DICCIONARIO MÉDICO
Capilar venoso
El capilar venoso es la porción terminal del capilar sanguíneo, la que entrega la sangre a las vénulas. En este segmento, la presión hidrostática intravascular ha descendido por debajo de la presión oncótica del plasma y el movimiento neto de líquido se invierte: predomina la reabsorción desde el intersticio hacia la luz del vaso. Al igual que el capilar arterial, el capilar venoso no es un tipo histológico diferente. Su pared sigue siendo una sola capa de endotelio sobre una membrana basal, sin músculo liso. La diferencia reside en dónde se encuentra dentro del lecho capilar y en el balance de presiones que actúa sobre él. El nombre hace referencia a la proximidad con el sistema venoso, no a que posea rasgos de una vena. Es un matiz que conviene tener presente para no confundir el capilar venoso con la vénula poscapilar, que ya empieza a incorporar pericitos en mayor proporción y constituye una estructura de transición hacia el territorio venoso propiamente dicho. Cuando la sangre alcanza este tramo, la presión hidrostática se ha reducido a unos 10-15 mmHg. Las causas son dos: la resistencia que la propia pared capilar opone al flujo y el volumen de líquido que ya ha filtrado hacia los tejidos en el segmento arterial. Como la presión oncótica del plasma, sostenida por la albúmina, se mantiene en torno a 25 mmHg, el gradiente ahora favorece la entrada de líquido intersticial al vaso. Ese líquido que regresa transporta dióxido de carbono y productos del metabolismo celular. Así, la sangre que sale del lecho capilar ya no lleva la misma composición que la que entró: ha cedido oxígeno y nutrientes en el extremo arterial y ha recogido desechos en el venoso. El intercambio está completo. La reabsorción en el capilar venoso no recupera todo el líquido filtrado. Las estimaciones clásicas señalan que alrededor de un 85-90 % vuelve a la sangre por esta vía, y el 10-15 % restante es drenado por los capilares linfáticos. En cifras absolutas, esos 2 a 4 litros diarios parecen poco, pero sin ese drenaje el líquido se acumularía en el intersticio de forma progresiva. Cuando la presión venosa se eleva (por insuficiencia cardíaca, obstrucción venosa u otras causas), la presión hidrostática en el capilar venoso sube y puede llegar a impedir la reabsorción normal. El resultado es un exceso de líquido intersticial que los linfáticos no logran compensar. En condiciones de reposo, sí. Pero durante una inflamación local la permeabilidad de la pared capilar aumenta, las proteínas plasmáticas escapan al intersticio, la presión oncótica intravascular cae y puede haber filtración neta incluso en el extremo venoso. Por eso la inflamación se acompaña de edema. En la dirección del movimiento neto de líquido. El capilar arterial filtra (el líquido sale del vaso); el venoso reabsorbe (el líquido entra). Estructuralmente son el mismo tubo. Directa. Si la presión venosa aumenta, esa presión se transmite hacia atrás al capilar venoso, eleva la presión hidrostática en su interior y reduce la capacidad de reabsorción. Es uno de los mecanismos por los que la insuficiencia cardíaca congestiva produce retención de líquidos en los tejidos periféricos. Si desea profundizar en conceptos asociados al capilar venoso, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el capilar venoso
Reabsorción en el extremo venoso
El margen que recogen los capilares linfáticos
Preguntas frecuentes
¿Siempre predomina la reabsorción en el capilar venoso?
¿En qué se diferencia funcionalmente del capilar arterial?
¿Qué relación tiene con la presión venosa?
Referencias
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