DICCIONARIO MÉDICO
Epididimitis tuberculosa
La epididimitis tuberculosa es la inflamación del epidídimo producida por Mycobacterium tuberculosis. Se enmarca dentro de la tuberculosis genitourinaria y constituye la localización genital más frecuente de la enfermedad tuberculosa en el varón. Se trata de una forma de epididimitis causada por la infección del epidídimo por el bacilo de Koch (Mycobacterium tuberculosis). Las epididimitis bacterianas comunes suelen presentarse como cuadros agudos febriles; la forma tuberculosa, en cambio, tiene un curso insidioso, frecuentemente indoloro en sus fases iniciales, con induración progresiva del epidídimo que puede confundirse clínicamente con un tumor testicular. La tuberculosis genitourinaria representa aproximadamente el 15 % de los casos de tuberculosis extrapulmonar. Dentro del aparato genital masculino, el epidídimo es el órgano que se afecta con más frecuencia (hasta en un 48 % de los casos de tuberculosis genital), seguido de las vesículas seminales, la próstata y, en último lugar, el testículo propiamente dicho. La afectación testicular, cuando aparece, suele ser secundaria a la extensión directa desde el epidídimo, lo que indica una fase avanzada del proceso. El bacilo puede alcanzar el epidídimo por tres rutas. La más aceptada es la vía canalicular descendente: desde un foco renal tuberculoso previo, los bacilos descienden por el uréter, la vejiga, la próstata y las vesículas seminales hasta el conducto deferente, y de ahí al epidídimo. Este recorrido explica por qué muchos pacientes con tuberculosis epididimaria presentan lesiones renales concomitantes o antecedentes de las mismas. La diseminación hematógena desde un foco pulmonar activo o quiescente constituye la segunda posibilidad, y resulta especialmente relevante en pacientes inmunodeprimidos. Una tercera vía, la linfática pélvica, se ha postulado en la literatura pero su peso relativo es menor. En un porcentaje no desdeñable de casos (cercano al 20 %), no se encuentra un foco primario evidente; se piensa que el foco pulmonar original pudo haberse resuelto años antes sin dejar rastro radiológico apreciable. La forma habitual de presentación es una masa escrotal unilateral, de crecimiento lento, con induración del epidídimo (sobre todo de la cola) y escaso dolor. El engrosamiento del cordón espermático y del conducto deferente ipsilateral son hallazgos frecuentes a la palpación. En fases avanzadas pueden formarse fístulas cutáneas escrotales, un dato clínico clásico que, cuando aparece, orienta con fuerza hacia la etiología tuberculosa. Existe también una forma aguda, menos habitual, que remeda una orquioepididimitis bacteriana convencional y dificulta el reconocimiento precoz del origen tuberculoso. Un dato que debe alertar al clínico es la falta de respuesta a los ciclos habituales de antibioterapia: la persistencia de la inflamación escrotal tras varias tandas de antibióticos convencionales obliga a considerar esta etiología. Hasta en un 70 % de los pacientes existe un antecedente de tuberculosis pulmonar activa, quiescente o exposición previa documentada. El periodo de latencia entre la primoinfección pulmonar y la manifestación genital puede prolongarse varios años. El hallazgo histopatológico característico es el granuloma caseificante: un nódulo inflamatorio con necrosis central rodeado de células epitelioides, células gigantes de Langhans y un infiltrado linfocitario periférico. La tinción de Ziehl-Neelsen sobre la pieza de biopsia o de epididimectomía confirma la presencia de bacilos ácido-alcohol resistentes, si bien su sensibilidad es limitada y un resultado negativo no excluye la enfermedad. Las técnicas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) han mejorado la capacidad de identificación del bacilo en muestras con escasa carga bacilar. En términos absolutos, no. Es una entidad poco común en países con baja prevalencia de tuberculosis. Sin embargo, en áreas donde la tuberculosis sigue siendo endémica y en pacientes inmunodeprimidos, su frecuencia es mayor de lo que las cifras globales sugieren. Sí. La presentación como masa escrotal indolora y de crecimiento progresivo imita clínicamente un proceso tumoral. En algunas series publicadas, la tuberculosis epididimaria solo se identificó en el estudio anatomopatológico de la pieza quirúrgica, tras una intervención indicada por sospecha de neoplasia. Una relación estrecha, aunque no obligatoria. La mayoría de los pacientes tienen antecedente de tuberculosis pulmonar, pero el periodo entre la infección original y la aparición del foco epididimario puede ser de años, y en algunos casos no se documenta un foco previo. Si desea profundizar en conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la epididimitis tuberculosa
Vías de diseminación al epidídimo
Presentación clínica y particularidades
Confirmación del origen tuberculoso
Preguntas frecuentes
¿Es frecuente la epididimitis tuberculosa?
¿Puede confundirse con un tumor de testículo?
¿Qué relación tiene con la tuberculosis pulmonar?
Referencias
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