DICCIONARIO MÉDICO
Cólico renal
El cólico renal, también llamado cólico nefrítico, es un cuadro de dolor lumbar agudo e intenso provocado por la obstrucción brusca de la vía urinaria, casi siempre debida a un cálculo que migra desde el riñón hacia el uréter. Se considera una de las urgencias urológicas más frecuentes y, por la intensidad del dolor, una de las experiencias más dolorosas que puede sufrir un ser humano. El adjetivo renal procede del latín renalis, derivado de ren («riñón»). Su sinónimo, nefrítico, viene del griego νεφρός (nephrós), con idéntico significado. Ambas formas conviven en la práctica clínica sin diferencia conceptual: «cólico renal» y «cólico nefrítico» designan exactamente el mismo cuadro. En la tradición médica española predomina la forma «nefrítico» en el habla cotidiana, mientras que «renal» es más habitual en textos académicos. Lo que distingue este cólico de los demás es su mecanismo de producción. El dolor no procede de un espasmo muscular en el sentido clásico, sino de la distensión aguda de la cápsula renal y de la pared ureteral. Cuando un cálculo se enclava en el uréter e impide el drenaje de orina, la presión en la pelvis renal se eleva en cuestión de minutos. Esa distensión brusca, junto con las contracciones peristálticas que el uréter desencadena en su intento de expulsar el cálculo, genera un dolor de una violencia característica. El uréter es un conducto muscular de unos 25-30 cm de longitud que conecta cada riñón con la vejiga. Su luz es estrecha (3-4 mm en sus puntos más angostos), y posee tres estrechamientos anatómicos donde los cálculos se atascan con mayor frecuencia: la unión pieloureteral, el cruce con los vasos ilíacos y la unión ureterovesical. Cuando una piedra se impacta en cualquiera de estos puntos, la orina se acumula por encima del obstáculo. La presión intraluminal puede triplicarse en pocos minutos. Esa hipertensión activa las fibras nerviosas aferentes del plexo renal, que transmiten la señal dolorosa a los segmentos medulares T11-L2. El dolor suele arrancar en la fosa lumbar del lado afectado y, a medida que el cálculo desciende, se irradia hacia el flanco, la fosa ilíaca y la región inguinal o genital ipsilateral. Muchos pacientes refieren también urgencia miccional, disuria o hematuria cuando la piedra se encuentra cerca de la vejiga. Un dato clínico muy reconocible es la agitación motora del paciente, que no encuentra postura de alivio; contrasta con la inmovilidad que busca quien sufre una irritación peritoneal. La litiasis urinaria afecta a entre el 5 y el 12 % de la población en los países industrializados, con una incidencia que ha ido en aumento durante las últimas décadas. El cólico renal es más frecuente en varones (proporción aproximada de 2-3:1 frente a las mujeres) y presenta un pico de incidencia entre los 30 y los 50 años. Los meses cálidos concentran más episodios, probablemente porque la deshidratación favorece la precipitación de sales en la orina. Entre los factores predisponentes se cuentan la ingesta insuficiente de líquidos, las dietas ricas en sodio o en proteínas animales, ciertos trastornos metabólicos (hiperparatiroidismo, hiperuricemia, hipercalciuria) y los antecedentes familiares de nefrolitiasis. Alrededor de la mitad de los pacientes que han sufrido un primer episodio experimentarán otro en los diez años siguientes. El cólico renal puede confundirse con varios procesos que también causan dolor lumbar o abdominal agudo. Un cólico biliar del lado derecho, una apendicitis, una diverticulitis o un embarazo ectópico pueden simular la presentación, sobre todo cuando el cálculo se localiza en el uréter distal y el dolor se concentra en la fosa ilíaca. La presencia de hematuria en el análisis de orina orienta hacia el origen urinario, pero su ausencia no lo descarta: hasta un 15 % de los cólicos renales confirmados cursan sin sangre detectable en la orina. También conviene diferenciar la obstrucción litiásica de otras causas de dolor renal agudo, como la pielonefritis. En la pielonefritis el dolor es continuo, se acompaña de fiebre alta y escalofríos, y no presenta el patrón en oleadas propio del cólico. Cuando ambas situaciones coexisten (cálculo obstructivo con infección superpuesta), la gravedad se multiplica y la actuación debe ser inmediata. De cólico (griego κωλικός, «dolor visceral espasmódico») y renal (latín renalis, «relativo al riñón»). Su sinónimo cólico nefrítico emplea la raíz griega νεφρός (nephrós, «riñón»). Las dos formas son correctas y de uso habitual. Sí. Ambos términos se usan indistintamente para referirse al dolor agudo causado por la obstrucción de la vía urinaria. No. Muchos cálculos renales permanecen dentro del riñón sin causar molestias durante años. El dolor aparece cuando el cálculo se desplaza hacia el uréter y obstruye el flujo de orina. Hay cálculos pequeños que se expulsan de forma espontánea sin que la persona llegue a notarlo. Porque la distensión de la cápsula renal y de la pared ureteral activa un número muy elevado de terminaciones nerviosas viscerales en un intervalo breve, y el dolor no se alivia con el reposo ni con cambios de postura. Encuestas clínicas lo sitúan repetidamente entre los cuadros dolorosos más intensos que atienden los servicios de urgencias. Consulte también la información clínica completa sobre la litiasis renal Si busca información sobre el manejo clínico de los cálculos urinarios y sus complicaciones, puede consultar la ficha completa de litiasis renal elaborada por el Departamento de Urología de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al cólico renal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el cólico renal
Fisiopatología de la obstrucción ureteral
Epidemiología y factores de riesgo
Diferenciación con otros cuadros abdominales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la expresión cólico renal?
¿Es lo mismo cólico renal que cólico nefrítico?
¿Todas las piedras en el riñón provocan cólicos?
¿Por qué se dice que el cólico renal es uno de los dolores más intensos?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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