DICCIONARIO MÉDICO
Fusobacterium
Fusobacterium es un género de bacterias anaerobias estrictas y gramnegativas, con forma de huso, que habitan las mucosas de la boca, el intestino y el aparato genital del ser humano y de muchos animales. Casi todas sus especies conviven con el organismo sin causarle daño. Unas pocas, sobre todo Fusobacterium nucleatum y Fusobacterium necrophorum, producen infecciones supuradas cuando consiguen atravesar la mucosa. Durante buena parte del siglo XX se clasificó junto a otros anaerobios de los que hoy se sabe que está muy alejado. Fusobacterium Fusobacterias Tipo: bacteria (género) Morfología: bacilo gramnegativo fusiforme, anaerobio estricto, sin esporas; productor de ácido butírico Transmisión: infecciones de origen sobre todo endógeno, a partir de la flora de las mucosas Reservorio: humano y animal (mucosas oral, intestinal y genital) Patogenicidad: oportunista, con alguna especie capaz de enfermar a personas sanas Enfermedades: fusospirilosis, periodontitis, síndrome de Lemierre Es un género de bacterias formado por bacilos gramnegativos que no forman esporas y solo crecen sin oxígeno, en condiciones de anaerobiosis. El nombre describe lo que se ve al microscopio. Une el latín fusus, huso, con bacterium, bastoncillo: un bastón pequeño, más grueso en el centro y afilado en las puntas, la misma silueta que la anatomía y la microbiología llaman fusiforme. Estos bacilos ya aparecen en la bibliografía de finales del siglo XIX. En 1898, Veillon y Zuber describieron uno de ellos con el calificativo de fusiforme, que la nomenclatura posterior conservó como epíteto de especie. El género tardó en llegar. Lo formalizó M. Knorr en 1922, en un trabajo sobre la bacteriología de la cavidad bucal y sobre la llamada simbiosis fusoespirilar, la asociación de estos bacilos con espiroquetas que se observa en la fusospirilosis. Knorr atribuía la denominación a K. B. Lehmann y eligió como especie tipo a Fusobacterium nucleatum. Hasta mediados del siglo XX se agrupó con Bacteroides. El manual de Bergey lo incluyó en 1948 en la tribu Bacteroideae y en 1957 en la familia Bacteroidaceae, y en esos años circuló también el nombre Sphaerophorus para algunas de sus especies. La filogenia molecular deshizo el parentesco. Hoy encabeza una rama propia: es el género tipo de la familia Fusobacteriaceae y, subiendo en la jerarquía, del orden, la clase y el filo que llevan su nombre (Fusobacteriales, Fusobacteriia y Fusobacteriota). En 2024 se le asignó incluso un reino bacteriano, Fusobacteriati. Bacteroides, Prevotella y Porphyromonas, con los que tanto se confundió, pertenecen a otro filo. La Lista de nombres procariotas con posición en la nomenclatura (LPSN), la referencia internacional para la denominación de bacterias, reconoce una veintena de especies con nombre válido y correcto. El inventario no está cerrado: cinco de esas especies, como F. abscessus o F. paranimalis, se publicaron de forma válida en 2026. Otras denominaciones antiguas han pasado a la condición de sinónimos, y el grupo de F. nucleatum vive una revisión de fondo que se detalla en la entrada de esa especie. Con la tinción de Gram se tiñen de rosa, aunque a veces de forma irregular, y su aspecto cambia mucho de una especie a otra. Van desde formas casi esféricas y muy pleomorfas, como las de F. necrophorum, hasta bastones largos y finos con los extremos en punta, los de F. nucleatum. No tienen movilidad. El rasgo que mejor define al género es metabólico. Al fermentar la glucosa producen ácido butírico como producto final mayoritario, cosa que los distingue de los demás bacilos anaerobios gramnegativos y que tiene una consecuencia muy concreta en el laboratorio: los cultivos huelen a mantequilla rancia. La mayoría de las especies da positiva la prueba del indol. En agar sangre forman colonias diminutas, circulares o irregulares y, según la cepa, hemolíticas. Forma parte de la flora normal de la boca, del intestino grueso y de la vagina, y se encuentra también en las vías respiratorias altas. Que esté ahí no significa enfermedad. El paso a la infección requiere que un traumatismo, una intervención quirúrgica, un edema o un tejido mal irrigado o necrótico le abran camino hacia zonas que normalmente no alcanza (zonas donde, además, la falta de oxígeno juega a su favor). No siempre actúa solo. Alrededor de un tercio de las infecciones por fusobacterias son polimicrobianas, con otros anaerobios y con bacterias aerobias de la misma mucosa. La excepción notable es F. necrophorum, capaz de producir por sí mismo cuadros graves en personas jóvenes y sanas. Dos especies acaparan la atención clínica, y por motivos distintos. Fusobacterium nucleatum es la que más a menudo aparece en muestras de infecciones humanas, de la boca al pulmón o el interior del cráneo, y tiene un papel destacado en la periodontitis. Fusobacterium necrophorum se aísla con menos frecuencia, pero es la más virulenta del género y la causa principal del síndrome de Lemierre. Por detrás, F. mortiferum y F. varium figuran entre las especies que se recuperan con cierta regularidad en infecciones clínicas. Como grupo, las fusobacterias intervienen en la gingivitis y en la infección ulcerosa de encía y amígdala que se conoce por su epónimo como angina de Vincent. Se aíslan también en el absceso pulmonar, en el empiema y en episodios de bacteriemia. En veterinaria su peso es todavía mayor, porque F. necrophorum está detrás de buena parte de las infecciones necrosantes del ganado. Bastoncillo en forma de huso. Viene del latín fusus, huso, y bacterium, pequeño bastón. En la práctica, sí. En el lenguaje médico se llama fusobacterias a las especies del género Fusobacterium, y el uso es correcto. La taxonomía, en cambio, afina más: la familia Fusobacteriaceae incluye otros géneros, como Cetobacterium, Ilyobacter o Propionigenium, que comparten parentesco con Fusobacterium pero no forman parte de él. Porque el parecido era de superficie. Los dos son bacilos anaerobios gramnegativos sin esporas que viven en las mismas mucosas, y durante décadas eso bastó para agruparlos. La comparación genética demostró que pertenecen a filos distintos, y la bioquímica ya apuntaba en esa dirección: la producción abundante de ácido butírico es propia de las fusobacterias y no de Bacteroides. Con esa separación el género pasó a tener rama propia en el árbol bacteriano. No. Son habituales en la flora bucal de personas sanas. Su relevancia depende de dónde aparezcan: en una encía inflamada, en un absceso o en la sangre, el hallazgo tiene otro significado.Qué es Fusobacterium
Clasificación y posición taxonómica
Cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo llega a causar infección
Especies de interés médico y enfermedades asociadas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Fusobacterium?
¿Fusobacterias y Fusobacterium son lo mismo?
¿Por qué ya no se clasifica junto a Bacteroides?
¿Encontrar fusobacterias en la boca es señal de infección?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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