DICCIONARIO MÉDICO
Cuerpo geniculado externo
El cuerpo geniculado externo, denominado también cuerpo geniculado lateral o núcleo geniculado lateral (NGL), es la estructura del metatálamo que actúa como principal estación de relevo de la vía visual. Recibe los axones de las células ganglionares de la retina a través del tracto óptico y proyecta sus fibras hacia la corteza visual primaria por las radiaciones ópticas. Se trata de una eminencia ovoide situada en la cara posterolateral del tálamo, lateral al cuerpo geniculado medial y ventral al pulvinar. En la nomenclatura internacional predomina la forma lateral geniculate body (LGB) o lateral geniculate nucleus (LGN), mientras que la tradición anatómica española ha conservado la designación de "externo" por oposición al geniculado interno, que se dedica a la audición. La Terminología Anatómica recoge corpus geniculatum laterale. Aproximadamente el 70 % de las fibras del tracto óptico terminan en este núcleo. El 30 % restante se dirige al colículo superior, al área pretectal y a otros destinos menores que participan en reflejos pupilares y movimientos oculares, pero no en la percepción visual consciente. Esta distinción tiene importancia clínica: una lesión aislada del NGL compromete la visión consciente, pero preserva los reflejos pupilares, porque estos dependen de fibras que no pasan por el geniculado. En el ser humano el NGL se dispone en seis capas de somas neuronales separadas por bandas de fibras. Las dos capas más ventrales (capas 1 y 2) contienen neuronas de cuerpo grande y se denominan magnocelulares. Procesan información sobre movimiento, contraste luminoso y profundidad espacial, con una velocidad de conducción alta. Las cuatro capas dorsales (3, 4, 5 y 6) están formadas por neuronas de menor tamaño, las parvocelulares, responsables de la percepción del color y del detalle fino. Ventral a cada una de las seis capas principales se intercalan delgadas láminas de células muy pequeñas, las koniocelulares (del griego κόνις, konis, "polvo"), cuya función se ha asociado a la conducción de señales cromáticas procedentes de los conos sensibles a longitudes de onda corta (azul). El papel exacto de esta vía sigue siendo objeto de investigación. Cada capa recibe aferencias de un solo ojo. Las capas 1, 4 y 6 conectan con la hemirretina nasal del ojo contralateral; las capas 2, 3 y 5, con la hemirretina temporal del ojo ipsilateral. Este reparto segrega las señales de cada ojo en láminas alternas, pero mantiene un mapa retinotópico preciso del hemicampo visual contralateral que se conserva en toda la proyección hacia la corteza. Los axones que abandonan el NGL forman las radiaciones ópticas (o tracto geniculocalcarino), un abanico de fibras que atraviesa el segmento retrolenticular de la cápsula interna. Las radiaciones se dividen en un fascículo superior, que discurre directamente hacia la corteza calcarina, y un fascículo inferior que describe un arco hacia delante sobre el asta temporal del ventrículo lateral (asa de Meyer) antes de girar hacia el lóbulo occipital. Una lesión que afecte selectivamente al asa de Meyer produce una cuadrantanopsia homónima superior contralateral, mientras que las lesiones del fascículo superior provocan una cuadrantanopsia inferior. Las fibras magnocelulares y parvocelulares terminan en subláminas distintas de la capa 4 de la corteza visual primaria (área V1, correspondiente al área 17 de Brodmann), donde alimentan circuitos separados que convergen progresivamente en áreas visuales de orden superior. Las dos nomenclaturas coexisten. La tradición anatómica hispanohablante ha usado "externo" e "interno" para los dos cuerpos geniculados, mientras que la Terminología Anatómica Internacional prefiere laterale y mediale. Hoy la mayor parte de los textos de neurociencia emplean "lateral" y "medial" porque reflejan mejor la posición relativa de ambos núcleos en el tálamo. La vía magnocelular (capas 1 y 2) conduce señales rápidas sobre movimiento, contraste y localización espacial. La parvocelular (capas 3 a 6) transmite información más detallada sobre forma y color, pero a menor velocidad. Ambas confluyen en la corteza, donde se integran para construir una imagen visual coherente. No. Los reflejos pupilares dependen de fibras del tracto óptico que se desvían hacia el área pretectal del mesencéfalo sin pasar por el NGL. Por eso, una persona con destrucción completa del geniculado lateral pierde la visión consciente del hemicampo contralateral pero conserva la constricción pupilar ante la luz. No. Recibe más fibras de retroalimentación desde la corteza visual que fibras ascendentes de la retina. Este predominio corticofugal indica que el NGL no retransmite la información sin más: la filtra, la modula y ajusta su ganancia según el contexto atencional y el estado de vigilia, una función reguladora que se comprende cada vez mejor gracias a la optogenética. Si desea profundizar en conceptos asociados al cuerpo geniculado externo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el cuerpo geniculado externo
Organización laminar en seis capas
Radiaciones ópticas y corteza visual primaria
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "externo" y no "lateral"?
¿Qué diferencia hay entre las vías magnocelular y parvocelular?
¿Lesiones del cuerpo geniculado externo afectan a los reflejos pupilares?
¿El cuerpo geniculado externo es solo un relevo pasivo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026