DICCIONARIO MÉDICO
Espondilólisis
La espondilolisis es un defecto o fractura de la pars interarticularis del arco vertebral. Afecta sobre todo a la quinta vértebra lumbar (L5), con una prevalencia estimada del 6 % en la población adulta general. Cuando el defecto es bilateral, puede facilitar el desplazamiento de la vértebra afectada sobre la inmediatamente inferior, situación que recibe el nombre de espondilolistesis. El término procede del griego σπόνδυλος (spóndylos, «vértebra») y λύσις (lýsis, «rotura», «disolución»). Su significado literal, «vértebra rota», resulta bastante gráfico: se trata de una solución de continuidad en el istmo óseo que conecta las apófisis articulares superiores con las inferiores dentro de una misma vértebra. Esa porción, conocida en la anatomía clínica como pars interarticularis, funciona como un puente estructural entre la lámina posterior y el pedículo. La primera descripción detallada del defecto se atribuye al anatomista Robert, que lo documentó en 1855 en cadáveres, si bien el nombre se consolidó en la literatura ortopédica durante las décadas siguientes. La denominación alterna con «defecto de la pars» o «fractura del istmo», según la tradición terminológica de cada escuela. Para comprender por qué esta zona concreta de la vértebra resulta vulnerable conviene recordar su posición biomecánica. La pars interarticularis se sitúa entre las carillas articulares que unen vértebras adyacentes: por arriba, la carilla articular superior recibe cargas de compresión; por abajo, la inferior transmite esas cargas al segmento siguiente. El istmo queda sometido a fuerzas de cizallamiento, sobre todo durante la extensión y la rotación de la columna vertebral. En la región lumbosacra (la transición entre la concavidad lumbar y la convexidad del sacro) esas fuerzas se concentran de forma natural. Eso explica que entre el 85 y el 95 % de las espondilolisis se localicen en L5, seguidas a distancia por L4. Se distinguen dos vías principales. En la primera, el defecto aparece como resultado de microtraumatismos acumulados: la hiperextensión lumbar repetida somete la pars a ciclos de estrés mecánico que acaban generando una fractura por fatiga. Este mecanismo predomina en deportistas jóvenes que practican gimnasia, halterofilia, lucha o ballet, disciplinas que exigen arcos lumbares pronunciados con frecuencia. La segunda vía es congénita o del desarrollo. En estos casos existe una osificación incompleta del istmo durante la maduración esquelética, de modo que la pars nunca llega a solidificarse por completo. La prevalencia del defecto ya alcanza el 5 % a los cinco años de edad, dato que sugiere un componente genético relevante (las poblaciones inuit, por ejemplo, registran frecuencias cercanas al 40 %, algo que se ha puesto en relación con adaptaciones posturales particulares). La espondilolisis bilateral se observa en la mayoría de los casos; cuando solo afecta a un lado, se asocia con mayor frecuencia a deportes que implican rotación asimétrica del tronco. La confusión más habitual se produce con la espondilolistesis, pero la relación entre ambas es secuencial y no sinonímica. La espondilolisis designa el defecto óseo en sí; la espondilolistesis, el deslizamiento vertebral que puede derivarse de él. No toda espondilolisis progresa a espondilolistesis. La estimación varía según las series, pero se acepta que entre un 50 y un 80 % de los pacientes con lisis bilateral desarrollarán algún grado de desplazamiento a lo largo de su vida. Conviene también no confundir el término con espondilosis, que se refiere al desgaste degenerativo crónico de los discos y las articulaciones vertebrales (un proceso ligado a la edad, no a un defecto estructural localizado), ni con espondilitis, que implica inflamación del cuerpo vertebral y puede tener origen infeccioso o autoinmunitario. En la población general adulta, la prevalencia ronda el 6 %. Los varones se ven afectados con una frecuencia aproximadamente doble que las mujeres, si bien esta diferencia se ha ido estrechando a medida que la participación femenina en deportes de alto impacto ha aumentado. En adolescentes deportistas con dolor lumbar persistente, la espondilolisis explica entre el 30 y el 50 % de los casos cuando se emplean técnicas de imagen sensibles como la gammagrafía ósea o la resonancia magnética. De las raíces griegas σπόνδυλος (spóndylos, «vértebra») y λύσις (lýsis, «rotura» o «disolución»). Su sentido literal es «vértebra rota», en referencia al defecto óseo que interrumpe la continuidad de la pars interarticularis. No. La espondilolisis es el defecto óseo; la espondilolistesis, el deslizamiento de la vértebra que puede producirse como consecuencia de ese defecto. Muchas personas viven con una espondilolisis sin que la vértebra llegue a desplazarse. Es más frecuente en deportistas que someten la columna lumbar a hiperextensión repetida (gimnastas, halterófilos, luchadores), pero no se limita a ellos. Existe un componente congénito o del desarrollo que puede manifestarse sin relación con la actividad deportiva. La prevalencia en la población general, incluidas personas sedentarias, se sitúa en torno al 6 %. Sí. Un porcentaje considerable de espondilolisis cursan de forma asintomática y se descubren incidentalmente en estudios de imagen realizados por otro motivo. Solo cuando el defecto provoca inestabilidad o irritación de estructuras vecinas suele manifestarse como dolor lumbar. Si desea profundizar en conceptos asociados a la espondilolisis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la espondilolisis
Anatomía funcional de la pars interarticularis
Mecanismo de producción
Diferenciación con la espondilolistesis y otras entidades
Contexto epidemiológico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra espondilolisis?
¿Es lo mismo espondilolisis que espondilolistesis?
¿La espondilolisis aparece solo en deportistas?
¿Se puede tener espondilolisis sin saberlo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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