DICCIONARIO MÉDICO
Lumbalgia
La lumbalgia es el dolor localizado en la parte baja de la espalda, la zona que va desde el borde inferior de las costillas hasta el pliegue de los glúteos, con o sin irradiación hacia las piernas. No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede tener muchas causas distintas. En la mayoría de los casos no se identifica una lesión estructural concreta, y por eso se habla de lumbalgia inespecífica. El término lumbalgia designa el dolor de la región lumbar, entendida como la porción de la columna vertebral situada en la parte inferior de la espalda. Se trata de una descripción clínica, no de un diagnóstico cerrado: nombra dónde duele, no por qué. Por eso puede acompañar a situaciones muy diferentes, desde una contractura muscular pasajera hasta una hernia discal o una enfermedad inflamatoria. La palabra se forma con el latín lumbus, que significa lomo o parte baja de la espalda, y el griego algos, dolor. La misma raíz lumbus está detrás de la voz castellana lomo. Lumbalgia es un término relativamente reciente: se documenta por primera vez en alemán en 1917, mucho después que su sinónimo popular, el lumbago, que la lengua médica ya usaba en el siglo XVI. La región donde se siente el dolor descansa sobre cinco vértebras, las vértebras lumbares, que son las más voluminosas de toda la columna porque sostienen buena parte del peso del tronco. Esa exigencia mecánica explica que sea, con diferencia, el tramo de la espalda que más consultas genera. Pocas afecciones son tan universales. Se calcula que a lo largo de la vida la padece una gran mayoría de la población, y constituye uno de los principales motivos de consulta en atención primaria y una causa destacada de baja laboral en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud la trata como un problema de salud pública global por la carga económica y funcional que arrastra, sobre todo en su forma crónica. Alrededor de nueve de cada diez episodios corresponden a lumbalgia inespecífica, aquella en la que no se encuentra una causa estructural precisa que explique el dolor. Esto no significa que el dolor sea imaginario: significa que las pruebas de imagen no revelan una lesión que lo justifique por completo, algo habitual en el aparato locomotor. La forma más práctica de ordenar las lumbalgias es por su duración. Se considera aguda cuando el dolor dura menos de seis semanas, subaguda entre seis y doce semanas, y crónica cuando se prolonga más de doce. La mayoría de los episodios agudos remiten por sí solos en pocas semanas. La versión crónica es la que concentra el impacto sobre la calidad de vida y los recursos sanitarios. Existe una segunda clasificación, según el origen del dolor. La lumbalgia mecánica se relaciona con la postura, el esfuerzo o el movimiento, y suele mejorar con el reposo relativo. La lumbalgia inflamatoria empeora con el reposo y mejora con la actividad, un patrón que orienta hacia enfermedades reumáticas. Hay también un componente radicular cuando el dolor se debe a la irritación de una raíz nerviosa, como ocurre en la ciática. Una distinción cruza a todas las anteriores: la que separa lumbalgia específica de inespecífica. En la específica el dolor obedece a una causa identificable, ya sea una hernia de disco intervertebral, una fractura, una infección o un tumor. En la inespecífica, que es la mayoritaria, no se llega a precisar. Distinguir una de otra es el primer paso de cualquier valoración médica. En el lenguaje corriente y en el médico circulan varias palabras para lo mismo. Lumbago es el nombre tradicional, más antiguo y hoy de sabor popular, mientras que lumbalgia es el término técnico preferido en la literatura actual. Dolor lumbar y dolor lumbosacro funcionan como equivalentes descriptivos. Conviene no confundir la lumbalgia con la dorsalgia, que afecta a la zona media y alta de la espalda, ni con la lumbociática, en la que el dolor lumbar se acompaña de irradiación por el trayecto del nervio ciático hacia la pierna. Son cuadros vecinos, pero no idénticos. Se compone del latín lumbus (lomo, parte baja de la espalda) y del griego algos (dolor). Es un neologismo médico documentado por primera vez en alemán en 1917. En la práctica, sí. Ambos nombran el dolor de la región lumbar. La diferencia es de registro y de época: lumbago es la palabra tradicional, en uso desde el siglo XVI, y lumbalgia es el término técnico moderno. La medicina actual prefiere lumbalgia. No. Es un síntoma, no un diagnóstico. Describe el lugar y el hecho de que duele, pero no la causa. Bajo el mismo nombre caben situaciones muy distintas, y de ahí la importancia de distinguir la lumbalgia inespecífica, que es la más común, de aquellas que sí responden a una enfermedad concreta de la columna. Es la lumbalgia en la que no se identifica una lesión estructural que explique el dolor. Representa cerca del 90% de los casos. Que no se encuentre una causa visible en las pruebas de imagen no resta realidad al dolor: refleja lo difícil que resulta atribuir el dolor lumbar a una única estructura anatómica.Qué es la lumbalgia
Por qué es tan frecuente
Tipos de lumbalgia
Lumbalgia, lumbago y otros términos
Preguntas frecuentes
De dónde viene la palabra lumbalgia
Es lo mismo lumbalgia que lumbago
La lumbalgia es una enfermedad
Qué significa lumbalgia inespecífica
Referencias
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