DICCIONARIO MÉDICO
Astigmatismo
El astigmatismo es un defecto de refracción ocular en el que la córnea o el cristalino no tienen una curvatura uniforme, de modo que los rayos de luz que entran en el ojo no se enfocan en un único punto sobre la retina sino en varios, provocando una visión borrosa o distorsionada tanto de lejos como de cerca. Es uno de los errores refractivos más frecuentes en la población general y suele presentarse asociado a miopía o hipermetropía. Puede ser congénito o adquirido, y se clasifica fundamentalmente en regular e irregular según la disposición de los meridianos corneales. El astigmatismo es un defecto de refracción del ojo, lo que significa que pertenece al mismo grupo de problemas visuales que la miopía, la hipermetropía y la presbicia: todos ellos son alteraciones en el modo en que el ojo enfoca la luz sobre la retina, no enfermedades propiamente dichas. En el ojo sin astigmatismo, la córnea —la capa transparente que cubre el iris y la pupila— tiene una curvatura homogénea, perfectamente simétrica en todas las direcciones, comparable a la superficie de un balón de fútbol. Esa simetría permite que los rayos de luz procedentes de un objeto converjan en un único punto focal sobre la retina, donde se forma una imagen nítida. En el ojo astigmático, en cambio, la córnea (o con menos frecuencia el cristalino) tiene una curvatura desigual: es más curva en una dirección que en la perpendicular, con una forma comparable a un balón de rugby. Esa asimetría hace que los rayos de luz se enfoquen en dos puntos distintos en lugar de uno solo, y el resultado es una imagen borrosa o distorsionada tanto de cerca como de lejos. La etimología de "astigmatismo" es una de las más didácticas de la oftalmología y describe con precisión el fenómeno físico. El término se forma con el prefijo griego ἀ- privativo ("sin", "no", presente también en palabras como ateo, anestesia o asimétrico) y la palabra στίγμα (stígma, "punto", "marca hecha con un objeto puntiagudo", de la misma raíz indoeuropea que el castellano estigma), más el sufijo -ismo que convierte el conjunto en sustantivo. Literalmente, "astigmatismo" significa "sin punto": la imposibilidad del ojo enfermo de formar un único punto focal nítido. Cada vez que alguien con astigmatismo mira una estrella en el cielo nocturno o un punto luminoso lejano y ve una mancha alargada o una cruz en lugar de un punto definido, está experimentando de forma literal la etimología de la palabra que describe su problema. Históricamente, la primera descripción científica del astigmatismo como defecto óptico del ojo corresponde al médico y físico inglés Thomas Young, célebre polímata autor del famoso experimento de la doble rendija, quien en 1801 identificó y caracterizó el fenómeno en su propio ojo. La palabra "astigmatismo" como tal es un neologismo del siglo XIX, acuñada en inglés (astigmatism) por el científico y filósofo británico William Whewell (1794-1866), y está documentada en inglés al menos desde 1849. En español se documenta por primera vez en 1862, en la traducción de M. Baldivielso del Tratado práctico de las enfermedades de los ojos de T. Wharton-Jones, y se recoge en diccionarios técnicos españoles a partir de 1886. Es, por tanto, un término relativamente reciente en la historia del lenguaje médico, surgido con el desarrollo de la oftalmología científica moderna en el siglo XIX. Para entender el astigmatismo conviene recordar brevemente cómo funciona el sistema óptico del ojo. Los rayos de luz que proceden de los objetos atraviesan dos lentes biológicas antes de llegar a la retina: la córnea, que es la primera superficie refractante y aporta alrededor de dos tercios del poder total del ojo, y el cristalino, situado detrás del iris, que añade el tercio restante y puede cambiar de forma para enfocar objetos cercanos o lejanos (mecanismo llamado acomodación). Los rayos atraviesan también el humor acuoso y el humor vítreo, medios transparentes que no alteran significativamente el trayecto óptico. Para que una imagen se vea nítida, todos esos rayos deben converger en un único punto sobre la retina —el tejido neurosensorial que recubre el fondo del ojo— y, más concretamente, sobre la fóvea, la zona de máxima resolución visual. En el astigmatismo, la irregularidad en la curvatura de una de las lentes biológicas (habitualmente la córnea) hace que los rayos que atraviesan el meridiano más curvo se enfoquen en un punto distinto de los que atraviesan el meridiano menos curvo. En lugar de un único foco, se forman dos focos distintos, separados en el espacio. El ojo no puede ver nítidamente los dos al mismo tiempo: ni antes del primer foco, ni entre los dos focos, ni después del segundo. El resultado es una visión borrosa que no se corrige acomodando (como ocurre con la hipermetropía leve) ni separándose del objeto (como en la miopía), porque el problema no es una cuestión de distancia