DICCIONARIO MÉDICO
Enterocromafin
Las células enterocromafines (EC) son un tipo de célula neuroendocrina presente en el epitelio del tubo digestivo. Constituyen la población endocrina más abundante del intestino y sintetizan aproximadamente el 90 % de la serotonina del cuerpo humano, un dato que sorprende a quienes asocian esta molécula exclusivamente con el cerebro. El nombre combina el prefijo griego ἔντερον (énteron, «intestino») con el adjetivo «cromafín», que alude a la afinidad de estas células por las sales de cromo. Cuando se tiñen con dicromato potásico, sus gránulos citoplasmáticos adquieren un color pardo característico, propiedad que comparten con las células cromafines de la médula suprarrenal. La coincidencia en la reacción tintorial llevó a los primeros histólogos a agruparlas bajo la denominación «cromafín», aunque proceden de linajes embrionarios diferentes: las células EC se originan en el endodermo intestinal, no en la cresta neural. Se las conoce también como células argentafines (porque reducen directamente las sales de plata sin necesidad de un agente reductor externo) o células de Kulchitsky, por el histólogo ruso Nikolái Kulchitsky, que las describió a finales del siglo XIX. En la nomenclatura moderna pertenecen al sistema APUD (captación y descarboxilación de precursores de aminas), un concepto propuesto por Pearse en 1966 para agrupar células dispersas capaces de sintetizar hormonas peptídicas y aminas biógenas. Las células EC se distribuyen a lo largo de todo el tracto gastrointestinal, desde el estómago hasta el recto, intercaladas entre los enterocitos de la mucosa. Su densidad varía según el tramo: son particularmente abundantes en el íleon y en el apéndice vermiforme. Representan menos del 1 % de las células epiteliales del intestino, pero su producción hormonal es desproporcionadamente alta en relación con su número. Cada célula EC posee un polo apical en contacto con la luz intestinal, donde detecta estímulos químicos y mecánicos (presencia de nutrientes, cambios de pH, distensión de la pared), y un polo basolateral orientado hacia la lámina propia, desde el que libera serotonina hacia los capilares y las terminaciones nerviosas del sistema nervioso entérico. Los gránulos secretores que almacenan la serotonina también contienen sustancia P, encefalinas y histamina en proporciones variables. La serotonina (5-hidroxitriptamina, 5-HT) se sintetiza en las células EC a partir del aminoácido triptófano, mediante la enzima triptófano hidroxilasa 1 (TpH1), isoforma distinta de la que opera en el sistema nervioso central. Una vez liberada, actúa como mediador parácrino sobre receptores situados en las neuronas del plexo entérico y en las fibras aferentes vagales. Los efectos fisiológicos son variados: regulación del peristaltismo, modulación de la secreción de agua y electrolitos, y activación de reflejos viscerales que, entre otras cosas, participan en el mecanismo de las náuseas y el vómito. Que el intestino contenga la mayor reserva de serotonina del organismo tiene implicaciones que exceden la fisiología digestiva. La 5-HT intestinal interviene en la regulación de la respuesta inflamatoria local, en la modulación de la sensibilidad visceral y en la comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro a través del nervio vago. Alteraciones en la función de las células EC se han relacionado con el síndrome del intestino irritable y con formas de enfermedad inflamatoria intestinal, aunque la naturaleza exacta de esa relación sigue siendo objeto de investigación. Los tumores neuroendocrinos que derivan de las células EC reciben el nombre clásico de tumores carcinoides. Cuando estos tumores producen serotonina en cantidad suficiente para que alcance la circulación sistémica, pueden dar lugar al síndrome carcinoide, cuyas manifestaciones (rubefacción cutánea, diarrea, broncoespasmo) se explican por los efectos de la 5-HT sobre receptores vasculares y bronquiales. La localización más frecuente de estos tumores coincide con los tramos intestinales que albergan mayor densidad de células EC, en particular el íleon. De la combinación de ἔντερον (énteron, «intestino») con «cromafín» (afinidad por las sales de cromo). El nombre refleja dos propiedades: su ubicación intestinal y el comportamiento de sus gránulos frente a las tinciones con cromo. No. La serotonina del cerebro se sintetiza localmente por neuronas serotoninérgicas del sistema nervioso central, que emplean una isoforma diferente de la triptófano hidroxilasa (TpH2). La serotonina producida en el intestino no cruza la barrera hematoencefálica, de modo que las dos reservas funcionan de forma independiente. Comparten la propiedad de teñirse con sales de cromo (reacción cromafín), lo que inicialmente hizo pensar en un parentesco. Sin embargo, las células cromafines de la médula suprarrenal proceden de la cresta neural y producen sobre todo adrenalina y noradrenalina, mientras que las células EC son de origen endodérmico y su producto principal es la serotonina. El parecido es funcional (ambas son neuroendocrinas), no genealógico. Aproximadamente el 90 %. Del total de serotonina presente en el intestino, cerca del 95 % procede de las células EC y el resto de las neuronas entéricas y otros tipos celulares. El dato resulta llamativo porque las células EC constituyen menos del 1 % del epitelio intestinal. Si desea profundizar en conceptos asociados a las células enterocromafines, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una célula enterocromafín
Localización y estructura
Serotonina intestinal y funciones de las células EC
Relación con los tumores carcinoides
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre enterocromafín?
¿Son las células enterocromafines las que producen la serotonina cerebral?
¿Qué relación tienen con la médula suprarrenal?
¿Qué porcentaje de la serotonina del cuerpo producen?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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