DICCIONARIO MÉDICO
Escroto agudo
El escroto agudo es un cuadro clínico de dolor intenso, inflamación y, con frecuencia, aumento de volumen del escroto, de instauración brusca. Constituye una urgencia urológica porque entre sus causas se encuentra la torsión testicular, una situación que puede provocar la pérdida del testículo si no se resuelve en pocas horas. Se denomina escroto agudo (o síndrome del escroto agudo) al conjunto de manifestaciones clínicas que aparecen de forma repentina en el contenido escrotal: dolor de gran intensidad, tumefacción, enrojecimiento de la piel y, en ocasiones, náuseas o vómitos reflejos. No es una enfermedad en sí misma, sino una presentación clínica urgente que obliga a descartar varias causas, algunas de las cuales requieren intervención quirúrgica inmediata. La urgencia del cuadro reside en un problema de tiempo. En la torsión del cordón espermático, la rotación del pedículo vascular corta el aporte de sangre al testículo. Si la isquemia se prolonga más de seis horas, la probabilidad de salvarlo cae drásticamente. De ahí que la identificación de la causa deba hacerse con rapidez. Las etiologías del escroto agudo se agrupan habitualmente en tres categorías según el mecanismo implicado. Causas vasculares. La más relevante es la torsión testicular (rotación del cordón espermático sobre su eje), que representa la tercera causa más frecuente en edad pediátrica y adolescente, con un pico de incidencia alrededor de los 14 años. También se incluye la torsión de los apéndices testiculares, en particular la hidátide de Morgagni, que produce dolor más localizado y de menor intensidad; pese a no revestir la gravedad de la torsión funicular, puede confundirse con ella al inicio del cuadro. Causas infecciosas. La epididimitis y la orquiepididimitis son las causas más frecuentes de escroto agudo a partir de los 18 años. En varones jóvenes sexualmente activos predominan las infecciones por Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae; en niños prepúberes y en mayores de 35 años, las enterobacterias (sobre todo Escherichia coli) son los gérmenes habituales. La orquitis aislada, menos frecuente, puede asociarse a infección por el virus de la parotiditis. Otras causas. Un traumatismo directo puede originar un hematocele (acumulación de sangre entre las hojas de la túnica vaginal). La gangrena de Fournier, una fascitis necrotizante del periné y el escroto, constituye la causa más grave: su mortalidad sigue siendo elevada a pesar del avance en los cuidados intensivos. Con menor frecuencia, una hernia inguinal incarcerada o un hidrocele a tensión pueden simular el cuadro. La causa predominante varía según la franja etaria, y este dato orienta la sospecha clínica inicial. En neonatos, la torsión extravaginal (que ocurre en el anillo inguinal externo, antes de que la túnica vaginal se fije al cordón) es la forma habitual; resulta rara, pero su presentación puede confundirse con una hernia estrangulada. Durante la infancia y la adolescencia, la torsión intravaginal y la torsión de apéndices testiculares concentran la mayoría de los casos. A partir de la edad adulta, las causas infecciosas pasan a primer plano. El escroto agudo representa aproximadamente el 1-1,5 % de las urgencias urológicas en población general, según datos de series hospitalarias españolas. Distinguir una torsión testicular de una epididimitis aguda en las primeras horas puede ser difícil, y esa dificultad es precisamente lo que convierte al escroto agudo en un reto clínico. Algunos signos clásicos ayudan a orientar. El signo de Prehn (alivio del dolor al elevar manualmente el testículo) se ha asociado tradicionalmente a la epididimitis, pero su fiabilidad es limitada y hoy se desaconseja como criterio aislado para excluir la torsión. En la torsión de la hidátide de Morgagni, a veces se observa el llamado "punto azul" (un nódulo oscuro visible a través de la piel del polo superior del testículo), aunque tampoco aparece siempre. La ecografía Doppler es la prueba complementaria de referencia. Su capacidad para demostrar la presencia o ausencia de flujo sanguíneo intratesticular permite confirmar la torsión en la mayoría de los casos. Cuando la sospecha clínica de torsión es alta, no obstante, se recomienda la exploración quirúrgica urgente sin esperar a la prueba de imagen. No. La torsión testicular es solo una de las causas posibles, y en adultos ni siquiera la más frecuente: las infecciones del epidídimo la superan en número a partir de los 18-20 años. Lo que convierte al escroto agudo en urgencia es precisamente la necesidad de descartar la torsión con rapidez. La ventana crítica suele situarse en las primeras seis horas desde el inicio del dolor. Pasado ese plazo, la probabilidad de que el testículo sea viable disminuye de forma marcada, aunque se han descrito casos de recuperación con tiempos mayores. Cada hora cuenta. Depende de la causa. La torsión testicular predomina entre los 10 y los 25 años, con un pico en torno a los 14. La epididimitis aguda es más habitual a partir de la tercera década. En recién nacidos puede verse, aunque rara vez, la torsión extravaginal. Sí, sobre todo en neonatos y lactantes. Una hernia inguinal incarcerada puede producir dolor e hinchazón escrotal que simula una torsión. La exploración física y, si hay dudas, la ecografía permiten distinguir ambas situaciones. Si desea profundizar en conceptos asociados al escroto agudo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el escroto agudo
Causas principales
Distribución por edad
Diferenciación con entidades confundibles
Preguntas frecuentes
¿El escroto agudo es siempre una torsión testicular?
¿Cuánto tiempo hay para actuar si se trata de una torsión?
¿A qué edades es más frecuente?
¿El escroto agudo puede confundirse con una hernia inguinal?
Referencias
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