DICCIONARIO MÉDICO
Empiema epidural
El empiema epidural es la acumulación de pus en el espacio epidural, es decir, entre la duramadre y el hueso que la rodea (cráneo o vértebras). El término se usa con frecuencia como sinónimo de absceso epidural, especialmente cuando la colección es laminar y se extiende a lo largo de varios segmentos vertebrales. El espacio epidural tiene características distintas según se trate del cráneo o de la columna. En el cráneo, la duramadre se adhiere firmemente a la tabla interna del hueso, de modo que solo se forma una cavidad real cuando la infección (o un hematoma) despega la membrana del hueso. La colección resultante tiende a quedar circunscrita, y por eso muchos autores prefieren llamarla absceso epidural intracraneal. En la columna vertebral, el espacio epidural es un compartimento anatómico real que contiene grasa, plexos venosos y raíces nerviosas. Aquí, la colección purulenta se extiende con más facilidad, puede abarcar varios niveles vertebrales y compromete la médula espinal por compresión mecánica. Este comportamiento laminar, más propio de un empiema que de un absceso encapsulado, explica que la literatura anglosajona emplee spinal epidural empyema junto a spinal epidural abscess como denominaciones intercambiables. El nombre recoge dos raíces. Empiema proviene del griego ἐμπύημα (supuración interna); epidural, del griego ἐπί (sobre) y el latín dura mater. La localización espinal es mucho más frecuente que la intracraneal. La bacteria alcanza el espacio epidural por tres vías principales. La más habitual en la columna es la diseminación hematógena desde un foco a distancia: una infección cutánea, urinaria, dental o una endocarditis. Staphylococcus aureus es el agente responsable en la mayoría de las series publicadas, con cifras que oscilan entre el 50 % y el 90 %. La extensión por contigüidad desde una osteomielitis vertebral o un absceso del psoas constituye la segunda vía. La tercera es la inoculación directa tras una punción lumbar, la colocación de un catéter epidural o una intervención quirúrgica raquídea. En el cráneo, la fuente más frecuente es la sinusitis frontal o etmoidal, seguida de la otitis media y la mastoiditis. Ambas colecciones comparten la proximidad a las meninges, pero se sitúan en planos distintos. El empiema subdural ocupa el espacio entre la duramadre y la aracnoides; el epidural, entre la duramadre y el hueso. En el cráneo pueden coexistir si la infección atraviesa la duramadre. En la columna, el empiema epidural es bastante más frecuente que el subdural, porque el espacio epidural espinal es un compartimento anatómico amplio y accesible a la siembra bacteriana. En la práctica clínica se usan como sinónimos. En sentido estricto, «empiema» implica pus en una cavidad preformada y «absceso» se refiere a una colección que se labra su propio espacio en un tejido sólido, pero la distinción no cambia el enfoque clínico. Es una entidad rara. Su incidencia ha aumentado en las últimas décadas, probablemente por el mayor uso de procedimientos espinales invasivos y por el envejecimiento de la población con más factores de riesgo (diabetes, inmunodepresión, uso de drogas intravenosas). En la región torácica y lumbar de la columna vertebral. En el cráneo es menos frecuente y suele quedar confinado a la fosa anterior o a la región temporal, según el foco primario de la infección. Si desea profundizar en conceptos asociados al empiema epidural, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el empiema epidural
Vías de llegada de la infección
Relación con el empiema subdural
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo absceso epidural que empiema epidural?
¿Es frecuente el empiema epidural?
¿Dónde se localiza con más frecuencia?
Referencias
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