DICCIONARIO MÉDICO
Epididimitis
La epididimitis es la inflamación del epidídimo, el conducto tubular enrollado situado en la cara posterior del testículo. Representa la causa más habitual de dolor escrotal en varones adultos y aparece con mayor frecuencia entre los 19 y los 35 años de edad, si bien puede presentarse a cualquier edad. Se trata de un proceso inflamatorio, casi siempre infeccioso, que afecta al epidídimo de forma unilateral en la mayoría de los casos. Cuando la inflamación se extiende al testículo adyacente, el cuadro pasa a denominarse orquioepididimitis; si alcanza las estructuras del cordón espermático, se habla de funiculitis. El término combina ἐπιδιδυμίς (epidydimís, "sobre el testículo") con el sufijo -itis, indicativo de inflamación. Su uso en la literatura médica moderna se consolidó en el siglo XIX, aunque ya existían descripciones clínicas de la inflamación escrotal en textos quirúrgicos del siglo XVIII sin una terminología uniforme. Puede presentarse como cuadro agudo (la forma más frecuente, con evolución inferior a seis semanas) o crónico. La forma crónica cursa con molestias escrotales persistentes, a veces sin un episodio agudo previo claramente identificado, y en ocasiones no se logra determinar su origen. El agente causal varía de manera notable con la edad y la actividad sexual. En varones menores de 35 años sexualmente activos, los microorganismos responsables de infecciones de transmisión sexual son los más frecuentes: Chlamydia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae encabezan la lista. El foco primario suele asentarse en la uretra, y la infección alcanza el epidídimo por vía canalicular ascendente a través del conducto deferente. A partir de los 35 años, y también en varones que no mantienen relaciones con riesgo de infecciones de transmisión sexual, predominan los bacilos gramnegativos entéricos, sobre todo Escherichia coli. Estos casos se asocian con más frecuencia a anomalías urológicas de base, a sondaje vesical o a procedimientos instrumentales recientes sobre la vía urinaria. En la población pediátrica, la epididimitis se relaciona con malformaciones del tracto urinario o con infecciones urinarias de repetición, y rara vez tiene etiología venérea. Existen también causas no infecciosas. El reflujo retrógrado de orina hacia el epidídimo (epididimitis química) puede ocurrir durante esfuerzos con maniobra de Valsalva o tras un traumatismo escrotal. La amiodarona, un antiarrítmico de amplio uso, produce en algunos pacientes una epididimitis dosis-dependiente que remite al reducir la posología o suspender la medicación. La vía más habitual de llegada del microorganismo al epidídimo es la canalicular: las bacterias ascienden por la uretra, atraviesan el conducto eyaculador, recorren el conducto deferente y alcanzan la cola del epidídimo, que es la primera porción expuesta al flujo retrógrado. Desde allí, la infección puede progresar hacia el cuerpo y la cabeza. La propagación hematógena es mucho menos frecuente en las formas bacterianas comunes. Tiene más relevancia en la epididimitis tuberculosa, donde Mycobacterium tuberculosis puede alcanzar el epidídimo por diseminación sanguínea o linfática desde un foco pulmonar o renal previo. La epididimitis aguda debuta con dolor escrotal progresivo que puede irradiarse al flanco o la fosa ilíaca. La palpación revela un epidídimo aumentado de tamaño, indurado y doloroso. En los casos con afectación testicular concomitante, el escroto aparece eritematoso y edematoso. Puede existir fiebre. La distinción clínica entre la epididimitis aguda y la torsión testicular resulta obligada, porque la torsión es una urgencia quirúrgica con viabilidad testicular comprometida en pocas horas. El signo de Prehn (alivio del dolor al elevar manualmente el testículo) se ha empleado clásicamente como orientación, si bien su fiabilidad es limitada y no sustituye a la ecografía Doppler cuando existe duda razonable. La epididimitis crónica se define por la persistencia de molestias escrotales más allá de seis semanas. En algunos pacientes adopta un curso recidivante. No siempre se identifica una causa infecciosa activa, y su abordaje puede requerir valoración urológica especializada. La epididimitis inespecífica designa los casos en los que no se aísla un microorganismo causal concreto, lo que ocurre con cierta frecuencia en las formas crónicas. La epididimitis es una entidad frecuente. En Estados Unidos se registran del orden de 600 000 consultas anuales por este motivo. En la práctica urológica representa el quinto motivo de consulta en varones de 18 a 50 años. La incidencia es mayor en contextos de alta prevalencia de infecciones de transmisión sexual, en varones portadores de sonda vesical y tras instrumentación urológica reciente. De la unión del griego ἐπιδιδυμίς (epidydimís, el conducto que se asienta sobre el testículo) y el sufijo -itis, que indica inflamación. El nombre describe con precisión el lugar y la naturaleza del proceso. No. La orquitis es la inflamación del propio testículo, con frecuencia de causa viral (parotiditis). La epididimitis afecta al epidídimo. Cuando ambas estructuras se inflaman simultáneamente, el término correcto es orquioepididimitis. Depende. Un episodio agudo que recibe atención adecuada no suele dejar secuelas sobre la función reproductiva. Los casos crónicos, bilaterales o complicados con obstrucción del conducto epididimario pueden alterar el transporte y la maduración de los espermatozoides, lo que se traduce en una disminución de la calidad del semen. La torsión testicular produce un dolor escrotal de inicio brusco, generalmente en varones jóvenes, y constituye una urgencia quirúrgica. La epididimitis suele instaurarse de forma más gradual y se acompaña de signos de infección (fiebre, leucocitosis, antecedentes urinarios o venéreos). En la práctica, cuando hay dudas razonables se recurre a la ecografía Doppler escrotal. Si desea profundizar en conceptos asociados a la epididimitis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la epididimitis
Etiología según la edad del paciente
Mecanismo de la infección ascendente
Formas clínicas principales
Datos epidemiológicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra epididimitis?
¿Es lo mismo epididimitis que orquitis?
¿Puede la epididimitis afectar a la fertilidad?
¿Cómo se distingue de la torsión testicular?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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