DICCIONARIO MÉDICO
Caquexia
La caquexia es un síndrome metabólico caracterizado por la pérdida involuntaria y progresiva de masa muscular esquelética, con o sin pérdida de tejido adiposo, que no se revierte con el aporte nutricional convencional. Aparece en el contexto de enfermedades crónicas graves (cáncer avanzado, insuficiencia cardíaca, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia renal terminal, infecciones crónicas como el VIH/sida o la tuberculosis). Se estima que afecta entre el 5 y el 15 % de los pacientes con insuficiencia cardíaca y hasta el 80 % de quienes padecen neoplasias en fases avanzadas. La voz procede del griego καχεξία (kachexía), formado por κακός (kakós, "malo") y ἕξις (héxis, "estado, constitución"), de modo que su significado literal es "mala constitución" o "mal estado del cuerpo". Hipócrates ya empleaba el término para referirse a pacientes cuyo organismo se consumía desde dentro, y la palabra pasó al latín tardío como cachexia en textos de Celio Aureliano (siglo V). En castellano, la primera documentación lexicográfica aparece en el diccionario de Esteban de Terreros y Pando de 1786, donde se describe, con la mirada de la época, como un estado producido "del exceso en el vino, de las malas digestiones, de las comidas muy crasas, del mucho estudio". La desnutrición calórica simple responde a un déficit de ingesta: si se repone lo que falta, el cuadro mejora. La caquexia, en cambio, implica una alteración metabólica de raíz inflamatoria que hace que el organismo destruya su propio tejido muscular aun cuando reciba alimento. Esa distinción tiene relevancia clínica directa: un paciente desnutrido mejora si se le alimenta; un paciente caquéctico, no necesariamente. El motor del síndrome es una inflamación sistémica sostenida. Citoquinas proinflamatorias como el TNF-alfa, la interleucina-1 y la interleucina-6 activan rutas catabólicas que aceleran la degradación de proteínas musculares a través del sistema ubiquitina-proteasoma. Al mismo tiempo, estas señales llegan al hipotálamo y suprimen las señales de apetito, lo que genera anorexia secundaria. No se trata de un proceso unidireccional. En el tejido adiposo, la lipólisis se intensifica y la capacidad del organismo para almacenar grasa disminuye; en el músculo esquelético, la síntesis proteica se frena mientras la proteólisis se dispara. Hay, además, un componente metabólico que a menudo pasa inadvertido: el gasto energético en reposo aumenta en lugar de descender, como sería esperable en una situación de privación calórica. El organismo, en cierto modo, quema más combustible justo cuando menos tiene. Investigaciones recientes han señalado un fenómeno adicional: el llamado pardeamiento de la grasa blanca. La proteína UCP1, normalmente activa en la grasa parda, comienza a expresarse en adipocitos blancos y desvía la respiración mitocondrial hacia la producción de calor en vez de hacia la síntesis de ATP. La interleucina-6 parece participar en ese cambio. Precaquexia. El paciente ha perdido menos del 5 % de su peso corporal en los últimos seis meses, pero ya presenta marcadores de inflamación sistémica y una reducción progresiva del apetito. En esta fase, la intervención nutricional y el control de la enfermedad de base pueden frenar la progresión. Caquexia establecida. La pérdida ponderal supera el 5 % en seis meses (o el 2 % si el índice de masa corporal ya era bajo), acompañada de deterioro funcional, fatiga marcada y valores elevados de proteína C reactiva o de interleucina-6. Es el estadio que con mayor frecuencia se identifica en pacientes oncológicos y cardiológicos. Existe un tercer estadio, la caquexia refractaria, en el que el desgaste avanza sin que ninguna medida consiga detenerlo. En la práctica, se observa sobre todo en fases terminales de la enfermedad subyacente y se asocia a una expectativa de vida limitada a semanas. La confusión entre caquexia, desnutrición y sarcopenia es frecuente, pero los tres conceptos designan entidades distintas. La desnutrición responde a un déficit de ingesta y mejora cuando se corrige ese déficit. La sarcopenia, definida como la pérdida de masa y función muscular asociada al envejecimiento, no requiere inflamación sistémica ni enfermedad de base grave; puede aparecer en ancianos por lo demás sanos. La caquexia comparte rasgos con ambas, pero se distingue por la presencia obligada de una enfermedad crónica subyacente, por un componente inflamatorio demostrable y por su resistencia al soporte nutricional convencional. Dicho de forma más llana: un paciente caquéctico puede estar desnutrido y sarcopénico al mismo tiempo, pero lo que define su cuadro es la respuesta inflamatoria que impide revertir el desgaste. El cáncer es, con diferencia, la causa más estudiada. La caquexia neoplásica afecta con mayor intensidad a pacientes con tumores de páncreas, estómago, pulmón y esófago. Pero la caquexia no es patrimonio exclusivo de la oncología: en la insuficiencia cardíaca crónica, el gasto energético elevado y la activación neurohormonal sostenida producen un desgaste muscular progresivo que empeora el pronóstico cardiovascular. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la insuficiencia renal en diálisis son otros escenarios habituales. En enfermedades infecciosas crónicas como la tuberculosis y el VIH/sida, la caquexia constituyó durante siglos el signo clínico más visible: de hecho, la antigua denominación "consunción" (del latín consumptio) se aplicó a la tuberculosis precisamente por el aspecto consumido del enfermo. Del griego καχεξία (kachexía), compuesto por κακός (kakós, "malo") y ἕξις (héxis, "estado, constitución"). Su significado literal es "mala constitución del cuerpo". El término ya aparecía en los escritos hipocráticos y llegó al castellano a través del latín tardío cachexia. No. La desnutrición se debe a una ingesta calórica insuficiente y responde a la reposición de nutrientes. La caquexia, en cambio, depende de un proceso inflamatorio y metabólico vinculado a una enfermedad crónica, de manera que el organismo sigue destruyendo tejido muscular aunque reciba alimentación adecuada. Un paciente puede padecer ambas a la vez, pero su abordaje es distinto. La caquexia neoplásica es la forma más conocida y estudiada, pero el síndrome también se presenta en la insuficiencia cardíaca crónica, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la insuficiencia renal avanzada, el VIH/sida y la tuberculosis, entre otras enfermedades. Los mecanismos inflamatorios de fondo son comparables, aunque la intensidad y la velocidad del desgaste varían según la enfermedad subyacente. Depende del estadio. En la fase de precaquexia, el control de la enfermedad de base y el soporte nutricional pueden frenar o ralentizar la progresión. Una vez establecida la caquexia refractaria, la reversión es excepcional. La ventana de actuación se sitúa, por tanto, en las fases tempranas del síndrome. Si desea profundizar en conceptos asociados a la caquexia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la caquexia
Mecanismo inflamatorio y vías catabólicas
Clasificación del síndrome
Diferenciación con la desnutrición y la sarcopenia
Principales contextos clínicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra caquexia?
¿Es lo mismo caquexia que desnutrición?
¿Solo aparece en pacientes con cáncer?
¿Se puede revertir la caquexia?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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