DICCIONARIO MÉDICO

Enfermedad de Becker

La enfermedad de Becker, o distrofia muscular de Becker (DMB), es una distrofinopatía hereditaria de herencia recesiva ligada al cromosoma X. La describió el neurólogo y genetista alemán Peter Emil Becker en 1955 como una variante de inicio más tardío y curso más lento que la enfermedad de Duchenne, pese a compartir con ella el defecto genético en el mismo locus. Es una de las distrofinopatías junto a la propia distrofia de Duchenne y a formas intermedias.

Qué es la enfermedad de Becker

La enfermedad de Becker es una miopatía genética del grupo de las distrofias musculares, caracterizada por debilidad muscular progresiva de predominio proximal en miembros inferiores. Su sustrato bioquímico es un defecto en la distrofina, proteína estructural del músculo esquelético y cardíaco que conecta el citoesqueleto de la fibra muscular con la matriz extracelular a través de un complejo de glucoproteínas asociadas.

La incidencia se estima en 3-6 casos por cada 100.000 varones nacidos vivos, aproximadamente entre la quinta y la décima parte de la incidencia de la distrofia muscular de Duchenne. La transmisión es recesiva ligada al cromosoma X: las mujeres portadoras son habitualmente asintomáticas y los varones afectados manifiestan el cuadro completo. Como en otras enfermedades ligadas al X, el árbol genealógico muestra característicamente afectación de varones en distintas generaciones a través de las mujeres portadoras de la familia.

La nomenclatura contemporánea engloba la enfermedad de Becker y la de Duchenne bajo el término común distrofinopatías, que reconoce su origen común —el gen DMD— y su separación por la cantidad y calidad de distrofina residual. Existe además un fenotipo intermedio entre ambas, con inicio y progresión a medio camino, que se denomina distrofinopatía intermedia.

Origen del epónimo: Peter Emil Becker

Peter Emil Becker (Hamburgo, 1908 – Gotinga, 2000) fue neurólogo, psiquiatra y genetista alemán. Se formó en las universidades de Marburgo, Berlín, Múnich, Viena y Hamburgo, donde se graduó en 1933, y completó después su formación clínica en neurología y psiquiatría. Tras la Segunda Guerra Mundial desarrolló su carrera académica en Friburgo y, desde 1957 hasta su jubilación en 1975, en la cátedra de Genética Humana de la Universidad de Gotinga.

En 1955, Becker publicó junto a F. Kiener un trabajo en el que describía una forma de distrofia muscular con tres rasgos novedosos frente a la descrita un siglo antes por Guillaume Duchenne de Boulogne: inicio entre la segunda y la tercera décadas de la vida (no en la primera infancia), curso clínico más lento y conservación de la capacidad de marcha hasta bien entrada la edad adulta. El cuadro mostraba el mismo patrón de herencia recesiva ligada al cromosoma X que la enfermedad de Duchenne, lo que sugirió desde el principio que ambas podían ser variantes de una misma alteración genética. Becker delimitó así una entidad nosológica autónoma que pronto recibió su nombre.

El reconocimiento posterior fue importante. La Gesellschaft für Neuropädiatrie alemana instituyó en 1998 el Premio Peter-Emil-Becker, que reconoce contribuciones a la neurología pediátrica. Becker dejó además otros epónimos en la literatura neurológica: la miotonía congénita autosómica recesiva (miotonía de Becker), descrita por él en 1957, lleva también su nombre.

Mecanismo molecular: el gen DMD y el «marco de lectura»

El gen responsable de las distrofinopatías, DMD, se localiza en el brazo corto del cromosoma X (Xp21.2) y es uno de los genes más extensos del genoma humano: 2,4 millones de pares de bases. Codifica la distrofina, una proteína de 427 kilodaltons que estabiliza la membrana de la fibra muscular durante la contracción.

