DICCIONARIO MÉDICO

Anaerobiosis

La anaerobiosis designa el estado biológico en el que un organismo o un tejido realiza sus funciones metabólicas sin oxígeno molecular. El término abarca tanto la vida de microorganismos que prosperan en ambientes carentes de oxígeno como las situaciones transitorias en las que células de organismos aerobios recurren a vías fermentativas cuando el aporte de oxígeno resulta insuficiente.

Qué es la anaerobiosis

Se entiende por anaerobiosis la condición metabólica en la que un ser vivo obtiene energía sin utilizar oxígeno libre como aceptor final de electrones. La Real Academia Española recoge dos acepciones complementarias: vida en un ambiente desprovisto de oxígeno y respiración sin oxígeno libre. Ambas reflejan vertientes del mismo fenómeno, que interesa a disciplinas tan dispares como la microbiología clínica, la fisiología del ejercicio o la bioquímica industrial.

Etimológicamente, la palabra procede del griego ἀν- (an-, prefijo privativo), ἀήρ (aēr, aire) y βίος (bíos, vida), a lo que se añade el sufijo -ωσις (-ōsis), indicativo de estado o proceso. Traducido con literalidad: «estado de vida sin aire». Su antónimo directo es aerobiosis.

El descubrimiento de que ciertos organismos podían vivir sin oxígeno se atribuye a Louis Pasteur, quien en 1861, trabajando con fermentos butíricos, observó que algunas bacterias no solo toleraban la ausencia de aire, sino que el oxígeno las inhibía. Pasteur acuñó el término anaérobie para designarlas. La observación desafiaba el dogma vigente, según el cual toda vida dependía del oxígeno atmosférico. Aquel mismo año, Pasteur demostró que la levadura Saccharomyces cerevisiae podía fermentar el azúcar de uva en condiciones estrictamente anaerobias, un dato que el Tesoro de los diccionarios históricos de la RAE consigna entre las primeras documentaciones del concepto en castellano.

Fundamento bioquímico de la obtención de energía sin oxígeno

En la respiración celular aerobia, el oxígeno actúa como aceptor terminal de electrones en la cadena respiratoria mitocondrial, lo que permite la oxidación completa de la glucosa y un rendimiento neto cercano a 36 moléculas de ATP por cada molécula de glucosa. Cuando el oxígeno falta, esa cadena se detiene y el NAD⁺ deja de regenerarse.

Para seguir funcionando, la célula recurre a la fermentación. En los tejidos humanos y en muchas bacterias la vía predominante es la fermentación láctica: la enzima lactato deshidrogenasa reduce el piruvato a lactato, regenerando NAD⁺ para que la glucólisis pueda continuar. El rendimiento energético cae a solo 2 ATP por molécula de glucosa, una fracción modesta, pero suficiente para sostener funciones críticas durante periodos breves. Es lo que sucede en el músculo esquelético durante el ejercicio intenso o en zonas de tejido con irrigación comprometida.

Otros microorganismos utilizan vías fermentativas distintas (la fermentación alcohólica de las levaduras, por ejemplo, que genera etanol y CO₂ en lugar de lactato) o bien una respiración anaerobia verdadera, en la que sustancias como el nitrato, el sulfato o el fumarato sustituyen al oxígeno como aceptores de electrones. Esta última variante permite rendimientos energéticos superiores a los de la fermentación, aunque siempre inferiores a los de la respiración aerobia.

Organismos anaerobios: clasificación según la tolerancia al oxígeno

No todos los seres vivos que pueden vivir en anaerobiosis mantienen la misma relación con el oxígeno. La microbiología distingue varios grados, y la frontera entre categorías no siempre es nítida.

Anaerobios obligados (estrictos) son aquellos para los que el oxígeno resulta tóxico. Carecen de enzimas protectoras como la superóxido dismutasa o la catalasa, de modo que los radicales derivados del oxígeno dañan sus proteínas y su ADN. Géneros como Clostridium pertenecen a esta categoría, responsable de enfermedades como el tétanos, el botulismo y la gangrena gaseosa. Con todo, muchos de los anaerobios que causan infecciones en el ser humano toleran la exposición al oxígeno atmosférico durante varias horas, lo que facilita su transmisión.

