DICCIONARIO MÉDICO
Túnica vaginal
La túnica vaginal es la membrana serosa, derivada del peritoneo, que envuelve el testículo y le permite deslizarse con suavidad dentro del escroto. Consta de dos hojas, una visceral y otra parietal, y es la más externa de las envolturas propias del testículo, por fuera de la túnica albugínea. El nombre no tiene relación con el órgano genital femenino, aunque comparte raíz con él. "Vaginal" viene del latín vagina, "vaina" o "funda", y hasta el siglo XIX el adjetivo se aplicaba, en general, a cualquier estructura con forma de vaina o envoltorio; solo más tarde se especializó para referirse casi en exclusiva al conducto genital de la mujer. En esta túnica el sentido original es el que sobrevive: designa una funda serosa, no una relación con la vagina femenina. Su origen embriológico explica la forma de saco. Durante el desarrollo fetal, el testículo desciende desde la cavidad abdominal hasta el escroto arrastrando consigo una evaginación del peritoneo, el proceso vaginal, que aparece hacia la semana trece de gestación y avanza guiado por el gubernáculo a través del conducto inguinal. Poco antes o justo después del nacimiento, la porción superior de ese proceso se cierra y se reabsorbe; la porción escrotal, en cambio, permanece y se convierte en la túnica vaginal definitiva. La hoja visceral, revestida de mesotelio como el resto del peritoneo, se adosa directamente a la superficie de la túnica albugínea y cubre también el epidídimo. La hoja parietal, bastante más extensa, tapiza la cara interna de la fascia espermática interna. Entre ambas queda un espacio virtual, la cavidad de la túnica vaginal, ocupado en condiciones normales por una película mínima de líquido seroso que reduce la fricción y facilita el movimiento del testículo dentro de la bolsa escrotal. Cuando ese líquido se acumula en cantidad anómala, la cavidad se distiende y da lugar al hidrocele. La cobertura no es completa. En el borde posterior del testículo, la túnica vaginal deja sin cubrir la zona donde la túnica albugínea se engruesa para formar el mediastino testicular, el punto de paso obligado de los vasos sanguíneos y de los conductos que comunican el testículo con el epidídimo. Ambas envuelven el testículo, pero pertenecen a categorías de tejido distintas. La vaginal es una serosa, fina, lisa y de origen peritoneal, cuya función es permitir el deslizamiento. La albugínea es una cápsula fibrosa, gruesa y resistente, sin relación con el peritoneo, cuya función es de sostén estructural. Una es la funda; la otra, el contenido rígido que envuelve. No. Ambas palabras comparten la misma raíz latina, vagina ("vaina"), pero aquí conserva su sentido original de funda o envoltorio, sin relación alguna con el aparato genital femenino. Porque deja libre la zona posterior, el mediastino testicular, por donde entran y salen los vasos sanguíneos, linfáticos y los conductos eferentes. Cubrir también ese punto habría comprometido la irrigación del órgano. Puede dejar una comunicación residual con la cavidad abdominal. Es una variante anatómica del desarrollo, y su relevancia clínica corresponde valorarla al pediatra o al urólogo, no a esta ficha descriptiva. La descripción anatómica detallada del descenso testicular y del proceso vaginal se consolidó en la anatomía descriptiva del siglo XIX, aunque el fenómeno mismo había sido observado por los anatomistas renacentistas mucho antes de entenderse su mecanismo embriológico.Qué es la túnica vaginal
Las dos hojas y la cavidad vaginal
Diferenciación con la túnica albugínea
Preguntas frecuentes
¿"Vaginal" en túnica vaginal tiene algo que ver con la vagina?
¿Por qué la túnica vaginal no cubre todo el testículo?
¿Qué ocurre si el proceso vaginal no se cierra bien tras el nacimiento?
¿Desde cuándo se conoce el papel del proceso vaginal en el descenso testicular?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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