DICCIONARIO MÉDICO
Gingivitis
La gingivitis es la inflamación de las encías (tejido gingival), habitualmente provocada por la acumulación de placa bacteriana sobre la superficie dental y en el surco gingival. Se trata de la forma más leve y frecuente de enfermedad periodontal, y su rasgo distintivo es la reversibilidad: cuando se elimina la causa, el tejido recupera su estado normal sin secuelas. El término se forma a partir del latín gingiva (encía) y el sufijo griego -ιτις (-itis, inflamación). La voz gingiva ya aparece en textos médicos latinos del siglo I d. C., y su paso al vocabulario moderno fue directo, sin apenas modificación. Gingivitis, como diagnóstico clínico, quedó formalizada en la nomenclatura odontológica del siglo XIX. Un punto que conviene aclarar desde el principio: la gingivitis afecta exclusivamente a la encía, sin destrucción del hueso alveolar ni de las fibras del ligamento periodontal. Esa frontera la separa de la periodontitis, en la que la inflamación ya ha progresado hacia las estructuras de soporte profundo del diente. No toda gingivitis evoluciona a periodontitis, pero toda periodontitis ha comenzado como gingivitis. La placa dental es una biopelícula organizada compuesta por bacterias, glucoproteínas salivales y restos alimentarios que se deposita de forma continua sobre la superficie del diente, con especial tendencia a acumularse en el margen gingival y en los espacios interdentales. Cuando no se retira con regularidad mediante el cepillado y el uso de hilo dental, las bacterias proliferan y sus metabolitos provocan una respuesta inflamatoria local en la encía adyacente. Si la placa se mineraliza, se convierte en sarro (cálculo dental), una estructura dura adherida al esmalte que ya no puede retirarse con el cepillado doméstico. El sarro, además de servir de superficie rugosa donde se deposita más placa, mantiene las bacterias en contacto íntimo con el tejido gingival, perpetuando la inflamación. La clasificación vigente de las enfermedades periodontales distingue varias formas de gingivitis según su etiología. La inducida por placa bacteriana es, con diferencia, la más prevalente y representa el cuadro que la mayoría de la población identifica con el término. Existen también gingivitis no inducidas por placa, originadas por infecciones virales o fúngicas específicas, reacciones alérgicas, enfermedades sistémicas (como el liquen plano o el pénfigo) o traumatismos mecánicos o térmicos. La gingivitis ulcerosa necrosante merece mención aparte. Conocida históricamente como «boca de trinchera» por su prevalencia entre soldados en condiciones de higiene precaria, se caracteriza por necrosis de las papilas interdentales, dolor intenso, halitosis marcada y, en ocasiones, fiebre. Su aparición se asocia a estrés, tabaquismo, inmunosupresión y desnutrición. Más allá de la higiene oral deficiente, varios factores modifican la respuesta del tejido gingival a la placa bacteriana. Los cambios hormonales propios del embarazo, la pubertad o el ciclo menstrual incrementan la vascularización y la permeabilidad de la encía, lo que facilita la tumefacción y el sangrado. Algunas enfermedades sistémicas, como la diabetes o las inmunodeficiencias, reducen la capacidad defensiva del periodonto frente a la agresión bacteriana. Ciertos fármacos (fenitoína, ciclosporina, antagonistas del calcio) pueden inducir hiperplasia gingival, un engrosamiento del tejido que dificulta la limpieza y favorece la retención de placa. El tabaco merece consideración aparte. Enmascara el sangrado gingival, que es la señal de alarma más visible, al provocar vasoconstricción local, de modo que un fumador puede tener gingivitis avanzada sin apenas percibir sangre al cepillarse. Proviene de gingiva, voz latina que designa la encía, a la que se añade el sufijo griego -itis (inflamación). Literalmente: inflamación de la encía. No. Con una higiene oral adecuada y limpiezas profesionales periódicas, la gingivitis se resuelve por completo sin dejar daño permanente en las estructuras de soporte. El paso a periodontitis solo ocurre cuando la inflamación progresa sin control durante un periodo prolongado. El sangrado es el signo clínico más temprano de la gingivitis. Indica que el tejido gingival está inflamado y que los capilares dilatados se rompen con la presión mecánica del cepillo. No es normal que una encía sana sangre durante el cepillado habitual. Sí, y no es raro. La erupción dentaria y los hábitos de higiene todavía en formación favorecen la acumulación de placa en la infancia. En la adolescencia, los cambios hormonales añaden un factor predisponente adicional.Qué es la gingivitis
Papel de la placa bacteriana
Formas clínicas
Factores que favorecen la inflamación gingival
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra «gingivitis»?
¿La gingivitis siempre acaba en periodontitis?
¿Por qué sangran las encías al cepillarse?
¿Pueden tener gingivitis los niños?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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