenos propio de la pubertad transforma una parte de las unidades pilosebáceas en pelo terminal, dando lugar al vello sexual del pubis y las axilas, mientras que el resto de las unidades se especializa como folículo sebáceo. Esa sensibilidad a los andrógenos no es uniforme: resulta muy intensa en la cara, el área púbica, el tórax y las axilas; moderada en las extremidades, y prácticamente nula en las pestañas. Cuando la transformación se produce de forma excesiva o fuera de su patrón habitual da lugar al hirsutismo y a la hipertricosis, dos entidades que conviene no confundir entre sí y que se explican con detalle en la entrada dedicada a la hipertricosis. El lanugo antecede al vello: es el pelo fetal, finísimo y sin pigmento (tan tenue que apenas se aprecia a simple vista, salvo en los hombros de un recién nacido prematuro), que se desprende antes o poco después del nacimiento y da paso al vello corporal; la entrada lanugo recoge esa transición con detalle. La ausencia patológica de cualquiera de los tres tipos de pelo se denomina alopecia, mientras que su exceso remite, según el tipo de pelo implicado, al hirsutismo o a la hipertricosis. Varía, de una persona a otra, la densidad de folículos: influyen el origen étnico, el sexo (los varones nacen con una densidad algo mayor que las mujeres) y la edad. Pasada la menopausia, el vello facial del labio superior y el mentón tiende a engrosarse en muchas mujeres, mientras que en los varones mayores se alarga el de las cejas, las orejas y la nariz. Del latín villus. Comparte raíz con vellocino y, más lejanamente, con avulsión y convulsión, palabras que remiten todas a la idea de arrancar o desgarrar; el hilo conductor es la fibra fina que se puede tirar y separar. No. La vellosidad designa, en anatomía, pequeñas proyecciones de tejido como las que tapizan el intestino delgado o la placenta; comparte raíz léxica con el vello, pero no tiene relación estructural con el pelo. No, y el mito tiene una explicación sencilla. La cuchilla corta el tallo en su punto más ancho, de modo que la punta que vuelve a asomar es roma en lugar de afilada; esa punta roma se percibe al tacto como más gruesa, pero el diámetro real del pelo no cambia. Las palmas de las manos, las plantas de los pies y los labios carecen de folículos pilosos por completo, tanto de vello como de pelo terminal. Contribuye a la regulación térmica y, a través de las terminaciones nerviosas que rodean cada folículo, actúa como receptor táctil sensible al roce y al movimiento del aire sobre la piel; el músculo erector, cuando existe, produce además la reacción conocida como piel de gallina.¿Qué es el vello?
Estructura del folículo velloso
La respuesta a los andrógenos
Vello, lanugo y pelo terminal
Variabilidad
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «vello»?
¿Es lo mismo el vello que la vellosidad?
¿Afeitarse hace que el vello crezca más grueso?
¿Por qué zonas de la piel nunca tienen vello?
¿El vello cumple alguna función?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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