DICCIONARIO MÉDICO

Alopecia

La alopecia es la pérdida anormal del pelo, ya sea en el cuero cabelludo o en otras regiones corporales donde normalmente crece vello terminal. Puede presentarse de forma difusa, localizada en placas o siguiendo un patrón progresivo, y sus causas abarcan desde factores genéticos y hormonales hasta mecanismos autoinmunitarios o agresiones externas al folículo piloso. Se estima que cerca del 80 % de los varones y hasta el 50 % de las mujeres experimentan alguna forma de alopecia a lo largo de su vida.

Qué es la alopecia

El término alopecia designa, en sentido amplio, cualquier forma de caída o ausencia patológica del pelo. La Real Academia Española la define escuetamente como «caída o pérdida patológica del pelo», pero en la práctica clínica el vocablo engloba más de 150 entidades diferentes, según la clasificación recogida en la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud (código ED70).

Procede del latín alōpecia, tomado a su vez del griego ἀλωπεκία (alōpekía), derivado de ἀλώπηξ (alṓpēx), que significa «zorra». La imagen subyacente es la de las calvas que aparecen en el pelaje de los zorros cuando padecen sarna, una comparación que ya empleó Dioscórides en el siglo I d.C. al describir formas de pérdida capilar en humanos. En castellano la voz está documentada desde 1250, lo que la convierte en uno de los tecnicismos médicos más antiguos del español.

El ciclo del pelo y la pérdida capilar

Cada folículo piloso sigue un ciclo repetitivo de crecimiento que consta de tres fases: anágena (crecimiento activo, de dos a seis años en el cuero cabelludo), catágena (involución, unas dos o tres semanas) y telógena (reposo, de dos a cuatro meses). Acabada la fase telógena, el pelo se desprende y el folículo reinicia el ciclo. En condiciones normales, entre 50 y 200 cabellos se pierden cada día; el cuero cabelludo alberga unos 100 000 folículos, de modo que esa caída diaria no produce un adelgazamiento perceptible.

La alopecia aparece cuando se rompe el equilibrio del ciclo. Puede ocurrir porque un número excesivo de folículos entra en fase telógena al mismo tiempo (como sucede en el efluvio telógeno), porque el folículo se miniaturiza de forma progresiva bajo influencia hormonal, o porque una agresión inflamatoria destruye la estructura folicular de manera irreversible. El resultado visible varía: desde una disminución difusa de la densidad hasta placas circunscritas sin pelo, pasando por el retroceso gradual de la línea de implantación frontal.

No todos los folículos responden igual. Los de la región occipital del cuero cabelludo, por ejemplo, son considerablemente más resistentes a la acción de los andrógenos que los de la zona frontal y del vértex, un dato relevante para entender por qué la calvicie masculina respeta casi siempre una corona posterior de pelo.

Clasificación de las alopecias

La división más utilizada en la práctica dermatológica separa las alopecias en dos grandes grupos según el estado del folículo piloso: las no cicatriciales, en las que el folículo conserva su capacidad regenerativa, y las cicatriciales, en las que la destrucción folicular es permanente.

Alopecias no cicatriciales. Representan la gran mayoría de los casos. Dentro de ellas se incluye la alopecia androgénica (la forma más frecuente, ligada a predisposición genética y a la acción de la dihidrotestosterona sobre el folículo), la alopecia areata (de base autoinmunitaria, con placas redondeadas de pérdida brusca), el efluvio telógeno y el efluvio anágeno. También entran en este grupo formas menos conocidas como la tricotilomanía (arrancamiento compulsivo del pelo) y la alopecia traccional, provocada por la tensión mecánica sostenida de determinados peinados.

Alopecias cicatriciales. En estas formas, un proceso inflamatorio, infeccioso o traumático destruye el folículo y lo sustituye por tejido fibroso. La pérdida de pelo resulta, por tanto, definitiva. El liquen plano pilar, el lupus eritematoso discoide, la alopecia frontal fibrosante y ciertas foliculitis decalvantes son ejemplos habituales.

Conviene señalar que la alopecia androgénica, pese a considerarse no cicatricial, puede progresar hasta un punto en que el folículo miniaturizado deja de producir pelo visible. La diferencia conceptual sigue siendo válida: en la androgénica el folículo persiste, aunque atrofiado; en la cicatricial, desaparece.

Epidemiología y distribución por sexo

La alopecia androgénica afecta a cerca del 80 % de los varones antes de los 90 años y al 50 % de las mujeres tras la menopausia, según datos de la AEDV. Es la forma clínica con mayor prevalencia con diferencia. La alopecia areata, en cambio, presenta una prevalencia acumulada estimada del 1,7 % a lo largo de la vida, afecta por igual a ambos sexos y puede aparecer a cualquier edad, incluida la infancia.

