DICCIONARIO MÉDICO
Espacio retroperitoneal
El espacio retroperitoneal (o retroperitoneo) es la región anatómica situada por detrás del peritoneo parietal posterior. Se extiende desde el diafragma hasta la pelvis y contiene órganos como los riñones, las glándulas suprarrenales, la aorta abdominal, la vena cava inferior, el páncreas y porciones del duodeno y del colon. Se denomina espacio retroperitoneal al compartimento que queda entre el peritoneo parietal posterior, por delante, y la fascia transversalis junto con la musculatura posterior del abdomen (psoas mayor, cuadrado lumbar, transverso), por detrás. El prefijo latino retro (detrás) y el griego peritonaion (περιτόναιον, de periteínein, extender alrededor) describen con exactitud su posición: detrás de la membrana que envuelve las vísceras abdominales. El límite superior es el diafragma, a través del cual el retroperitoneo se comunica con el mediastino posterior del tórax. Inferiormente, se continúa con el espacio extraperitoneal de la pelvis. Esta continuidad explica un fenómeno clínico bien conocido: las colecciones líquidas o los procesos inflamatorios que se originan en el retroperitoneo pueden progresar tanto hacia el tórax como hacia la pelvis sin atravesar barrera fascial alguna. La fascia renal, descrita por Gerota en 1895 en su hoja anterior y por Zuckerkandl en la posterior, divide el retroperitoneo en tres compartimentos clásicos. El espacio pararrenal anterior queda delimitado entre el peritoneo parietal posterior y la hoja anterior de la fascia renal; contiene el páncreas, las porciones segunda a cuarta del duodeno y los segmentos ascendente y descendente del colon. El espacio perirrenal, encerrado entre ambas hojas de la fascia renal, aloja los riñones, las glándulas suprarrenales y la grasa perirrenal que los envuelve. El espacio pararrenal posterior, entre la hoja posterior de la fascia renal y la fascia transversalis, contiene sobre todo grasa y carece de órganos mayores. Un cuarto compartimento, reconocido en las últimas décadas, es el espacio de los grandes vasos: la franja central donde se sitúan la aorta abdominal y la vena cava inferior, limitado lateralmente por los espacios perirrenales. Se extiende en sentido craneal hasta el mediastino posterior, lo que permite que procesos como la fibrosis retroperitoneal idiopática engloben estos vasos y progresen hacia el tórax. Las fascias retroperitoneales no son láminas monolíticas. Están formadas por varias capas entre las cuales se abren espacios interfasciales virtuales. Estos planos facilitan la diseminación de colecciones líquidas, sangre o gas entre compartimentos, algo que se observa con frecuencia en la pancreatitis aguda: el líquido inflamatorio del espacio pararrenal anterior puede descender por los espacios interfasciales hasta la fosa ilíaca e incluso alcanzar la pelvis a lo largo de la cara anterolateral del psoas. La tomografía computarizada es la herramienta principal para rastrear estas vías de diseminación y localizar las colecciones con precisión. El radiólogo que conoce la anatomía fascial puede predecir el origen de un proceso patológico a partir de los compartimentos afectados. La cavidad peritoneal y el espacio retroperitoneal son compartimentos distintos, aunque se comunican a través del espacio subperitoneal (mesenterios, ligamentos peritoneales). Los órganos intraperitoneales, como el estómago o el yeyuno, están revestidos de peritoneo visceral y suspendidos por mesos. Los retroperitoneales, en cambio, carecen de esa cubierta serosa completa y permanecen fijados contra la pared abdominal posterior. Confundir ambos territorios lleva a errores de localización en la interpretación de los estudios de imagen abdominal. Del latín retro (detrás) y el griego peritonaion (membrana que envuelve), derivado de periteínein (extender alrededor). Describe lo que se sitúa por detrás de la membrana peritoneal. Se distinguen dos grupos. Los retroperitoneales primarios nunca tuvieron recubrimiento peritoneal completo: riñones, glándulas suprarrenales, uréteres y grandes vasos. Los retroperitoneales secundarios lo perdieron durante el desarrollo embrionario al fusionarse con la pared posterior: páncreas, duodeno (segunda a cuarta porción) y colon ascendente y descendente. Sí. «Retroperitoneo» es la forma sustantivada y «espacio retroperitoneal» la forma descriptiva. Se usan indistintamente en la práctica clínica y en los textos de anatomía. Porque el retroperitoneo es un espacio profundo, de gran capacidad, rodeado de grasa y músculo. Las lesiones pueden crecer durante meses antes de comprimir estructuras vecinas lo suficiente como para producir dolor u otros indicios perceptibles para el paciente. La clínica inicial suele ser inespecífica: dolor lumbar sordo, malestar abdominal vago o pérdida de peso que no orienta hacia una localización concreta. Si desea profundizar en conceptos asociados al espacio retroperitoneal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el espacio retroperitoneal
Compartimentos y fascias
Comunicaciones interfasciales
Diferenciación con la cavidad peritoneal
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «retroperitoneal»?
¿Qué órganos se consideran retroperitoneales?
¿Es lo mismo retroperitoneo y espacio retroperitoneal?
¿Por qué los procesos retroperitoneales pueden pasar inadvertidos?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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