DICCIONARIO MÉDICO
Equinococosis renal
La equinococosis renal es la localización en el riñón de la infección larvaria por Echinococcus granulosus. Representa entre el 2 y el 4 % de todos los casos de equinococosis quística y constituye la afectación genitourinaria más frecuente de esta parasitosis. Cuando las oncosferas de E. granulosus escapan del doble filtro hepático y pulmonar (que retiene más del 90 % de las larvas), pueden alcanzar por vía arterial órganos menos habituales. El riñón es el tercer órgano en frecuencia tras el hígado y el pulmón, y dentro del aparato genitourinario es la localización predominante. Se estima un ligero predominio del riñón izquierdo, si bien las series publicadas son pequeñas y el dato no es concluyente. El quiste hidatídico renal suele ser único y asentarse en la corteza. Crece con lentitud (aproximadamente un centímetro por año) y puede alcanzar un tamaño considerable antes de producir manifestaciones clínicas. La pared del quiste consta de tres capas: la adventicia, formada por fibroblastos del tejido renal del propio hospedador, que con el tiempo puede calcificarse; una lámina intermedia acelular que tiende a hialinizarse; y la membrana germinal interna, de la cual brotan vesículas hijas repletas de protoescólices. Si el quiste se abre a la vía excretora, fragmentos de membrana y vesículas pueden aparecer en la orina, un fenómeno conocido como hidatiduria. Es el único signo que se considera exclusivo de esta localización, pero solo se presenta en un 10 a un 30 % de los casos documentados. La localización renal comparte el mismo ciclo biológico y el mismo agente etiológico que el resto de las formas de hidatidosis: perro como hospedador definitivo, ganado como hospedador intermediario habitual, ser humano como intermediario accidental. Lo que singulariza al quiste renal es la baja proporción de casos frente a las localizaciones hepática y pulmonar, y la posibilidad de que el quiste establezca comunicación con la pelvis renal, lo que modifica el cuadro clínico y condiciona la elección del abordaje por parte del equipo responsable. Conviene no confundir la equinococosis renal con la presencia de calcificaciones renales incidentales que en ocasiones son secuelas de quistes hidatídicos antiguos ya inactivados. La serología es un complemento útil, pero su sensibilidad varía según la localización del quiste: las formas renales tienden a producir niveles de anticuerpos más bajos que las hepáticas. No. Es una localización poco habitual, que supone solo entre un 2 y un 4 % de todas las formas de equinococosis quística. El hígado y el pulmón concentran la gran mayoría de los casos. Es la emisión de material hidatídico con la orina (fragmentos de membrana, vesículas hijas, protoescólices). Se produce cuando el quiste renal se comunica con la vía excretora y es el único signo considerado exclusivo de la equinococosis renal, aunque solo aparece en una minoría de pacientes. Sí, sobre todo cuando la imagen no muestra el patrón multivesicular típico. La ecografía y la tomografía computarizada permiten distinguirlo en la mayoría de los casos, pero en las formas atípicas o calcificadas la distinción con masas renales quísticas de otro origen requiere una valoración cuidadosa. Si desea profundizar en conceptos asociados a la equinococosis renal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la equinococosis renal
Contexto dentro de la equinococosis quística
Preguntas frecuentes
¿Es frecuente la equinococosis renal?
¿Qué es la hidatiduria?
¿El quiste renal puede confundirse con un tumor?
Referencias
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