DICCIONARIO MÉDICO
Emetropía
La emetropía es el estado refractivo del ojo en el que los rayos de luz paralelos procedentes de un objeto lejano convergen de manera natural sobre la retina, sin necesidad de corrección óptica ni esfuerzo de acomodación. Coloquialmente, equivale a «ver bien de lejos sin gafas». El término fue introducido por el oftalmólogo y fisiólogo neerlandés Franciscus Cornelis Donders en su obra On the Anomalies of Accommodation and Refraction of the Eye (1864), el tratado que sentó las bases de la optometría moderna. Donders necesitaba un nombre para el ojo cuyo sistema óptico no presentaba ningún error refractivo, y lo construyó a partir del griego ἔμμετρος (émmetros, «proporcionado», «en la justa medida»), compuesto del prefijo ἐν- (en-, «dentro de», asimilado a ἐμ- ante la consonante μ) y μέτρον (métron, «medida»), junto con ὤψ, ὠπός (ōps, ōpós, «vista»). Literalmente: «vista en proporción». La RAE lo documenta como llegado al español a través del inglés emmetrope. Para que la imagen se forme exactamente sobre la retina, deben coincidir dos variables. La primera es la potencia óptica del sistema formado por la córnea (que aporta unas 43 dioptrías) y el cristalino (que añade en torno a 20 dioptrías en estado de reposo). La segunda es la longitud axial del globo ocular, que en el ojo emétrope adulto ronda los 23-24 milímetros. Si potencia y longitud están en equilibrio, el foco cae sobre la fóvea y la visión es nítida. Ningún recién nacido es emétrope. Al nacer, el eje anteroposterior del ojo mide unos 17 milímetros y la córnea tiene una curvatura más pronunciada que en el adulto: el resultado es una hipermetropía fisiológica moderada, habitual en los primeros meses de vida. A lo largo de la infancia, el globo ocular crece en longitud y la córnea se aplana progresivamente. Este ajuste coordinado entre la potencia dióptrica y las dimensiones del ojo recibe el nombre de emetropización. En la mayoría de los niños, el proceso se completa hacia los 6-8 años, momento en el que la prevalencia de errores refractivos alcanza su punto más bajo. Si el crecimiento del ojo se detiene en el punto adecuado, el resultado es la emetropía. Si se queda corto, persiste una hipermetropía residual. Si se excede, aparece la miopía, que en la práctica funciona como un crecimiento axial excesivo que desplaza el foco por delante de la retina. El astigmatismo, en cambio, se mantiene relativamente estable durante la emetropización porque depende de la curvatura corneal, no de la longitud del ojo. La ametropía es el concepto opuesto a la emetropía. Designa cualquier estado refractivo en el que la imagen no se forma sobre la retina sino delante de ella (miopía), detrás (hipermetropía) o en varios puntos a la vez por asimetría corneal (astigmatismo). La presbicia, o vista cansada, no es estrictamente una ametropía: se debe a la pérdida progresiva de elasticidad del cristalino con la edad, que reduce la capacidad de acomodación para la visión cercana. Un ojo puede ser emétrope para la visión lejana y, a partir de los 40-45 años, necesitar gafas de lectura por presbicia. La acuñó Franciscus C. Donders en 1864 a partir de las voces griegas ἔμμετρος (émmetros, «proporcionado, en la medida justa»), formada por ἐν- y μέτρον («medida»), y ὤψ (ōps, «vista»). Significa, pues, «vista proporcionada», frente a ametropía (ἄμετρος, «desproporcionado»). Depende de la edad y la región geográfica. En poblaciones escolarizadas de Asia oriental, la prevalencia de miopía entre adolescentes supera el 80 %, lo que deja una proporción muy baja de emétropes. En Europa y América la situación es menos extrema, pero la tendencia global muestra un incremento de la miopía, particularmente entre jóvenes, vinculado al aumento de actividades en visión cercana y a la reducción del tiempo al aire libre. Ninguna, pese a que el parecido fonético puede prestarse a confusión. Emesis procede del verbo griego ἐμέω («vomitar»). Emetropía, en cambio, se construye sobre ἔμμετρος («proporcionado»), con una raíz totalmente distinta. La coincidencia de las primeras letras es casual. Conceptualmente, sí. La refracción ocular puede modificarse mediante técnicas quirúrgicas que alteran la curvatura de la córnea o que implantan una lente intraocular compensatoria. El objetivo de estas intervenciones es precisamente devolver al ojo un estado funcionalmente equivalente a la emetropía, aunque el término técnico que se emplea en este contexto suele ser «corrección refractiva plena». Si desea profundizar en conceptos asociados a la emetropía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la emetropía
El proceso de emetropización
Diferenciación con la ametropía
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra emetropía?
¿Es frecuente ser emétrope?
¿Tiene relación la emetropía con la emesis?
¿Se puede recuperar la emetropía con cirugía?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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