sino de forma del ojo. Por eso, el astigmatismo produce visión borrosa tanto de cerca como de lejos, y por eso también los intentos del ojo de compensar acomodando producen fatiga visual (astenopía), dolor de cabeza y, en casos importantes, sensación de mareo. El astigmatismo admite varias clasificaciones según el criterio que se utilice. Las más importantes desde el punto de vista clínico son tres: 1. Según la regularidad de los meridianos: regular e irregular. En el astigmatismo regular, los dos meridianos principales (el de máxima curvatura y el de mínima) se sitúan en ángulo recto uno respecto al otro; la refracción dentro de cada meridiano es uniforme. Es la forma más frecuente, casi siempre congénita, y se corrige bien con gafas o con lentes de contacto cilíndricas. En el astigmatismo irregular, los meridianos principales no son perpendiculares entre sí o la curvatura dentro de un mismo meridiano no es uniforme; suele deberse a cicatrices corneales, traumatismos, opacidades del cristalino, cirugía ocular previa o, muy característicamente, a un queratocono, una enfermedad progresiva que adelgaza y deforma la córnea produciendo una protrusión cónica. El astigmatismo irregular es difícilmente corregible con lentes convencionales y a menudo requiere lentes de contacto rígidas permeables al gas, lentes esclerales o, en casos avanzados, cirugía específica. 2. Según la posición de los focos respecto a la retina: simple, compuesto y mixto. En el astigmatismo simple, uno de los meridianos enfoca correctamente sobre la retina (es emétrope) y el otro no. Puede ser simple miópico (el meridiano no emétrope enfoca por delante de la retina) o simple hipermetrópico (enfoca por detrás). En el astigmatismo compuesto, ninguno de los dos meridianos enfoca sobre la retina: o bien los dos enfocan por delante (compuesto miópico, asociado a miopía) o bien los dos enfocan por detrás (compuesto hipermetrópico, asociado a hipermetropía). En el astigmatismo mixto, un meridiano enfoca por delante y el otro por detrás de la retina. Esta clasificación tiene importancia práctica porque explica por qué el astigmatismo se asocia con tanta frecuencia a miopía o hipermetropía: en realidad, la mayoría de los astigmatismos son compuestos o mixtos, y la corrección óptica debe incluir tanto el componente esférico (miópico o hipermetrópico) como el componente cilíndrico (astigmático). 3. Según la orientación del meridiano más curvo: con la regla, contra la regla y oblicuo. En el astigmatismo con la regla o directo, el meridiano más curvo es el vertical (a 90°); es la forma más frecuente en la infancia y en los adultos jóvenes. En el astigmatismo contra la regla o inverso, el meridiano más curvo es el horizontal (a 180°); tiende a aparecer con la edad, a medida que la córnea cambia ligeramente de forma. En el astigmatismo oblicuo, el meridiano más curvo no es ni vertical ni horizontal, sino que se sitúa entre ambos. Esta clasificación es relevante tanto para la tolerancia a la corrección como para el pronóstico visual. También existe una clasificación puramente cuantitativa según las dioptrías de astigmatismo: se considera bajo el menor de una dioptría, medio el comprendido entre una y tres dioptrías, y alto el mayor de tres dioptrías. Los astigmatismos de hasta media dioptría suelen ser asintomáticos y no requieren corrección. El astigmatismo coexiste con mucha frecuencia con otros errores refractivos. Prácticamente todos los ojos humanos tienen algún grado mínimo de astigmatismo, aunque habitualmente imperceptible. Cuando se suma a la miopía, configura el astigmatismo miópico compuesto; cuando se suma a la hipermetropía, el astigmatismo hipermetrópico compuesto. Esta coexistencia es tan frecuente que en la práctica clínica la mayoría de las recetas ópticas incluyen componentes esférico (miopía o hipermetropía) y cilíndrico (astigmatismo) a la vez. Un aspecto clínico importante es la relación entre el astigmatismo irregular progresivo y el queratocono. Cuando un astigmatismo hasta entonces estable empieza a aumentar con el tiempo, especialmente si se acompaña de una graduación difícil de ajustar o de alteraciones en la topografía corneal, puede ser el primer signo de un queratocono, enfermedad en la que la córnea se adelgaza y se abomba en forma de cono, generando un astigmatismo cada vez más irregular. Por este motivo, cualquier astigmatismo que progresa —particularmente en adolescentes o adultos jóvenes— debe valorarse con topografía corneal para descartar queratocono. La degeneración marginal pelúcida y otras ectasias corneales pueden producir cuadros similares. El astigmatismo no corregido en la infancia tiene un riesgo específico que no tiene en el adulto: puede provocar ambliopía u ojo vago. La ambliopía es una pérdida funcional de agudeza visual que se produce cuando, durante el período crítico de desarrollo visual (aproximadamente hasta los siete u ocho años