DICCIONARIO MÉDICO
Nefrolitiasis
La nefrolitiasis es la formación de cálculos sólidos en el interior del riñón, originados por la cristalización de minerales y sales que la orina no logra mantener disueltos. El término procede del griego y se documenta en la literatura médica desde el siglo XIX. Es una de las afecciones urológicas más frecuentes, con una prevalencia creciente en España en las últimas décadas. La nefrolitiasis consiste en la presencia de cálculos, también llamados litos o piedras, en las cavidades del riñón: los cálices, la pelvis renal o, con menor frecuencia, el propio parénquima. Se trata de una entidad encuadrada en la patología metabólica y urológica, no de una enfermedad infecciosa ni inflamatoria en sentido estricto, aunque ciertas infecciones urinarias favorecen la formación de determinados tipos de cálculo. Del griego nephrós (νεφρός, «riñón») y lithíasis (λιθίασις), voz que combina líthos («piedra») con el sufijo -íasis («proceso patológico»). La palabra litiasis ya era empleada por Hipócrates en el siglo V antes de Cristo con este mismo sentido, aplicada tanto a los cálculos urinarios como a los biliares. Nefrolitiasis, en cambio, es un neologismo mucho más tardío: se documenta en inglés en 1842, formado a partir de litiasis para precisar la localización renal del proceso. Se forma un cálculo cuando la orina se satura de sustancias cristalizables (calcio, oxalato, ácido úrico, fosfato o cistina, entre otras) y estas superan su capacidad de permanecer disueltas. El proceso avanza en varias fases: nucleación, crecimiento del cristal y agregación de partículas hasta alcanzar un tamaño relevante. Un volumen urinario bajo concentra estos solutos y facilita la precipitación; sustancias como el citrato, por el contrario, actúan como inhibidores naturales de la cristalización. El pH urinario también interviene. Un medio ácido favorece los cálculos de ácido úrico y de cistina, mientras que un medio alcalino propicia los de fosfato y los de origen infeccioso, formados por gérmenes productores de ureasa que elevan el pH de la orina y precipitan estruvita. La composición determina el tipo de cálculo y condiciona buena parte de su comportamiento radiológico. Los cálculos de oxalato cálcico son los más comunes, entre el setenta y el ochenta por ciento de los casos en España, seguidos a distancia por los cálculos de ácido úrico, los de origen infeccioso y los de cistina, estos últimos ligados a un trastorno hereditario del transporte tubular de aminoácidos. Litiasis renal es, en la práctica totalidad de los contextos clínicos, sinónimo de nefrolitiasis: ambos términos designan la presencia de cálculos en el riñón, y la diferencia es puramente terminológica, con litiasis renal como forma más difundida en el uso hispanohablante y nefrolitiasis como tecnicismo de raíz griega equivalente. La urolitiasis es un concepto más amplio: engloba los cálculos formados o alojados en cualquier tramo del aparato urinario, de modo que toda nefrolitiasis es una urolitiasis, pero no toda urolitiasis es una nefrolitiasis. Cuando el cálculo migra desde el riñón hacia el uréter, el término empleado pasa a ser cálculo ureteral, y si llega a alojarse en la vejiga, cálculo vesical. La extracción de los cálculos que no pueden eliminarse de forma espontánea recibe, a su vez, nombres propios según la técnica: nefrolitotomía si requiere abrir el riñón, o litotricia si se fragmentan desde el exterior mediante ondas de choque. La nefrolitiasis figura entre los trastornos urológicos más frecuentes en los países desarrollados. En España, su prevalencia ha aumentado de forma notable: pasó de afectar en torno al cinco por ciento de la población en 2005 a cerca del catorce y medio por ciento en 2016, según los datos recogidos por la Asociación Española de Urología. Es más frecuente en varones que en mujeres, y aproximadamente la mitad de quienes han sufrido un episodio presentará una recidiva a lo largo de su vida. La razón de este aumento no es única: se atribuye a cambios dietéticos, a un mayor consumo de sodio y proteína animal, y a una mejora en las técnicas de imagen que permite detectar cálculos antes asintomáticos. Del griego nephrós, «riñón», y lithíasis, término que ya usaba Hipócrates en el siglo V antes de Cristo para referirse a la formación de cálculos. La voz nefrolitiasis en sí es mucho más reciente: se documenta en inglés en 1842, construida sobre litiasis para precisar que el proceso tiene lugar en el riñón y no, por ejemplo, en la vesícula biliar o en las glándulas salivales. Se trata, por tanto, de un neologismo médico del siglo XIX, no de una voz clásica transmitida sin cambios. Sí. Ambos términos son sinónimos y designan la misma entidad; litiasis renal es simplemente la forma más habitual en el lenguaje clínico español. El de oxalato cálcico, que compone entre el setenta y el ochenta por ciento de los cálculos renales analizados en España. Le siguen, a mucha distancia, los cálculos de ácido úrico y los de origen infeccioso. La urolitiasis es el concepto general: incluye los cálculos de cualquier punto del aparato urinario. La nefrolitiasis es la variante localizada en el riñón, y por tanto una forma particular de urolitiasis, no un sinónimo de ella. No de forma exactamente igual: la nefrolitiasis es más frecuente en varones, aunque la diferencia entre sexos se ha reducido en las últimas décadas por cambios en la dieta y en los hábitos de hidratación. La prevalencia global, en cualquier caso, ha crecido de forma sostenida en España desde comienzos de este siglo.Qué es la nefrolitiasis
Mecanismo de formación
Clasificación según la composición del cálculo
Diferenciación con términos afines
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra nefrolitiasis?
¿Es lo mismo que la litiasis renal?
¿Qué tipo de cálculo es el más habitual?
¿En qué se diferencia de la urolitiasis?
¿Afecta por igual a hombres y mujeres?
Referencias
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