La diferencia entre la enfermedad de Becker y la de Duchenne no radica en qué gen está mutado, sino en cómo lo está. La regla del reading frame o marco de lectura, formulada por Monaco en 1988, explica con elegancia el reparto. Las mutaciones que rompen el marco de lectura del gen —deleciones, duplicaciones o pequeñas inserciones que desplazan la pauta de los codones— producen una distrofina drásticamente truncada o ausente: el resultado es la enfermedad de Duchenne. Las mutaciones que respetan el marco de lectura producen una distrofina internamente más corta pero aún funcional en parte: el resultado es la enfermedad de Becker.

Aproximadamente dos tercios de las mutaciones encontradas son deleciones intragénicas, especialmente concentradas en dos puntos calientes del gen. El tercio restante incluye duplicaciones, mutaciones puntuales y reordenamientos complejos. Esta variedad de mecanismos explica la heterogeneidad fenotípica observada incluso entre pacientes con apellido genético similar.

Manifestación cardíaca: la miocardiopatía dilatada

La afectación cardíaca constituye una vertiente clínica relevante de la enfermedad de Becker, y en algunos casos su forma de presentación. El músculo cardíaco, como el esquelético, depende de la integridad de la distrofina. La cardiomiopatía característica de la enfermedad de Becker es una miocardiopatía dilatada que aparece habitualmente entre la tercera y la quinta décadas de la vida, antes incluso de que la afectación esquelética sea importante.

Una situación particular es la de las mujeres portadoras manifiestas: aproximadamente una de cada diez portadoras heterocigotas desarrolla algún grado de afectación cardíaca, atribuido a un fenómeno de inactivación sesgada del cromosoma X. Este dato ha modificado en las últimas dos décadas la actitud de cribado cardiológico de las familias afectadas, que se extiende ahora también a las mujeres portadoras.

Diferenciación con la enfermedad de Duchenne y con otros cuadros parecidos

Enfermedad de Duchenne. Comparte con la de Becker el gen y la herencia, pero difiere en gravedad y curso. La enfermedad de Duchenne debuta entre los 2 y los 5 años, lleva a pérdida de la deambulación habitualmente antes de los 13, y la muerte sobreviene en la segunda o tercera décadas por insuficiencia cardiorrespiratoria. La enfermedad de Becker debuta más tarde, mantiene la marcha durante décadas y permite supervivencias compatibles con vidas largas. La distinción molecular se basa en la regla del marco de lectura.

Distrofia muscular de cinturas. Grupo heterogéneo de distrofias musculares con afectación proximal de miembros, herencia habitualmente autosómica (recesiva o dominante) y mecanismos moleculares distintos. La distinción con Becker requiere estudio genético dirigido. En el Diccionario Médico CUN está desarrollada en la entrada distrofia muscular de cinturas.

Distrofia muscular facioescapulohumeral. Patrón de afectación distinto, con compromiso facial y de la cintura escapular, herencia autosómica dominante y mecanismo molecular peculiar (contracción del array D4Z4 en el cromosoma 4q35). Conviene distinguirla de la enfermedad de Becker en la primera consulta neuromuscular.

Otros epónimos «Becker». El nombre del genetista alemán quedó asociado además a otras dos entidades. La miotonía de Becker (MIM 255700), descrita por él mismo en 1957, es una miotonía congénita autosómica recesiva por mutaciones del gen CLCN1, manifestada por miotonía y debilidad transitoria. El nevus de Becker, sin relación con Peter Emil Becker sino con el dermatólogo estadounidense S. William Becker (1949), es una lesión cutánea pigmentada con hipertricosis. No deben confundirse con la distrofia muscular.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre «enfermedad de Becker»?

Del apellido de Peter Emil Becker (1908-2000), neurólogo, psiquiatra y genetista alemán, catedrático de Genética Humana en la Universidad de Gotinga. Publicó en 1955 la primera descripción detallada del cuadro como variante alélica de la distrofia muscular de Duchenne, con curso más lento y debut más tardío. El epónimo se consolidó en la literatura científica internacional en las décadas siguientes y se mantiene hoy junto a la denominación descriptiva distrofia muscular de Becker.

¿Es lo mismo que la distrofia muscular de Duchenne?

