DICCIONARIO MÉDICO
Displasia fibrosa o fibrodisplasia
La displasia fibrosa es una enfermedad ósea benigna en la que el hueso normal se sustituye por un tejido fibroóseo inmaduro y desorganizado. La causa es una mutación somática postcigótica en el gen GNAS, no hereditaria. Puede afectar a un solo hueso (forma monostótica) o a varios (forma poliostótica), y puede integrarse en el síndrome de McCune-Albright. El término suma el griego δυσπλασία (dysplasía, formación defectuosa) y el latín fibra, en referencia a la textura conectiva del tejido que sustituye al hueso normal. Se denomina también fibrodisplasia en algunas escuelas europeas, sobre todo en la literatura francesa clásica. La descripción sistemática se atribuye a Louis Lichtenstein, patólogo del Beth Israel Hospital de Nueva York, que en 1938 acuñó el término «fibrous dysplasia of bone» en un artículo publicado en Archives of Surgery. Cuatro años más tarde, Lichtenstein y Henry Jaffe delimitaron con nitidez las formas monostótica y poliostótica en un trabajo que sigue siendo referencia. La descripción del cuadro sindrómico que hoy lleva sus nombres corresponde a Donovan McCune (1936) y a Fuller Albright (1937), que caracterizaron de forma independiente la asociación de displasia fibrosa poliostótica con manchas café con leche cutáneas y endocrinopatía hiperfuncionante. El mecanismo molecular unificado, la mutación somática activadora del gen GNAS, se identificó en los años noventa. El gen GNAS codifica la subunidad α estimuladora de las proteínas G, uno de los componentes centrales de la señalización que traduce el estímulo hormonal en producción de AMP cíclico. La mutación característica, sustituciones puntuales en el codón 201 (habitualmente R201H o R201C), bloquea la actividad GTPasa de la proteína y la mantiene en estado activo. La consecuencia es una producción sostenida de AMP cíclico en las células que llevan la mutación. Se trata de una mutación somática postcigótica, es decir, aparece tras la fecundación en una célula del embrión temprano y solo se transmite a sus descendientes celulares. La enfermedad es, por tanto, un mosaico genético: solo una parte de los tejidos del organismo lleva la mutación. Cuanto antes ocurre la mutación en el desarrollo embrionario, más tejidos resultan afectados. Esto explica la variabilidad del cuadro clínico y por qué la enfermedad no se hereda. En el hueso, las células mesenquimales que llevan la mutación no maduran de forma correcta hacia osteoblastos funcionales. En su lugar producen un estroma fibroso denso, salpicado de trabéculas óseas inmaduras, mal orientadas, con forma característica de letras chinas en la histología. El resultado es un hueso débil, deformable y susceptible de fracturas patológicas. La displasia fibrosa se agrupa clásicamente en tres formas según su extensión ósea y su asociación sindrómica. Displasia fibrosa monostótica. Un único hueso afectado. Es la forma más frecuente, con alrededor del 70 al 80 % de los casos. Predomina en la costilla, el fémur proximal, la tibia y los huesos craneofaciales. Displasia fibrosa poliostótica. Afectación de dos o más huesos, con frecuencia distribuidos de manera segmentaria en un hemicuerpo. Es más grave y su expresión clínica se hace evidente antes. Síndrome de McCune-Albright. Triada clásica de displasia fibrosa poliostótica, manchas café con leche cutáneas y endocrinopatía hiperfuncionante (con más frecuencia pubertad precoz, pero también hipertiroidismo, acromegalia o hipercortisolismo). Es la expresión más extensa del mosaicismo por mutación en GNAS. La lesión ósea de la displasia fibrosa es benigna, pero puede provocar dolor, deformidad, fracturas patológicas y, en la afectación craneofacial, compresión de estructuras vecinas con impacto sobre la visión, la audición o la vía aérea. La transformación maligna a osteosarcoma es un fenómeno raro, más frecuente en las formas poliostóticas y en las lesiones irradiadas. La lesión suele estabilizarse tras la pubertad, aunque las formas craneofaciales pueden mantener actividad en la edad adulta. La radiografía muestra la lesión clásica en «vidrio esmerilado», bien delimitada, con una densidad homogénea que traduce el estroma fibroso mezclado con trabéculas inmaduras. La gammagrafía ósea con tecnecio permite estimar la extensión de la enfermedad. Enfermedad de Paget ósea. Trastorno del remodelado óseo que aparece en el adulto de edad avanzada, con hipertrofia y engrosamiento del hueso. Aunque puede producir lesiones radiológicamente confundibles, la elevación de fosfatasa alcalina y la histología marcadamente distinta permiten el diagnóstico diferencial. Osteítis fibrosa quística. Manifestación ósea del hiperparatiroidismo grave, con quistes pardos y adelgazamiento cortical. Se distingue por la elevación de la parathormona y por la normalización con el tratamiento del hiperparatiroidismo. Osteofibrodisplasia (enfermedad de Campanacci). Lesión benigna localizada casi exclusivamente en la tibia y el peroné de niños, sin mutación en GNAS. Su comportamiento tiende a la involución espontánea al final del crecimiento. Fibroma osificante. Neoplasia benigna con un componente fibroso similar al de la displasia fibrosa, pero circunscrita, bien delimitada radiológicamente y con margen quirúrgico claro. La distinción histológica requiere valoración por patólogo experimentado. No. Es una enfermedad debida a una mutación somática que aparece durante el desarrollo embrionario, después de la fecundación. Solo las células descendientes de la célula original mutada portan el defecto. Puesto que la mutación no está presente en la línea germinal, la enfermedad no se transmite a los hijos. Se trata de una enfermedad esporádica, no familiar. Del griego δυσπλασία (dysplasía, formación defectuosa) y del latín fibra. Alude a la textura del tejido que sustituye al hueso, densamente conectivo y desorganizado. Fue Louis Lichtenstein quien introdujo la denominación en 1938 al observar que las lesiones que llevaba tiempo estudiando compartían un mismo patrón histológico independiente del hueso afectado. La denominación fibrodisplasia se usa como sinónimo, especialmente en Europa continental. Muy raramente. La transformación sarcomatosa es un fenómeno muy poco frecuente, con incidencia estimada por debajo del 1 % en las formas monostóticas y algo más frecuente, pero aún poco común, en las poliostóticas y en el síndrome de McCune-Albright. La radioterapia sobre lesiones displásicas eleva el riesgo, motivo por el cual no se emplea como tratamiento de la enfermedad. La displasia fibrosa es la lesión ósea. El síndrome de McCune-Albright es el conjunto sindrómico que reúne esa lesión ósea, en su forma poliostótica, con manifestaciones cutáneas (manchas café con leche) y endocrinológicas hiperfuncionantes. Ambas expresiones comparten mecanismo molecular (mutación en GNAS) y solo se diferencian en la extensión del mosaicismo. Una displasia fibrosa aislada no equivale al síndrome, aunque exista continuidad biológica entre ambas. Para ampliar los conceptos vinculados a la displasia fibrosa puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la displasia fibrosa
Mecanismo: mutación somática en GNAS
Formas clínicas
Comportamiento clínico general
Diferenciación con entidades relacionadas
Preguntas frecuentes
¿Se hereda la displasia fibrosa?
¿De dónde viene el nombre?
¿La displasia fibrosa puede transformarse en cáncer?
¿Se diferencia del síndrome de McCune-Albright?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026