de edad), uno de los ojos envía al cerebro una imagen permanentemente borrosa; el cerebro acaba "desconectando" funcionalmente ese ojo y dando prioridad al otro, aunque el globo ocular y las vías visuales estén anatómicamente intactas. Si el astigmatismo es asimétrico entre los dos ojos —frecuente en los niños— y no se detecta a tiempo, el ojo más astigmático puede quedar con una agudeza visual reducida de forma permanente aunque después se corrija la graduación. Por este motivo, las revisiones oftalmológicas infantiles son especialmente importantes. Los niños pequeños no suelen quejarse de visión borrosa porque no tienen un referente de visión "normal" con el que comparar, y muchas veces el astigmatismo se detecta solo en revisiones rutinarias en el pediatra, en el colegio o en el oftalmólogo. La corrección con gafas adecuadas durante el período crítico permite un desarrollo visual normal en la inmensa mayoría de los casos. Esta entrada del diccionario describe el concepto de astigmatismo desde el punto de vista definitorio, etimológico, histórico y físico-óptico. Si busca información detallada sobre causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento del astigmatismo, consulte la ficha clínica completa en el Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra: Si desea profundizar en los distintos tipos de astigmatismo o en conceptos oftalmológicos asociados, puede consultar las siguientes entradas del Diccionario médico: Significa literalmente "sin punto". La palabra está formada por el prefijo griego ἀ- privativo ("sin") y la raíz griega στίγμα (stígma, "punto" o "marca"), más el sufijo -ismo. Describe con precisión el fenómeno físico: el ojo astigmático es incapaz de concentrar los rayos de luz en un único punto focal sobre la retina, de modo que la imagen que llega al cerebro no está formada por puntos nítidos sino por pequeñas manchas alargadas o superpuestas. Es una de las etimologías más didácticas de toda la oftalmología, porque define el defecto por su consecuencia óptica más inmediata. Técnicamente no. El astigmatismo es un defecto de refracción, no una enfermedad en sentido estricto. Pertenece al mismo grupo que la miopía, la hipermetropía y la presbicia: todos ellos son formas en las que el ojo enfoca la luz de manera imperfecta. No hay daño de los tejidos ni progresión necesariamente patológica. Sin embargo, sí existen enfermedades de la córnea (la más conocida es el queratocono) que producen astigmatismo irregular progresivo, y en esos casos el astigmatismo es la manifestación visible de una enfermedad corneal que debe tratarse como tal. No. Es un mito muy extendido. El astigmatismo se debe a la forma de la córnea o del cristalino, y esa forma no se modifica por la cantidad de luz con la que uno lee, por la distancia a la pantalla, por mirar televisión o por usar dispositivos electrónicos. Lo que sí puede ocurrir es que una persona con astigmatismo no corregido note más fatiga visual al forzar la vista en malas condiciones lumínicas, pero eso no significa que su astigmatismo esté aumentando, sino simplemente que se está manifestando con más molestia. La recomendación de leer con buena luz es saludable en general, pero no "previene" ni "empeora" el astigmatismo. Sí, y es la situación más frecuente. La mayoría de los astigmatismos son compuestos (ambos meridianos enfocan por delante de la retina, configurando un astigmatismo miópico compuesto) o mixtos. Por eso las recetas ópticas habituales incluyen un componente esférico (que corrige la miopía o la hipermetropía) y un componente cilíndrico con un eje (que corrige el astigmatismo). La combinación de ambos defectos no es un signo de mayor gravedad, sino simplemente el patrón más habitual en los ojos humanos. Sí, en la mayoría de los casos. Las técnicas de cirugía refractiva con láser excímer (LASIK, PRK, SMILE y otras) permiten remodelar la curvatura corneal para corregir astigmatismos de hasta unas cuatro dioptrías con seguridad. Para astigmatismos más altos, especialmente los asociados a queratocono o a defectos refractivos elevados, existen alternativas como el implante de lentes intraoculares tóricas. La indicación de cada técnica depende de la graduación, del grosor corneal, de la estabilidad del defecto y de otros factores que debe valorar un oftalmólogo. © Clínica Universidad de Navarra 2026
Qué es el astigmatismoCómo el ojo enfoca la luz: contexto físico-óptico
Clasificaciones del astigmatismo
Relación con otros errores refractivos y con el queratocono
Astigmatismo en la infancia: riesgo de ambliopía
Información clínica relacionada en CUN
Entradas relacionadas en el diccionario
Preguntas frecuentes
¿Qué significa literalmente "astigmatismo"?
¿El astigmatismo es una enfermedad?
¿Es cierto que el astigmatismo empeora con leer con poca luz o mirar el móvil?
¿Se puede tener astigmatismo y miopía a la vez?
¿El astigmatismo se puede operar?
Referencias