Anaerobios facultativos pueden alternar entre metabolismo aerobio y anaerobio según la disponibilidad de oxígeno. Escherichia coli es el ejemplo clásico: utiliza la cadena respiratoria cuando hay oxígeno y fermenta cuando no lo hay. Buena parte de las enterobacterias comparten esa plasticidad.

Existe además un grupo intermedio, los aerotolerantes, que no utilizan el oxígeno para su metabolismo pero tampoco les resulta letal. Lactobacillus es representativo: obtiene toda su energía por fermentación láctica, con independencia de la atmósfera circundante.

Diferenciación con conceptos afines

La anaerobiosis se refiere al estado o la condición de vivir sin oxígeno. Conviene no confundirla con el metabolismo anaeróbico, que describe más bien el conjunto de reacciones bioquímicas concretas (glucólisis, fermentación) que operan en ese estado, ni con la respiración anaerobia, que designa específicamente el uso de cadenas de transporte de electrones con aceptores distintos del oxígeno. Un matiz sutil, pero relevante en textos de bioquímica.

Frente a la hipoxia (disminución del aporte de oxígeno a los tejidos) y la anoxia (ausencia total), la anaerobiosis no implica necesariamente una situación patológica: puede ser el modo de vida habitual de un organismo.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra anaerobiosis?

Del griego ἀν- (sin), ἀήρ (aire) y βίος (vida), con el sufijo -ωσις que indica estado. Literalmente, «estado de vida sin aire». El término fue acuñado por Pasteur en 1861, cuando descubrió que ciertos microorganismos no solo prescindían del oxígeno para vivir, sino que este los perjudicaba.

¿Pueden las células humanas funcionar en anaerobiosis?

Sí, de forma transitoria. Los eritrocitos, por ejemplo, carecen de mitocondrias y dependen exclusivamente de la glucólisis anaerobia. El músculo esquelético recurre a la fermentación láctica cuando el ejercicio supera la capacidad de suministro de oxígeno. Esa situación genera acumulación de lactato y contribuye a la fatiga muscular, pero es reversible una vez restaurado el aporte de oxígeno.

¿Es lo mismo anaerobiosis que fermentación?

No. La fermentación es uno de los mecanismos por los que un organismo obtiene energía en anaerobiosis, pero no es el único: la respiración anaerobia (con aceptores de electrones como nitrato o sulfato) es otra vía posible. La anaerobiosis es el estado; la fermentación, una de las soluciones metabólicas a ese estado.

¿Por qué las bacterias anaerobias causan infecciones graves?

Proliferan en tejidos con bajo potencial de oxidorreducción, es decir, zonas necróticas o con irrigación comprometida donde el sistema inmunitario tiene difícil acceso. Muchas producen toxinas potentes y enzimas que destruyen tejido circundante, lo que amplía la zona de necrosis y favorece su propia expansión. Las infecciones por Clostridium perfringens, causante de la gangrena gaseosa, ilustran bien este mecanismo.

Referencias

  1. Real Academia Española. Anaerobiosis. Diccionario de la lengua española.
  2. MedlinePlus en español (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Anaerobio: enciclopedia médica.
  3. Manual MSD, versión para profesionales. Generalidades sobre las bacterias anaerobias.
  4. Real Academia Española. Anaerobiosis. Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la anaerobiosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Fermentación: proceso metabólico de obtención de energía a partir de compuestos orgánicos sin intervención del oxígeno como aceptor final de electrones.
  • Glucólisis: vía metabólica citoplásmica que degrada la glucosa en dos moléculas de piruvato, generando ATP y NADH.
  • Lactato: producto final de la glucólisis anaerobia en tejidos humanos, biomarcador de hipoxia tisular.
  • Metabolismo anaeróbico: conjunto de reacciones bioquímicas que generan energía en ausencia de oxígeno.
  • Respiración anaerobia: tipo de respiración celular que emplea aceptores de electrones distintos del oxígeno.
  • Clostridium: género bacteriano anaerobio estricto, causante de infecciones graves como el tétanos y la gangrena gaseosa.
  • Hipoxia: disminución del aporte de oxígeno a los tejidos, situación que puede forzar el paso a metabolismo anaerobio.

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