DICCIONARIO MÉDICO

Cilindro

En el contexto del análisis de orina, un cilindro (o cilindro urinario) es una estructura microscópica con forma de tubo que se genera en la luz de los túbulos renales cuando determinadas proteínas precipitan y atrapan en su interior células, gránulos u otros elementos. Su presencia en el sedimento urinario tiene siempre origen renal, lo que los convierte en marcadores directos del estado de la nefrona.

Qué es un cilindro urinario

Un cilindro urinario es, en sentido estricto, un molde proteico de un segmento del túbulo renal. La palabra cilindro procede del griego κύλινδρος (kýlindros, 'rodillo', 'objeto que rueda'), y la analogía resulta bastante precisa: estas estructuras reproducen fielmente el diámetro y la forma de la luz tubular donde se originan, como el vaciado de un tubo. Los extremos suelen ser redondeados, los bordes casi paralelos, y la longitud variable.

Los cilindros urinarios fueron descritos por primera vez en 1847 por Henry Bence Jones (1813-1873), médico y químico británico del St George's Hospital de Londres, en el contexto de sus estudios sobre la composición de la orina patológica. No fue hasta un siglo después, en 1950, cuando Igor Tamm y Frank Horsfall, del Instituto Rockefeller de Nueva York, aislaron la glucoproteína que constituye la matriz de la mayoría de los cilindros.

Formación en el túbulo renal

La base estructural de casi todos los cilindros es la proteína de Tamm-Horsfall, hoy denominada uromodulina. Se trata de la proteína más abundante en la orina normal: las células epiteliales de la rama ascendente gruesa del asa de Henle la secretan a un ritmo aproximado de 50 a 100 mg al día. En condiciones fisiológicas, la uromodulina permanece en solución y recubre la superficie del epitelio tubular como un gel hidrofílico.

Tres factores favorecen que esa proteína precipite y forme un cilindro sólido: la concentración elevada de solutos en la orina (deshidratación, por ejemplo), un pH ácido y un flujo tubular enlentecido. Cuando alguna de esas condiciones se da con suficiente intensidad, la uromodulina se polimeriza, gelifica y fragua un molde dentro del túbulo. Si en ese momento hay eritrocitos, leucocitos, células epiteliales descamadas u otros materiales en la luz tubular, quedan atrapados dentro de la matriz. El cilindro resultante se desprende y viaja con la orina hasta la vejiga.

Los cilindros se forman sobre todo en los túbulos contorneados distales y en los conductos colectores, que es donde la orina alcanza su máxima concentración y acidificación. Los que se originan en túbulos dilatados son más anchos y se denominan cilindros anchos; su presencia suele indicar nefropatía crónica avanzada con dilatación tubular compensadora.

Tipos principales de cilindros urinarios

Cilindros hialinos. Compuestos exclusivamente por uromodulina, son transparentes, incoloros y homogéneos. Son el tipo más frecuente. En número reducido (uno o dos por campo de 400 aumentos) pueden aparecer tras ejercicio intenso, fiebre o deshidratación moderada sin que impliquen enfermedad renal. Cuando se encuentran en cantidad elevada o junto con proteinuria, adquieren relevancia clínica.

Cilindros granulosos. Contienen gránulos de tamaño variable que representan restos de células en degeneración o agregados de proteínas plasmáticas filtradas. Se clasifican en finos y gruesos según el tamaño de las inclusiones, aunque esa distinción no modifica de modo significativo la orientación clínica. Son los segundos más comunes y su presencia apunta a daño tubular.

Cilindros hemáticos. Incluyen eritrocitos atrapados en la matriz proteica, lo que les confiere un color rojizo anaranjado. Su detección en el sedimento se considera prácticamente diagnóstica de hematuria de origen glomerular. A diferencia de la hematuria que puede provenir de las vías urinarias bajas, la que cursa con cilindros hemáticos señala siempre una lesión dentro del glomérulo.

Cilindros leucocitarios. Atrapan leucocitos, predominantemente neutrófilos, y se asocian a procesos inflamatorios o infecciosos del parénquima renal, como la pielonefritis o la nefritis intersticial aguda.

Cilindros epiteliales. Contienen células epiteliales tubulares descamadas. Aparecen cuando existe necrosis tubular aguda, nefrotoxicidad por fármacos o exposición a metales pesados.

Cilindros céreos. De bordes romos y aspecto refringente, se forman probablemente por la degeneración prolongada de otros cilindros que han permanecido mucho tiempo en los túbulos. Su hallazgo suele corresponder a una nefropatía crónica avanzada con flujo tubular muy bajo.

Cilindros grasos. Contienen gotículas lipídicas y se observan típicamente en el síndrome nefrótico, donde la proteinuria masiva arrastra también lípidos al espacio tubular.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre de cilindro urinario?

Del griego κύλινδρος (kýlindros, 'rodillo'). Se llaman así porque reproducen la forma tubular del segmento de nefrona donde se han formado: son moldes cilíndricos de la luz del túbulo renal.

¿Es normal encontrar cilindros en la orina?

Depende del tipo y la cantidad. Uno o dos cilindros hialinos por campo pueden aparecer en personas sanas tras ejercicio vigoroso, fiebre o periodos de deshidratación. Los demás tipos (hemáticos, leucocitarios, epiteliales, céreos, grasos) siempre requieren valoración médica porque indican algún grado de afectación renal.

¿Qué diferencia hay entre cilindros y cristales en la orina?

Los cilindros son moldes proteicos de los túbulos renales: indican lo que ocurre dentro del riñón. Los cristales, en cambio, se forman por la precipitación de sales (oxalato de calcio, ácido úrico, fosfatos) y pueden originarse en cualquier punto de la vía urinaria, incluida la propia muestra ya fuera del cuerpo si se deja reposar demasiado tiempo. Su significado clínico es muy diferente.

¿Pueden degradarse los cilindros si la muestra tarda en analizarse?

Sí. Los cilindros son frágiles, sobre todo los hialinos, y se disuelven con facilidad si la orina se alcaliniza o si pasan más de 60 minutos entre la micción y el análisis microscópico. Por eso la primera orina de la mañana, más concentrada y ácida, es la muestra ideal. Un resultado negativo no descarta su presencia si la muestra no se procesó a tiempo.

Referencias

  1. MedlinePlus. Cilindros urinarios.
  2. Real Academia Nacional de Medicina. Cilindro urinario. Diccionario de Términos Médicos.
  3. Manual MSD (versión para profesionales). Cilindros urinarios (tabla).
  4. Mayo Clinic. Análisis de orina.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a los cilindros urinarios, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Cilindro hialino: el tipo más frecuente, compuesto solo por uromodulina.
  • Cilindro granuloso: contiene restos celulares o proteicos degenerados en forma de gránulos.
  • Cilindro hemático: incluye eritrocitos e indica hematuria de origen glomerular.
  • Cilindruria: presencia de cilindros en la orina, como hallazgo del sedimento urinario.
  • Nefrona: unidad funcional del riñón donde se originan todos los cilindros.
  • Sedimento urinario: fracción de la orina que se examina al microscopio para buscar cilindros y otros elementos.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026