Existen también formas vinculadas a momentos fisiológicos concretos. La alopecia posparto se produce por la caída brusca de estrógenos tras el parto, que sincroniza la entrada de muchos folículos en fase telógena. La alopecia climatérica obedece a un mecanismo hormonal análogo durante la menopausia.

Diferenciación con hipertricosis y atriquia

Tres términos del vocabulario capilar se confunden con frecuencia. La alopecia implica una pérdida de pelo que antes existía: el pelo creció y después dejó de hacerlo o se cayó. La atriquia, en cambio, designa la ausencia congénita de pelo, un trastorno genético infrecuente en el que los folículos nunca llegan a producir fibra capilar.

La hipertricosis se sitúa en el extremo opuesto: consiste en un crecimiento excesivo de pelo en zonas donde normalmente hay vello fino. Aunque opuestas en su manifestación, hipertricosis y alopecia pueden coexistir en un mismo paciente cuando cada una afecta a regiones corporales distintas.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra alopecia?

Del griego ἀλωπεκία (alōpekía), formado sobre ἀλώπηξ (alṓpēx), «zorra». La comparación alude a las calvas que aparecen en el pelaje de los zorros con sarna. Dioscórides ya utilizó el término con sentido clínico en el siglo I d.C., y en castellano se documenta desde 1250.

¿Es lo mismo calvicie que alopecia?

No exactamente. Calvicie se usa coloquialmente para referirse a la pérdida de pelo visible en el cuero cabelludo, casi siempre por alopecia androgénica. Alopecia es el término médico genérico que abarca cualquier forma de pérdida patológica del pelo, en cualquier localización, por cualquier mecanismo. Dicho de otro modo, toda calvicie es una alopecia, pero no toda alopecia es una calvicie en el sentido popular del término.

¿Cuántos tipos de alopecia existen?

Más de 150, según la clasificación internacional vigente. La mayoría se agrupa en dos grandes categorías: cicatriciales (con destrucción permanente del folículo) y no cicatriciales (el folículo conserva capacidad de regeneración). La más frecuente, con mucha diferencia sobre las demás, es la androgénica.

¿Puede la alopecia afectar a zonas distintas del cuero cabelludo?

Sí. Hay formas que afectan a la barba, las cejas, las pestañas o el vello corporal. La alopecia areata, por ejemplo, puede aparecer en cualquier zona pilosa del cuerpo. Las formas más extensas reciben nombres específicos: alopecia total cuando se pierde todo el pelo del cuero cabelludo, y alopecia universal cuando la pérdida abarca todo el vello corporal.

¿La alopecia es siempre permanente?

Depende del tipo. El efluvio telógeno, por ejemplo, suele resolverse de forma espontánea una vez que desaparece el factor desencadenante (estrés, parto, fiebre alta). La alopecia areata en placas limitadas tiene buen pronóstico de recuperación en muchos casos. Las alopecias cicatriciales, en cambio, producen una pérdida irreversible porque el folículo queda destruido por fibrosis.

Referencias

  1. MedlinePlus. Pérdida de cabello.
  2. Mayo Clinic. Caída del cabello: síntomas y causas.
  3. Fundación Piel Sana AEDV. Calvicie o alopecia androgenética.
  4. Real Academia Española. Alopecia. Diccionario de la lengua española.

Consulte también la información clínica completa sobre la alopecia

Si busca información sobre formas clínicas concretas, opciones de valoración dermatológica o abordaje especializado, puede consultar la ficha completa de la alopecia elaborada por el Departamento de Dermatología de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la alopecia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Alopecia androgénica: forma más frecuente de pérdida capilar, vinculada a factores genéticos y a la acción de los andrógenos.
  • Alopecia areata: pérdida brusca del pelo en placas redondeadas, de mecanismo autoinmunitario.
  • Alopecia posparto: caída transitoria del cabello tras el parto, ligada a la bajada de estrógenos.
  • Alopecia climatérica: pérdida de pelo asociada a los cambios hormonales de la menopausia.
  • Efluvio telógeno: caída difusa del cabello por entrada sincronizada de folículos en fase de reposo.
  • Folículo piloso: estructura cutánea que produce y sostiene la fibra capilar.
  • Tricotilomanía: trastorno del control de impulsos que consiste en arrancarse el pelo de forma repetida.
  • Hipertricosis: crecimiento excesivo de pelo en regiones donde habitualmente hay vello fino.
  • Atriquia: ausencia congénita de pelo por falta de desarrollo de los folículos pilosos.