DICCIONARIO MÉDICO
Incompetencia
En medicina, la incompetencia designa la incapacidad de una estructura anatómica, casi siempre una válvula o un esfínter, para cerrarse por completo y cumplir su función de contención. Cuando ese cierre falla, aquello que la estructura debería retener (sangre, aire o contenido de una víscera) refluye o escapa en sentido contrario al normal. El término procede del latín competere, verbo formado por com- (juntos) y petere (dirigirse hacia, buscar), que significaba coincidir o ser adecuado para algo. De ahí competente, lo que resulta apto para su función, y su negación con el prefijo in-. Una estructura incompetente es, literalmente, la que no está a la altura de su cometido: no logra hacer aquello que se espera de ella. En anatomía y fisiología, ese cometido suele ser cerrar. Muchas estructuras del cuerpo funcionan como puertas de sentido único que se abren para dejar pasar algo y luego se cierran para impedir que retroceda. Cuando una de esas puertas no ajusta bien, se habla de incompetencia. El concepto opuesto, el de una estructura que cierra y funciona correctamente, se recoge en la entrada sobre competencia. A menudo, incompetencia funciona como sinónimo de insuficiencia. La cardiología, por ejemplo, describe una válvula que no cierra bien como insuficiente, regurgitante o incompetente, y las tres palabras apuntan a lo mismo. El uso ha ido desplazando la balanza: hoy insuficiencia es el término preferido en cardiología y en el estudio de las venas, mientras que incompetencia conserva vigencia sobre todo referida a las válvulas concretas y a la fisiología del cierre. Conviene no confundir esta acepción con otra distinta. En inmunología, la competencia alude a la capacidad de responder de forma adecuada frente a una amenaza, y su falta se nombra más bien como inmunodeficiencia; ahí incompetencia no es el término de uso corriente. La incompetencia aparece en varios territorios del cuerpo, siempre con el mismo fondo: una válvula o un esfínter que no sella. En el corazón, la incompetencia valvular es el cierre incompleto de una de las válvulas cardíacas, lo que permite que la sangre refluya hacia la cavidad de la que procede. Según la válvula afectada se habla de insuficiencia mitral, insuficiencia aórtica o insuficiencia tricuspídea, todas ellas englobadas entre las valvulopatías. Las válvulas venosas de las piernas evitan que la sangre caiga por gravedad. Si dejan de cerrar, la sangre se estanca y da lugar a la insuficiencia venosa, con la que el término incompetencia valvular aparece unido con frecuencia. Los esfínteres son el otro gran ejemplo. El esfínter esofágico inferior, que separa el esófago del estómago en la región del cardias, se considera incompetente cuando no impide el ascenso del contenido gástrico. Algo análogo ocurre con otros esfínteres cuando su fallo de cierre se traduce en falta de control, situación que conecta con el concepto de incontinencia. Fuera de la circulación y el aparato digestivo, el término describe también el cierre defectuoso del velo del paladar contra la faringe, la llamada insuficiencia velofaríngea, por la que el aire escapa hacia la nariz durante el habla. En obstetricia se emplea, por su lado, la expresión incompetencia cervical para nombrar el cuello uterino que no mantiene el cierre necesario durante el embarazo. Detrás de todas estas situaciones late un mismo principio físico. Una estructura de cierre separa dos compartimentos y solo permite el paso en un sentido; si pierde su capacidad de sellado, aparece un flujo retrógrado. Ese retorno recibe nombres propios según el lugar: regurgitación en las válvulas cardíacas, reflujo en las venas o en el esófago, escape aéreo en el velo del paladar. Las causas de que una estructura se vuelva incompetente son variadas: una alteración del propio tejido que la forma, la dilatación del anillo o del conducto sobre el que se asienta, o un defecto en los músculos y soportes que la mueven. En algunos casos la incompetencia es transitoria y depende de las condiciones del momento, como la presión sobre el abdomen; en otros responde a un daño estructural ya establecido. Del latín competere, que significaba coincidir o ser apto. Competente es lo adecuado para una función; al anteponer el prefijo in- se obtiene lo contrario. En medicina, esa falta de aptitud se aplica a estructuras que no consiguen cerrarse. En el terreno de las válvulas, prácticamente sí. Una válvula insuficiente y una válvula incompetente describen el mismo fallo de cierre. La preferencia por uno u otro término depende de la especialidad y de la costumbre; la cardiología actual se inclina por insuficiencia. No. Es un concepto general que también se aplica a las válvulas de las venas, a los esfínteres del tubo digestivo, al velo del paladar o al cuello del útero. Que deja de impedir el retroceso del flujo que debería contener. En una válvula cardíaca, parte de la sangre que el corazón acaba de impulsar regresa a la cavidad de origen, de modo que el corazón trabaja de más para mover, en la práctica, la misma sangre dos veces. En una vena de la pierna, la sangre se acumula en las zonas bajas en lugar de ascender. El detalle cambia según la localización, pero el punto de partida es común: un cierre que ya no es hermético.Qué es la incompetencia
Un término emparentado con la insuficiencia
Dónde se aplica el término
El mecanismo común: el cierre que falla
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra incompetencia?
¿Significan lo mismo incompetencia e insuficiencia?
¿La incompetencia es siempre una enfermedad de las válvulas del corazón?
¿Qué ocurre cuando una válvula se vuelve incompetente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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