No. Ambas son distrofinopatías —comparten el gen DMD y la herencia recesiva ligada al cromosoma X—, pero presentan fenotipos claramente distintos. La distrofia de Duchenne es la forma grave, con debut en la primera infancia y supervivencia limitada. La enfermedad de Becker es la forma más leve y de evolución más lenta, con debut en la adolescencia o el adulto joven y supervivencia habitual de varias décadas. La distinción molecular se basa en la regla del marco de lectura: las mutaciones que respetan el marco producen Becker; las que lo rompen, Duchenne.

¿Qué quiere decir que sea una distrofinopatía?

Que su mecanismo molecular es un defecto en la distrofina, proteína estructural codificada por el gen DMD del cromosoma X. La distrofina ancla el citoesqueleto de la fibra muscular a la matriz extracelular y la protege del estrés mecánico de la contracción. Cuando falla, la fibra muscular se vuelve frágil, se daña con cada contracción y, con el tiempo, se sustituye por tejido fibroso y graso. Las distrofinopatías incluyen la distrofia de Duchenne, la de Becker y una forma intermedia.

¿Pueden las mujeres tener la enfermedad?

Como hombres con el genotipo completo, prácticamente no, porque el gen está en el cromosoma X y las mujeres tienen dos copias —una de ellas, normal, compensa el defecto—. Sin embargo, alrededor de un 10 % de las mujeres portadoras desarrollan algún grado de afectación clínica, generalmente miocardiopatía dilatada y, con menor frecuencia, debilidad muscular esquelética. Este fenómeno se atribuye a una inactivación sesgada del cromosoma X durante el desarrollo embrionario, que silencia preferentemente la copia normal en las células musculares.

¿Hay relación entre la enfermedad de Becker y la miotonía de Becker?

Comparten autor —Peter Emil Becker— pero son enfermedades distintas. La miotonía de Becker es una miotonía congénita autosómica recesiva debida a variantes patogénicas del gen CLCN1, que codifica un canal de cloro de la membrana muscular; cursa con dificultad para relajar el músculo tras una contracción voluntaria. La distrofia muscular de Becker, en cambio, es una distrofinopatía ligada al X, con debilidad progresiva. La coincidencia del epónimo refleja la productividad clínica de Becker, no una conexión patofisiológica entre los dos cuadros.

Referencias

  1. Orphanet. Distrofia muscular de Becker.
  2. National Organization for Rare Disorders (NORD). Becker Muscular Dystrophy.
  3. MedlinePlus en español. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Distrofia muscular de Becker.
  4. Asociación Duchenne Parent Project España. Distrofia muscular de Becker.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la enfermedad de Becker, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Distrofia muscular de Duchenne: forma grave de la distrofinopatía, con la que comparte gen y herencia.
  • Enfermedad de Duchenne: epónimo histórico del mismo cuadro, en la diferenciación nosológica con la de Becker.
  • Distrofia muscular de cinturas: grupo nosológico distinto a las distrofinopatías, en la diferenciación clínica.
  • Distrofia muscular distal: variante con afectación distal en lugar de proximal, también en la diferenciación.
  • Distrofia muscular facioescapulohumeral: otro tipo de distrofia muscular con patrón clínico distinto.
  • Distrofina: proteína estructural del músculo cuya alteración define el cuadro.
  • Músculo: tejido diana del cuadro, tanto en su variedad esquelética como cardíaca.
  • Miopatía: categoría general de enfermedades musculares en la que se incluye el cuadro.
  • Miocardiopatía: afectación del músculo cardíaco, manifestación cardíaca habitual del cuadro.
  • Miocardiopatía dilatada: forma específica de afectación cardíaca observada en la enfermedad.
  • Cromosoma X: localización del gen DMD, responsable de la herencia ligada al sexo del cuadro.
  • Mutación: alteración genética que origina la enfermedad.
  • Miotonía: fenómeno neuromuscular asociado a otro epónimo «Becker» (miotonía congénita de Becker).
  • Calambre: manifestación frecuente en el curso del cuadro.

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