DICCIONARIO MÉDICO
Ergotismo
El ergotismo es la intoxicación causada por los alcaloides del cornezuelo del centeno (Claviceps purpurea), un hongo parásito de gramíneas. Conocido en la Edad Media como «fuego de San Antonio», el ergotismo cursa con dos formas clínicas principales: una gangrenosa, dominada por la vasoconstricción periférica, y otra convulsiva, con afectación predominante del sistema nervioso central. El nombre deriva de ergot, voz francesa que designa al esclerocio del hongo por su forma de espolón sobre la espiga. El sufijo -ismo indica el cuadro patológico resultante de la exposición a esa fuente tóxica. La primera referencia conocida a una intoxicación compatible con ergotismo aparece en una tablilla asiria del siglo VI a. C., que describe una «pústula nociva en la espiga del grano». Desde el siglo IX de nuestra era, Europa (sobre todo Francia y Alemania) padeció brotes recurrentes vinculados al consumo de pan de centeno contaminado. Cereal barato y abundante, el centeno constituía la base alimentaria de amplias capas de la población rural europea. Su pan negro, mucho más asequible que el de trigo, se molía sin separar los esclerocios del hongo, de color púrpura oscuro, que pasaban inadvertidos entre los granos. En años de invierno frío seguido de verano húmedo, las condiciones eran ideales para que Claviceps purpurea proliferase en las espigas. Los alcaloides que contienen esos esclerocios (sobre todo ergotamina, ergocristina y ergometrina) comparten el núcleo químico de la ergolina y provocan efectos vasoconstrictores, neurotóxicos y sobre la musculatura lisa. La forma gangrenosa predominó históricamente en Francia y en la cuenca mediterránea. La vasoconstricción sostenida reduce el aporte sanguíneo a las extremidades, que primero se enfrían y adquieren un color cianótico, luego desarrollan dolor quemante intenso (de ahí el nombre de «fuego») y pueden llegar a la gangrena seca con pérdida de dedos, manos o pies. Los cronistas medievales describían a los afectados como si se consumieran vivos; las representaciones del Bosco (en Las tentaciones de San Antonio) muestran figuras con extremidades mutiladas que los historiadores del arte vinculan a la enfermedad. En la forma convulsiva, más frecuente en el centro y el este de Europa, predominan las convulsiones tónicas, las alucinaciones visuales, los espasmos musculares y las parestesias. La diferencia entre una forma y otra no está del todo aclarada; se ha propuesto que la dieta, el perfil de alcaloides de cada cepa fúngica y factores genéticos del huésped influyen en la presentación. La Hermandad Hospitalaria de San Antonio Abad se especializó en la atención de estos enfermos a partir del siglo XI. Sus hospitales, repartidos por Francia, Alemania y la Península Ibérica (Castrojeriz fue uno de los más conocidos en el Camino de Santiago), lograban mejorías que se atribuían a la intercesión del santo. La explicación era más prosaica: al ingresar, los pacientes dejaban de comer pan de centeno contaminado y recibían trigo candeal, libre de cornezuelo. Al regresar a sus casas y retomar la dieta habitual, la enfermedad reaparecía. En 1778, tras la epidemia que causó unas 8 000 muertes en la región de Sologne (Francia), el abate Tessier recomendó oficialmente separar los esclerocios del grano, sustituir el centeno por patata y consumir pan de trigo. Fueron las primeras medidas de salud pública documentadas frente al ergotismo. El control efectivo llegó con la mejora de las prácticas de limpieza del cereal y, ya en el siglo XX, con la regulación de los niveles máximos de alcaloides ergóticos en la harina. La forma alimentaria del ergotismo ha desaparecido en los países industrializados. Los casos que se registran hoy son casi exclusivamente iatrogénicos: consecuencia del uso prolongado o en dosis excesivas de preparados que contienen ergotamina, o de la interacción de estos con fármacos que inhiben su metabolismo hepático (inhibidores del citocromo CYP3A4, como ciertos antibióticos macrólidos o antirretrovirales). La presentación clínica suele ser isquemia arterial periférica por vasoespasmo, que puede afectar a las extremidades, al territorio coronario o al cerebral. De ergot (francés, «espolón», nombre del esclerocio del hongo) y el sufijo -ismo, que designa un estado patológico. El término se consolidó en la literatura médica francesa del siglo XVIII, cuando se estableció la relación causal entre el cornezuelo y la enfermedad. Por la sensación de quemazón intensa que referían los enfermos con la forma gangrenosa, y porque acudían a los hospitales de la Orden de San Antonio Abad en busca de curación. El nombre «fuego» era literal: los pacientes sentían que sus extremidades ardían. Otros nombres históricos fueron ignis sacer (fuego sagrado), fuego de San Marcial y fuego del infierno. En Europa y América, prácticamente no. Los sistemas de control de calidad de la harina y las normativas de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) fijan límites para los alcaloides ergóticos en cereales. Los brotes alimentarios se limitan hoy a regiones con sistemas de control menos desarrollados. La intoxicación por ergotamina es la causa más frecuente del ergotismo actual, pero no la única. Cualquier alcaloide ergótico puede provocar el cuadro. El término ergotismo designa la enfermedad, no el agente causal concreto. Si desea profundizar en conceptos asociados al ergotismo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el ergotismo
Formas clínicas del ergotismo
Los antonianos y la primera política sanitaria
Ergotismo iatrogénico
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra ergotismo?
¿Por qué se llamaba fuego de San Antonio?
¿Existe hoy riesgo de ergotismo alimentario?
¿Es lo mismo ergotismo que intoxicación por ergotamina?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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