DICCIONARIO MÉDICO
Equinococosis
La equinococosis es una enfermedad parasitaria causada por las larvas de unas tenias diminutas, las del género Echinococcus. El ser humano se infecta de forma accidental al ingerir los huevos del parásito, que proceden de las heces de perros y otros cánidos. Ya dentro del cuerpo, esas larvas forman quistes de crecimiento lento, sobre todo en el hígado y el pulmón. Según la especie responsable, la enfermedad adopta formas distintas; la más frecuente con diferencia es la hidatidosis o equinococosis quística. La equinococosis es una zoonosis, esto es, una enfermedad que circula de manera natural entre los animales y que alcanza a las personas por contagio. La provocan las formas larvarias de varias especies del género Echinococcus, tenias que residen en el intestino de perros, zorros y otros carnívoros. La palabra se construye sobre el propio parásito: al nombre Echinococcus se le añade el sufijo -osis, que en medicina designa un proceso morboso. Literalmente, enfermedad por Echinococcus. En el ganado, esta parasitosis se conoce desde antiguo por los quistes llenos de líquido que aparecen en las vísceras de los animales sacrificados. Al contrario de lo que suele creerse, la persona no se contagia por comer carne, sino por tragar los huevos microscópicos que el perro elimina con las heces, a través de las manos, de alimentos o de agua contaminados. Una vez en el intestino, el embrión atraviesa la pared, viaja por la sangre y se detiene en un órgano, donde se transforma poco a poco en un quiste. El recorrido completo del parásito, desde el perro hasta el órgano, se detalla en la entrada del género Echinococcus. Lo característico de la enfermedad es lo que sucede a continuación. La larva se instala y crece durante años, casi siempre en silencio, hasta que el quiste alcanza un tamaño capaz de estorbar al órgano que lo aloja. Esa lentitud explica que muchas infecciones se adquieran en la infancia y no se adviertan hasta la vida adulta. La forma que toma la enfermedad depende de la especie de parásito, y las diferencias entre unas y otras son notables. La equinococosis quística, más conocida como hidatidosis, la causa Echinococcus granulosus. Es la variante común y la de reparto más amplio: forma un quiste hidatídico único, redondeado y de pared gruesa, que crece despacio. La equinococosis alveolar la produce Echinococcus multilocularis, la tenia del zorro. Es mucho menos frecuente, pero también más grave, porque su larva no se encapsula, sino que se ramifica e invade el tejido a la manera de un tumor. Se limita al hemisferio norte. Queda una tercera forma, la equinococosis poliquística, propia de las zonas tropicales de América y ligada a las especies Echinococcus vogeli y Echinococcus oligarthrus. Es rara. Cuando la lesión se asienta en localizaciones concretas recibe nombres propios, como la equinococosis renal o la equinococosis retrovesical. La equinococosis figura entre las enfermedades parasitarias desatendidas que vigila la Organización Mundial de la Salud. Su distribución sigue el rastro de los animales que la mantienen. La forma quística aparece en casi todo el planeta, con mayor peso en las regiones ganaderas donde conviven perros y rebaños: la cuenca mediterránea, Sudamérica, Asia central, Oriente Medio, el este de África. En esas poblaciones rurales la frecuencia oscila mucho, desde menos de un caso por cada cien mil habitantes hasta más de doscientos en las zonas de mayor riesgo. La forma alveolar es bastante más rara. Ronda de ordinario menos de medio caso por cada cien mil personas, aunque en algunas comunidades muy expuestas, como ciertos pastores del Tíbet, llega a superar los cien. El sacrificio doméstico de reses y la costumbre de alimentar a los perros con vísceras crudas perpetúan el ciclo y explican buena parte de los contagios. No exactamente. Equinococosis es el término general para la enfermedad causada por cualquier especie de Echinococcus. Hidatidosis nombra solo su forma quística, la que produce E. granulosus. Como esta es la más frecuente, en el habla corriente ambas palabras suelen intercambiarse. Al ingerir sin darse cuenta los huevos del parásito, presentes en el pelaje del perro, en el suelo, en el agua o en verduras contaminadas con heces caninas. Los huevos son infectantes desde el momento en que salen del animal. No se transmite entre personas. La manera de crecer de la larva. En la forma quística se forma un quiste único y bien delimitado, de avance lento. En la alveolar, la larva se infiltra en el órgano sin una envoltura que la contenga, con un comportamiento parecido al de un cáncer, lo que la hace más peligrosa. Sobre todo en el hígado y, en segundo lugar, en el pulmón. Con menor frecuencia, los quistes pueden aparecer en el bazo, los riñones, los huesos, el corazón o el sistema nervioso. Para profundizar en las formas de la enfermedad y en los parásitos que la causan, puede consultar:Qué es la equinococosis
Cómo se produce
Tipos de equinococosis
Una zoonosis desatendida
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo equinococosis que hidatidosis?
¿Cómo se contagia una persona?
¿Qué diferencia a la forma quística de la alveolar?
¿En qué órganos se localiza?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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