DICCIONARIO MÉDICO
Fusospirilosis
La fusospirilosis es la infección producida por la asociación de un bacilo fusiforme y una bacteria de forma espiral, dos microorganismos que conviven de manera habitual en la cavidad oral. Cuando ese equilibrio se rompe, ambos proliferan juntos y producen lesiones ulceronecróticas en las encías o en la faringe. Constituye el sustrato microbiológico de cuadros como la angina de Vincent y la gingivitis ulceronecrosante aguda. El término fusospirilosis, también escrito fusoespirilosis, designa el proceso infeccioso que se origina cuando dos bacterias de la flora oral, hasta entonces inofensivas, se multiplican de forma conjunta y se vuelven dañinas. No se trata de un germen único. El nombre describe precisamente a esa pareja: un bacilo fusiforme, alargado y afilado por los extremos, y una bacteria de morfología espiral. Desde el punto de vista nosológico no es una enfermedad cerrada, sino un mecanismo microbiológico (una simbiosis que se torna patógena) situado detrás de varias entidades de la boca y la garganta. Tres piezas componen el nombre. «Fuso-» viene del latín fusus, «huso», la herramienta de hilar que se estrecha en sus dos puntas; de ahí «fusiforme», con forma de huso, que retrata el aspecto del bacilo. «-spiril-» procede del latín científico spirillum, diminutivo de spira, y este del griego σπεῖρα (speîra), «espira, vuelta de hélice», en alusión a la bacteria enroscada. El sufijo «-osis», del griego -ωσις, aporta la idea de proceso o estado. Fusospirilosis es, literalmente, la afección causada por bacterias fusiformes y espirales. Hay un matiz que conviene aclarar. La terminología clásica hablaba de un «espirilo» (Spirillum), y esa lectura quedó fijada en el nombre. La microbiología moderna, sin embargo, reconoce al socio espiral como una espiroqueta, concretamente Borrelia vincentii o, según los autores, especies de Treponema. No es un espirilo en sentido estricto. El término ha sobrevivido a esa corrección, y por eso fusospirilosis y fusoespiroquetosis se emplean hoy como equivalentes. Lo característico de este cuadro es que ninguno de los dos microorganismos actúa por su cuenta. En condiciones normales conviven en la placa dental y en los surcos de la encía sin consecuencias. El problema surge cuando se altera el equilibrio de la microbiota oral: descienden las defensas locales, baja la disponibilidad de oxígeno en los tejidos y el ambiente anaerobio resultante favorece a la vez a las dos especies. Una vez instalada esa ventaja, el bacilo y la espiroqueta se potencian entre sí. Los productos metabólicos de uno crean las condiciones que el otro necesita, de modo que la lesión progresa más deprisa de lo que cualquiera lograría aislado. El tejido se necrosa, se desprende y deja úlceras de bordes irregulares recubiertas por una seudomembrana grisácea. El olor desagradable que acompaña a la lesión nace de esa descomposición anaerobia. La asociación fusoespiroquética se expresa en cuadros distintos según dónde asiente. El más conocido es la angina de Vincent, llamada también angina de Plaut-Vincent: una amigdalitis o faringitis ulceronecrótica, casi siempre unilateral, que afecta a las amígdalas y la mucosa de la garganta. Cuando el mismo proceso se localiza en las encías y las papilas interdentales, se habla de gingivitis ulceronecrosante aguda, la entidad que durante la Primera Guerra Mundial recibió el sobrenombre de «boca de trinchera». Ambas comparten los mismos microorganismos y se confunden con frecuencia. Ocupan, eso sí, territorios distintos: una, la faringe; la otra, la encía. Lo corriente es que aparezcan por separado. En su forma más destructiva, casi siempre ligada a desnutrición grave o a una inmunodepresión profunda, el proceso puede avanzar hacia el noma o cancrum oris, una gangrena de los tejidos faciales que la Organización Mundial de la Salud incluye entre las enfermedades desatendidas. En 1896, el médico francés Jean Hyacinthe Vincent (1862-1950), que trabajaba en el Instituto Pasteur de París, describió la pareja de microorganismos en lesiones ulceromembranosas de la faringe y las amígdalas. Años más tarde, en 1904, identificó los mismos gérmenes en una gingivitis ulceronecrótica. Su apellido quedó unido al cuadro. La denominación «Plaut-Vincent» reconoce además al alemán Hugo Carl Plaut, que había descrito la forma faríngea poco antes, aunque su publicación recibió menos atención fuera del ámbito germanohablante. El segundo hito no salió de un laboratorio, sino del frente. Entre 1914 y 1918 la forma gingival se hizo frecuente entre los soldados de las trincheras: hacinamiento, higiene precaria, tabaco, alimentación pobre y agotamiento componían un escenario propicio. De ahí «boca de trinchera», un nombre popular que ha perdurado más de un siglo. Por aquellos años circulaban etiquetas hoy en desuso («gingivitis fusoespirilar», «estomatitis de Vincent») que dejan ver hasta qué punto el complejo bacteriano marcó la nomenclatura de la época. De la unión de tres elementos. «Fuso-» es el latín fusus, «huso», por la forma afilada del bacilo; «-spiril-» remite a spira y al griego σπεῖρα, «espira», por la bacteria enroscada; y «-osis» añade la idea de proceso. El término se acuñó cuando se observó al microscopio que las dos formas bacterianas aparecían siempre juntas en estas lesiones. No. La fusospirilosis es el fenómeno microbiológico, es decir, la asociación de las dos bacterias; la angina de Vincent es uno de los cuadros concretos que ese fenómeno produce, el que asienta en la garganta. Cabría decir que toda angina de Vincent es una fusospirilosis, pero no toda fusospirilosis es una angina de Vincent. Por la Primera Guerra Mundial. La forma gingival del cuadro se extendió entre los soldados que vivían en las trincheras entre 1914 y 1918, en condiciones de higiene y alimentación deplorables. El apodo caló tanto que sigue empleándose más de un siglo después. El nombre dice «espirilo», pero la respuesta correcta hoy es espiroqueta. Cuando se describió el cuadro, la clasificación bacteriana era menos precisa y se englobaba bajo «espirilo» a varias bacterias helicoidales. Después se identificó al verdadero acompañante del bacilo fusiforme: una espiroqueta, casi siempre Borrelia vincentii, en ocasiones especies de Treponema. El término antiguo se mantuvo por costumbre, de manera que fusospirilosis y fusoespiroquetosis nombran lo mismo.Qué es la fusospirilosis
La sinergia entre la bacteria fusiforme y la espiroqueta
Formas clínicas en las que interviene
Jean Hyacinthe Vincent y el origen del término
Preguntas frecuentes
De dónde viene la palabra fusospirilosis
Es lo mismo la fusospirilosis que la angina de Vincent
Por qué se la llamó boca de trinchera
El socio espiral es un espirilo o una espiroqueta
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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